¿Reforma tímida o radical?

El presidente de EE.UU., Barack Obama
Image caption Reforma financiera: ¿audacia o cautela?

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presenta este miércoles una reforma del sistema financiero calificada incluso antes de conocerse los detalles tanto de "radical" como de "tímida" por parte de opositores y detractores.

En medio de la otra gran crisis económica de los últimos 80 años, en 1933, el Congreso estadounidense aprobó la ley Glass-Steagall que transformó las reglas de juego financieras al separar nítidamente los bancos comerciales (del ahorrista común y corriente) de los de inversión (bancos especulativos).

Esta reforma fue fundamental para superar una crisis que había terminado con el cierre del 40% del sistema bancario nacional y la pérdida de ahorros, hogares y granjas y que llevó a la Gran Depresión.

La pregunta ahora es si el plan que presentará Obama contendrá el mismo celo reformista y superará la presión del lobby (cabildeo) financiero y los escollos que puedan aparecer en el Congreso.

Supervisión

Las declaraciones públicas y los avances de la prensa estadounidense permiten anticipar algunas de las medidas que anunciará el presidente.

En un artículo publicado en el Washington Post el lunes, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y el director del Consejo Nacional Económico, Lawrence Summers, indicaron que la Reserva Federal tendría un poder mucho mayor en la supervisión del sistema financiero y que habría nuevas medidas de protección al consumidor.

Según los artífices de la política económica de Obama, el gobierno propondrá un incremento en los encajes que tienen las instituciones financieras (reservas en efectivo que deben tener los bancos en relación con el volumen total de sus negocios para responder a crisis de confianza) con el fin de aumentar la solidez del sistema.

La propuesta autorizaría también al gobierno a asumir el control de instituciones financieras cuya debilidad pueda comprometer la salud del sistema en su conjunto, como fue el caso de la Aseguradora AIG, cuya virtual bancarrota en septiembre del año pasado, tuvo fuertes repercusiones sistémicas.

Baluartes

Pero por el momento se sabe poco sobre lo que va a hacer en muchos aspectos clave.

Instrumentos financieros muy complejos como los diferentes tipos de derivados o los opacos sistemas de aseguramiento estuvieron en el centro de la actual crisis que tuvo en vilo al sistema internacional entre septiembre y octubre de 2008.

Para los críticos, la presencia de dos baluartes de la desregulación financiera del período Clinton-Bush como Timothy Geithner y Lawrence Summers es una clara indicación que el nuevo modelo apenas rozará los vicios del viejo.

A fin de cuentas fue en noviembre de 1999, con Summers de ministro de Tesoro de Bill Clinton, que el gobierno rubricó la ley Gramm-Leach-Bliley que enterró definitivamente la separación entre bancos comerciales y de inversión que había consagrado la ley Glass-Steagall.

Por lo pronto, el presidente de la Asociación de Seguridad Industrial y Mercados Financieros de Estados Unidos, Tim Ryan, dio su apoyo a la reforma.

"Nosotros en la industria entendemos la necesidad de reformar el sistema y estamos colaborando para ofrecer soluciones constructivas y sustantivas a este proceso", indicó Ryan en un comunicado.

Sólo el tiempo dirá si este apoyo es el beso de la muerte para una reforma genuina del sistema financiero o una prueba de la posibilidad de un diálogo positivo entre Washington y Wall Street.

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