Chrysler, el Supremo mete el freno

Concesionario de Chrysler en Chicago, Illinois.
Image caption Los que piden detener la venta de la compañía creen que fueron injustamente tratados por el gobierno.

Dos ramas del poder público de Estados Unidos se enfrentan por el futuro de la fabricante de autos Chrysler, actualmente en bancarrota y en proceso de reestructuración.

La magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Ruth Bader Ginsburg, emitió una orden la tarde del lunes que deja en suspenso el traspaso de bienes de Chrysler al nuevo consorcio formado por la italiana Fiat, sindicatos de la industria y los gobiernos de EE.UU. y Canadá.

La jueza actuó a petición de un grupo de acreedores minoritarios de la automotriz estadounidense que cuestionan el procedimiento usado por el gobierno del presidente Barack Obama para arreglar las cuentas pendientes que tenía Chrysler.

La semana pasada el tribunal de Nueva York que desde finales de abril lleva el proceso de bancarrota de la compañía autorizó la operación con la que se creará una "nueva Chrysler". También ordenó el traspaso de bienes de la vieja empresa al nuevo consorcio.

Pero la jueza Ginsburg, encargada del área de Nueva York dentro del máximo tribunal estadounidense, dejó sin efecto esa sentencia "hasta que una nueva orden", sea dictada por ella o por la Corte Suprema, si ésta decide tomar el caso.

Comprando tiempo

Fondos de pensiones del estado de Indiana, donde Chrysler tiene su sede, y varios grupos de consumidores presentaron el sábado un recurso ante la Corte Suprema para detener la venta de la compañía, ya que consideran que fue pactada de manera irregular por el gobierno.

Los demandantes creen que fueron injustamente tratados por el gobierno, que dio preferencia a algunos acreedores sobre otros e incluso a los sindicatos de la industria automotriz.

Además, cuestionan el hecho de que la Casa Blanca haya puesto todo su peso en forzar un acuerdo de reestructuración con los acreedores, en una medida que consideran "ilegal" y "desbalanceada".

Del total de US$7.000millones que debía la empresa, el grupo de inversionistas que logró el bloqueo de la venta tiene tan sólo US$42 millones, aunque el valor real de sus acreencias es sólo una décima parte de ese monto.

"Los funcionarios de Indiana están peleando por US$4,8 millones a riesgo de que le cueste a su estado US$20 millones en entradas por impuestos, decenas de millones más en costos relacionados y dejar sin trabajo a 4.000 de los suyos", le aseguró a la prensa este martes el congresista por Indiana, Gary Peters.

Chrysler se delcara en bancarrota

GM observa

Image caption La Casa Blanca ha puesto todo su peso en forzar un acuerdo de reestructuración con los acreedores.

Ni el gobierno ni Chrysler han ofrecido alguna reacción a la decisión que podría complicarle las perspectivas de salir rápidamente de la bancarrota, como había planificado el llamado "grupo de trabajo automotriz" creado por el presidente Barack Obama.

"No haremos comentarios hasta que no haya más información del Tribunal", aseguró a la prensa un portavoz de Chrysler.

Sin embargo, en la mañana del lunes el Departamento de Justicia había presentado un escrito para consideración de la magistrada en el que advertía que bloquear el acuerdo con Fiat tendría "graves consecuencias".

La decisión de la jueza no significa que la Corte acepte el caso, sino que considera necesario analizarlo y por tanto se debe detener preventivamente para evitar los efectos que tendría la consumación de la venta.

Mientras tanto, la suerte del caso Chrysler es seguida de cerca por General Motors (GM), la principal automotriz estadounidense que hace dos semanas también se declaró en bancarrota, convirtiéndose en la mayor quiebra industrial de la historia.

Se estima que si los acreedores de Chrysler logran la intervención del Supremo y eventualmente la anulación del proceso, grupos a los que GM adeuda dinero podrían desafiar también la reorganización de esa empresa.

Fiat espera

Image caption Fiat necesita expandir sus negocios para convertirse en una de las principales automotrices del mundo.

El compromiso de Fiat para negociar con Chrysler está pautado hasta el 15 de junio. Si para esa fecha no se ha acordado el proceso de reorganización, la italiana podría declinar su interés en participar en la nueva empresa.

Fiat no está invirtiendo dinero a cambio del 20% inicial de la nueva Chrysler, pero su asociación aportará la tecnología para que la estadounidense pueda empezar a fabricar rápidamente autos con mayor eficiencia energética.

Sin embargo, algunos analistas del mercado aseguran que Fiat podría mantenerse dentro de las negociaciones pasada la fecha límite acordada porque está interesada en convertirse en una de las principales automotrices del planeta y para eso necesita realizar una agresiva expansión de sus negocios.

Su participación en Chrysler le daría acceso al mercado estadounidense, el mayor del mundo y del que salió en los años ochenta, y aumentaría su capacidad de producción.

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