Última actualización: miércoles, 2 de septiembre de 2009 - 22:26 GMT

A medio camino y en medio de la crisis

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Pese a la recesión económica, la crisis de seguridad y la falta de empleo, Felipe Calderón mantiene un porcentaje de aprobación ciudadana cercano al 60%. Eso le dio confianza para subirse al estrado este miércoles a rendir su tercera cuenta pública al país y enfrentar los desafíos de la segunda mitad de su gobierno. Que no son pocos.

Llegó al poder en diciembre de 2006 como el “presidente del empleo” y le tocó enfrentar una de las peores crisis económicas internacionales de las últimas décadas.

Inició su período tras una polémica elección ganada por escaso margen y terminó legitimándose en el cargo con un fuerte liderazgo.

Pero la corrupción a todos los niveles institucionales, el despliegue de 45.000 militares en las calles para combatir al crimen organizado, las violaciones a los derechos humanos, los persistentes niveles de pobreza y marginación de gran parte de los mexicanos, le han puesto grandes desafíos.

Aumentan las voces críticas respecto a la crisis de seguridad y aunque la administración calderonista se esfuerza en señalar que han batido récords de incautación de armas, decomiso de droga, captura de capos y desmantelamiento de redes financieras del narcotráfico, muchos afirman que el gobierno está perdiendo la guerra contra el crimen organizado.

BBC Mundo conversó con algunos analistas mexicanos sobre los desafíos que podrían marcar la segunda mitad del sexenio.

La crisis de seguridad

Creo que ha existido un escenario bastante adverso y frente a esas condiciones difíciles la respuesta del gobierno no ha sido tan terrible. Lo complejo es que han aumentado los homicidios dolosos, los secuestros y la sensación de inseguridad

Jorge Castañeda, Universidad de Nueva York

Para Jorge Castañeda, profesor de la Universidad de Nueva York, el principal desafío que deberá enfrentar el gobierno de Felipe Calderón es la recuperación económica, ya que las previsiones indican que el Producto Interno Bruto podría caer este año cerca de 8%.

Eso no estará fácil, dice el analista, pero la seguridad es otro tema que seguirá poniendo piedras en el camino.

“Creo que ha existido un escenario bastante adverso y frente a esas condiciones difíciles la respuesta del gobierno no ha sido tan terrible. Lo complejo es que han aumentado los homicidios dolosos, los secuestros y la sensación de inseguridad”.

Por su parte el analista Jorge Meyer coincide en plantear la duda sobre si efectivamente se está ganando la batalla contra el crimen organizado.

“Los narcotraficantes están ganando terreno, el precio de la droga ha bajado en Nueva York, Chicago, Atlanta y todos los días vemos más muertos”.

¿Quién gana la batalla?

El tema de los muertos no es simple. El año pasado hubo más de 6 mil víctimas y en lo que va del año los recuentos apuntan a más de 5 mil.

El gobierno insiste en que la mayor parte de las víctimas fatales por violencia asociada al narcotráfico son delincuentes de los carteles de la droga que “se matan entre ellos” en su disputa por el territorio.

Fuentes gubernamentales le han dicho a BBC Mundo que en ciertas zonas hasta un 40% de los cuerpos no los reclama nadie.

Sin embargo, más allá de que los muertos sean narcotraficantes, la situación es preocupante porque muchas de las víctimas son jóvenes de barrios pobres y porque las ejecuciones van acompañadas de extorsiones, secuestros, amenazas y violencia de todo tipo que sí afectan a la sociedad civil.

El factor económico

Soldados patrullan las calles de México

Además de la crisis económica, el gobierno mexicano debe enfrentar el problema del crimen organizado.

Desde la perspectiva de Roy Campos, investigador de opinión pública, la crisis económica modificó sustancialmente el programa de gobierno e impuso retos que el partido gobernante no tenía previstos.

Y en el ámbito de la seguridad, Campos plantea que probablemente el gobierno de Calderón no dimensionó la magnitud del problema que se venía encima al declarar una guerra frontal contra el crimen organizado.

“La estrategia no ha rendido los frutos que el presidente esperaba, aunque Calderón ha logrado posicionar muy bien su liderazgo”, comenta.

Considerando las elecciones parlamentarias de julio pasado, el gobierno perdió terreno y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México por siete décadas, salió fortalecido en la Cámara Baja y en las gobernaciones.

Esta no fue la mejor noticia para el gobierno en la mitad del mandato, pero aún debe correr mucha agua bajo el puente antes de que lleguen las presidenciales de 2012.

Diversos analistas coinciden en que del manejo de la crisis económica y de la profundidad de sus secuelas dependerá el futuro del actual gobierno, que además, enfrenta el gigantesco reto de convencer a la población de que aunque hay más muertos asociados al crimen organizado, la estrategia funciona.

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