Argentina, a contramano

En la última década, América del Sur ha visto un aumento del 60% en las inversiones extranjeras directas, un fenómeno que ha beneficiado particularmente a Brasil, Chile y Uruguay.

Image caption La inversión extranjera directa cayó de US$6.500 millones a US$5.800 millones.

En cambio la vecina de estos tres países, Argentina, ha visto caer sus inversiones, a pesar de ser la tercera economía de América Latina.

Esto se desprende del último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que muestra un aumento de US$35.000 millones a US$57.000 millones en el promedio anual de las inversiones extranjeras directas a la región, entre 1994 y 2008.

Uruguay fue uno de los países más exitosos a la hora de atraer capital internacional, logrando multiplicar por ocho su flujo de ingresos de inversión externa, que pasó de US$150 millones en promedio durante el período 1994-98, a US$1.200 millones durante el 2004-2008.

Chile también acaparó la atención de los inversores, aumentando su ingreso de capital externo de US$4.000 millones a US$10.500 millones, entre los mismos períodos.

En tanto la primera economía de la región, Brasil, casi duplicó su flujo de inversiones externas de US$14.000 millones a US$26.000 millones en la última década.

La excepción a la regla fue Argentina, que en ese lapso vio caer su inversión extranjera directa de US$6.500 millones a US$5.800 millones.

Motivos

¿Puede la crisis económica que vivió Argentina en 2001-02 explicar esta caída?

La cifras de la CEPAL indicarían que no, ya que la merma en las inversiones internacionales ocurrió más tarde. Durante el período 1999-2003, a pesar de la crisis, ese país logró aumentar a US$8.000 millones su promedio anual de inversión externa.

Otra cifra que parecería contradecir un efecto negativo de la crisis es que entre 2004 y 2008 -cuando cayeron las inversiones internacionales- el país ya había superado lo peor del traspié económico, y tenía un crecimiento anual que promediaba el 8%, gracias al alto precio de los commodities.

Para Jorge Colina, jefe de investigaciones delInstituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), los motivos de la caída tampoco se pueden adjudicar a cuestiones ideológicas, ya que tanto Brasil, como Chile y Uruguay tuvieron en ese lapso gobiernos de centroizquierda, al igual que Argentina.

Colina dijo a BBC Mundo que la gran diferencia entre estos países fue el manejo de la economía que hicieron sus respectivos gobiernos.

Intervencionismo

En ese sentido, el economista destacó la política de intervención económica que llevaron a cabo el ex presidente argentino Néstor Kirchner (2003-2007) y su sucesora y esposa, la actual mandataria Cristina Fernández de Kirchner, como uno de los principales motivos de la caída en las inversiones externas directas en el país.

"El control de precios, los subsidios poco transparentes, las prohibiciones a la exportación y el manejo de las estadísticas oficiales desalentaron la inversión", afirmó.

Los aranceles a la exportación -o "retenciones"- que enfrentaron al gobierno con el sector agropecuario, también son medidas que no existen en los países vecinos y -según el experto-, pueden haber alejado inversiones en ese sector.

Image caption La estatización de la empresa Aerolíneas Argentinas pudo haber tenido un impacto, según Colina.

La estatización de la empresa Aerolíneas Argentinas y del sistema de pensiones también pudo haber tenido un impacto, según Colina, al igual que la modalidad del gobierno de colocar a funcionarios en los directorios de empresas privadas.

"La señal que se dio a los países extranjeros no fue buena", opinó.

Otra visión

Sin embargo, para otros la caída en las inversiones extranjeras directas en el país es consecuencia de un problema histórico que arrastra Argentina y que se agravó con la crisis económica.

El director del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), Roberto Bacman, dijo a BBC Mundo que a pesar de que el país pudo recuperarse rápidamente del impacto económico de la crisis de 2001-02, la ruptura institucional que dejó, marcó una huella profunda, afectando la confianza del resto del mundo.

"A diferencia de otros países de la región, como Chile y Uruguay, Argentina no tiene un anclaje fuerte institucional. Es una cuestión que va más allá de los Kirchner", dijo a BBC Mundo.

Para el analista, la "pesificación" de los depósitos bancarios en dólares, decretada en 2002 por el antecesor de Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde (2002-03), para salvar el sistema bancario, supuso una ruptura de normas jurídicas relacionadas a la intangibilidad de los depósitos, que generó desconfianza en el exterior.

El economista Alan Cibils está de acuerdo en que Argentina padece un problema institucional "de largo plazo".

"Es un tema que viene desde el régimen militar de los años ’70, donde la institucionalidad se debilitó fuertemente, y empeoró con cada gobierno que vino después", dijo a BBC Mundo.

Sin embargo, el experto considera que la falta de previsibilidad y de transparencia de los últimos dos gobiernos, no contribuyó a generar confianza internacional.

Impuestos

Según los economistas, el intricado sistema impositivo argentino es otro factor que puede asustar a los extranjeros y generar inseguridad jurídica.

"Argentina tiene algunos tributos que no existen en los otros países de la región, como el impuesto a los ingresos brutos y el impuesto al cheque", explica Colina.

En comparación, Chile -a pesar de ser una economía mucho más pequeña- tiene una estructura impositiva más atractiva, lo cual lo convierte en el país más competitivo de la región.

Como ejemplo, el especialista afirma que una empresa paga cuatro veces más en concepto de impuestos en Argentina de lo que paga en Chile.

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