¿Última ronda de cervezas?

Imagen de un pub inglés.
Image caption Más de 2.300 bares cerraron sus grifos este año, según un estudio.

Según el libro de los estereotipos, un francés nunca podrá separarse de su baguette, un chino de su plato de arroz y un británico de su pinta de cerveza. Sin embargo, la crisis económica podría obligar a este último a buscar un nuevo sitio para beber y socializarse: los pubs están cerrando a un ritmo récord.

Según el informe anual de la Asociación británica de Pubs y Cerveza (BBPA, por sus siglas en inglés), 52 bares por semana cerraron sus grifos en la primera mitad de este año, más de 2.300 en total.

Ésta es la cifra más alta desde que la organización comenzó a tomar el pulso de este icónico lugar de encuentro británico, en 1990.

"La principal causa ha sido la recesión", dijo un vocero de la asociación, aunque también se mencionó la prohibición gubernamental de fumar en estos locales y el aumento de los impuestos como culpables secundarios de las sillas vacías.

Las grandes cadenas sí crecen

Image caption Según algunos clientes, el cierre se debe a la carencia de un buen servicio.

Los pubs locales fueron los más vulnerables a la caída de la economía en el país, según el estudio. Por otro lado, los bares que pertenecen a grandes cadenas y las cafeterías siguieron creciendo a un ritmo de dos por semana.

Los menos afectados son aquellos que ofrecen también comidas y otros servicios.

"Los pubs ya están empezando a diversificarse, pero desgraciadamente, es muy difícil convertir un típico pub de barrio en un bar de moda como los del centro de la ciudad", advirtió la asociación.

Sin embargo, como cuestionó el analista económico de la BBC Simon Atkinson, ¿hay motivo para preocuparse por estos cierres en un estado donde aún quedan 53.000 pubs?

Según explicó Atkinson, entre los acérrimos seguidores de las noches de pub hay un cierto consenso sobre las causas que realmente están provocando la pérdida de clientes: no satisfacen sus necesidades.

Renovarse o morir

Hace cinco años, Mark Hopkins compró un pub condenado a cerrar en la ciudad de Harrogate, en el norte de Inglaterra. Los bares de las ciudades vecinas han desaparecido, por lo que él ha ganado clientela.

"Claro que la cosa está difícil. Yo también lo he pasado mal, pero muchos de los cierres de pubs se deben a su baja calidad", dijo.

Una bienvenida amistosa y educada y un equipo de camareros presentables le han ayudado a mantener su negocio, sin olvidar, dice, la limpieza de los baños, "un barómetro esencial de las mujeres a la hora de valorar un negocio".

¿Llegó entonces la hora de pedir la última ronda? Según dijo Mark Hunter, director ejecutivo de la compañía que comercializa la marca de cerveza Carling, el cierre de bares no significa el fin de una tradición, sino su perfeccionamiento.

"Los pubs que sobrevivan serán los que ofrezcan más hospitalidad y aquellos en los que los clientes disfruten de una mejor experiencia a medio y largo plazo", dijo.

Por las dudas, la BBPA lanzó una campaña para "salvar los pubs" y pidió al gobierno británico su apoyo para frenar el cierre de estos espacios, un fenómeno que ya ha causado la pérdida de 24.000 puestos de trabajo, según el director de la asociación, David Long.

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