Gran Bretaña reforma su sistema financiero

Darling, ministro de Finanzas
Image caption No todos están conformes con el paquete de reformas de Darling, que pretende reforzar el sistema vigente.

Los bancos británicos deberán someterse a regulaciones más estrictas y sus clientes estarán más protegidos gracias a las reformas al sistema financiero propuestas por el ministro de Finanzas de Gordon Brown.

Alistair Darling designó un nuevo consejo que supervisará la estabilidad financiera, pero conserva el sistema de regulación vigente.

Los conservadores señalaron que si de ellos dependiese, devolverían la supervisión de las instituciones financieras al Banco de Inglaterra.

El ministro de Hacienda en la sombra -que forma parte del "gabinete" designado por la oposición para hacerle seguimiento al gobierno-, George Osborne, indicó que las reformas son "una respuesta completamente inadecuada" a la crisis.

Darling reforzó el sistema de regulación tripartito entre el Banco de Inglaterra, la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por su sigla en inglés) y el Tesoro, establecido por los laboristas en 1997.

Los conservadores, que de acuerdo a las últimas encuestas tienen amplia ventaja sobre los laboristas de cara a las próximas elecciones, reiteraron su deseo de abolir el sistema tripartito.

"Nosotros pondremos al Banco de Inglaterra a cargo de la supervisión prudente de bancos, sociedades de ahorro y préstamo y otras instituciones financieras de peso", dijo Osborne.

La oposición además crearía un órgano regulador separado para consumidores y y mercados, lo que equivale a firmar una partida de defunción de la FSA, de acuerdo al especialista en economía de la BBC, Robert Peston.

Protección al consumidor

En un comunicado a la Cámara de los Comunes, Darling afirmó que el sistema financiero necesita una regulación sólida e indicó que bancos e instituciones financieras requieren una mejor administración gerencial.

Como primera medida, los bancos deberán mantener mayores reservas de capital para hacer frente a eventuales pérdidas.

Otra de las propuestas clave es brindar más información a los consumidores, a través de una línea telefónica de asesoramiento independiente financiada por los propios bancos.

"Necesitamos un cambio de cultura en los bancos y sus salas de dirección, con políticas salariales orientadas a fomentar la estabilidad a largo plazo, no en las ganancias inmediatas", dijo.

"La FSA tiene el poder de penalizar a los bancos si sus políticas salariales generan riesgos innecesarios o no se focalizan en la estabilidad a largo plazo".

Peston, de la BBC, explica que el ministro pretende fortalecer el sistema vigente.

En la práctica, se supone que el Banco de Inglaterra, el FSA y el Tesoro trabajan en conjunto y comparten información, aunque cada uno se especializa en un área.

Pero el sistema ha sido criticado en los comités parlamentarios ya que las instituciones han tenido problemas a la hora de comunicarse, o no han sabido poner en claro quién manda en una crisis.

La Asociación de Banqueros Británicos (BBA) reconoció la necesidad de un cambio y aseguró que continuará colaborando con las autoridades para asegurar el éxito a largo plazo de la economía británica y el sector bancario.

La gerenta ejecutiva de la BBA, Angela Knight, dijo que creen que "una regulación apropiada y efectiva, la adjudicación de capital de acuerdo al riesgo, y una supervisión de buena calidad son la piedra angular de una comunidad bancaria vibrante".

La asociación de consumidores Which? celebró las reformas, felicitando al gobierno por reconocer la necesidad de los consumidores de sacar mejor partido de los servicios.

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