Argentina: campo y gobierno sin acuerdo

Campo de soja en Argentina
Image caption El gobierno no concedió la baja de las retenciones a la exportación de granos.

Fue el primer gesto concreto de acercamiento en más de cuatro meses: el sector agrario y el gobierno de Argentina se sentaron a la mesa de negociaciones, en la ronda de diálogo con distintos sectores abierta por la presidenta Cristina Fernández tras la derrota electoral sufrida en junio.

Sin embargo, el encuentro fue poco más que un contrapunto y, según las declaraciones de ambas partes, habría incluso dado lugar a malos entendidos.

Tras dos horas y media de sesión en la Casa Rosada, funcionarios del gobierno anunciaron medidas para facilitar el comercio de trigo y maíz al exterior, siempre y cuando se establezcan mecanismos para garantizar el abastecimiento interno.

Sin embargo, el Ejecutivo no concedió la baja de las retenciones a la exportación de granos, uno de los pedidos sostenidos desde el sector agrario en su confrontación con el oficialismo, que se prolonga desde marzo de 2008.

"No están dadas las condiciones para que se bajen los derechos a las exportaciones de los granos. Estamos abiertos a cualquier tipo de propuestas, pero que digan de dónde sale el dinero para compensar lo que sale de ese lugar", expresó el jefe de gabinete, Aníbal Fernández.

Los dirigentes de la llamada Mesa de Enlace, que congrega a las principales entidades agropecuarias del país, señalaron por su parte que las propuestas son insuficientes para acallar los reclamos del sector.

"Las cosas que se anunciaron están muy lejos de nuestras aspiraciones. Reiteramos que los dolores son las conquistas que nos faltan. Las soluciones deben ser paridas en el Congreso, que sigue siendo el gran desafío de los productores agropecuarios", afirmó el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi.

Visiones encontradas

Pero, además de la falta de anuncios de alto impacto, la reunión dejó tras de sí miradas encontradas sobre cómo avanzará el diálogo.

Según los ruralistas, en la reunión se había concluido que el gobierno evaluaría el tema de las retenciones, pero destacaron que luego, "por la televisión", se enteraron de que los representantes del Ejecutivo descartaron rever la cuestión en el futuro cercano.

"Viendo la conferencia de prensa [del gobierno], tenemos la sensación de haber estado en reuniones distintas, y estamos un poco preocupados", señaló Buzzi.

Así, el diálogo seguirá con un compás de espera. Desde la Mesa de Enlace, se anunció que se "dará seguimiento" a las propuestas del oficialismo, mientras que el gobierno fijó metas para el segundo semestre del año orientadas a bajar el costo del crédito a la siembra.

La semana que viene, el conflicto del campo volverá a instalarse en el Congreso, ya que el gobierno buscará prorrogar las facultades extraordinarias que le delegó el Parlamento, y que le permiten -entre otras cosas- fijar las polémicas políticas de retenciones a la exportación.

Larga espera

La última vez que se sentaron a dialogar los representantes del gobierno y del campo fue en marzo último, cuando la presidenta Cristina Fernández hizo una inesperada aparición.

A pesar de que aquel gesto de la mandataria fue recibido con beneplácito por las entidades rurales, la reunión no logró destrabar los desacuerdos.

Los principales reclamos del campo son que el gobierno ponga fin a su política de control de precios sobre la producción agraria, que levante las trabas a la exportación y que elimine o reduzca los aranceles a la venta externa de granos, conocidos como "retenciones".

Por su parte, el gobierno afirma que sus medidas apuntan a garantizar un precio interno que haga accesible los alimentos a toda la población, y defiende las retenciones como parte de su política de redistribución de la riqueza.

Fue la decisión de aumentar estos tributos sobre la soja, en marzo de 2008, la que dio pie a una serie de protestas agrarias, que se extendieron a lo largo de meses.

El tema finalmente se resolvió en el Congreso en julio de ese año, cuando el vicepresidente de la nación, Julio Cobos, votó sorpresivamente en contra de la propuesta de su propio gobierno.

Desgaste

Image caption El sector agropecuario se ha visto afectado por una de las peores sequías en décadas.

Según muchos analistas, la dura postura que mantuvo el gobierno respecto a los reclamos del los productores agrarios tuvo un alto costo político, y contribuyó a la derrota oficialista en los comicios legislativos de junio pasado.

Tras ese revés, la presidenta Fernández convocó a diversos sectores al diálogo, entre ellos a los representantes del campo, que aceptaron asistir al encuentro de este viernes, aunque no ocultaron su escepticismo ante la convocatoria.

Expertos consultados por BBC Mundo afirmaron que tras perder su quórum parlamentario, el gobierno tiene más presión para limar asperezas con el poderoso sector agrario.

El jueves, Fernández anunció medidas para beneficiar a la industria lechera, que reclamaba mejoras en los precios de sus productos.

Según el economista Alan Cibils, la política oficial de control de precios obliga a muchos productores lácteos a trabajar a pérdida, lo cual ha llevado al cierre de miles de tambos.

Suma de factores

Cibils dijo a BBC Mundo que el sector agropecuario también se ha visto duramente golpeado por dos factores adicionales: la baja en el precio internacional de los commodities y una de las peores sequías que el país ha visto en décadas.

Dirigentes agrarios advirtieron que estas cuestiones, sumadas a las "trabas" que les impone el gobierno, podrían llevar a que Argentina -un histórico exportador de carne y trigo- tenga que importar estos productos en el futuro.

El presidente del Centro de Corredores de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Mario Marincovich, señaló por su parte, que la política del gobierno ha incentivado la producción de soja de manera casi exclusiva, ya que este grano es el único producto al que se considera "rentable" en el contexto actual.

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