De paseo por una ciudad en crisis

Bend, Oregon. Foto: CITY OF BEND
Image caption Bend era un paraíso para jubilados y turistas que buscaban tranquilidad.

La pequeña localidad de Bend, en el noroeste de Estados Unidos, es el claro ejemplo de las ciudades que vivieron el boom económico de los primeros años del siglo XXI.

Es un lugar bello, rodeado de montañas, en pleno desierto de Oregón. El sol brilla y el aire viene cargado de olor a pino, sus gentes son amables y tranquilas.

La calma que se respira en este paraje había atraído a empresarios ambiciosos y constructores. También a jubilados y turistas que querían descansar lejos del bullicio de la gran ciudad.

Como hacían falta casas donde acomodarlos, Bend vivió una explosión inmobiliaria que cuadruplicó la población de la ciudad (pasó de 20.000 habitantes a 80.000 en 20 años).

Entre 2001 y 2005, el valor medio de una vivienda subió en un 80%, y en 2005 el ritmo de crecimiento era de 700 nuevos hogares al mes.

El ladrillo daba trabajo al 17% de la ciudad, una cifra notablemente superior a la del resto del país.

Lo que antes había sido un lugar de leñadores se llenó de restaurantes, tiendas exclusivas, masajistas y peluquerías. Incluso se abrió una tienda de trajes de baño, a pesar de que la playa queda a bastantes kilómetros de esta desértica ciudad.

Pero cuando la economía de EE.UU. empezó a resentirse, Bend se vino abajo. El valor de las casas cayó en un 40% en menos de dos años.

Dependientes del consumo

Su antaño poderoso mercado inmobiliario está en ruinas y el desempleo se ha multiplicado por cuatro (del 4% en 2007 al 15% de este verano).

"Todo lo que producía Bend dependía del mercado crediticio", dice Carolyn Eagan, economista del Departamento de Empleo de Oregón.

"Los materiales de construcción, los vehículos de recreo... todo dependía de que la gente pudiera consumir, independientemente de que fueran a usar o no estos productos".

Ahora Bend está llena de espacios a medio construir, vastos terrenos llenos de hierbajos, polvo y material de construcción abandonado.

Adiós a un estilo de vida

Dan Hardt, uno de los empleadores de la ciudad, tenía tres casas y un barco. Ahora no le queda nada.

"Cuando paró la construcción, el estilo de vida desapareció rápidamente, y no va a volver".

Hardt ahora vive en un motel convertido en refugio para los sin techo de la ciudad.

"Aquellos que vivían por todo lo alto ahora han tocado fondo, no saben a quién pedir ayuda ni a qué lugar acudir. Se enfadan y se frustran", dice Corky Senecal, directora de un servicio de alojamiento de emergencia para los vecinos, la mayoría de la clase media. Durante 30 años había estado trabajando con los pobres.

"La economía no se recupera"

Randy Worrel, bombero, y su hija pequeña, Patty, de 11 años, tampoco escaparon del sueño roto de Bend.

Randy se quedó sin trabajo y ya no cobra la pensión por desempleo. Ahora vive con su hija en un hogar de acogida y pasa seis horas al día buscando otra ocupación.

Pero es escéptico. "Últimamente muchos dicen que la economía se está recuperando, pero no es verdad. Al menos para nosotros", dice cuando se le mencionan los planes de estímulo económico que salen de la Casa Blanca.

¿El futuro?

Sin embargo, aunque a Bend le queden aún algunas dificultades que sufrir, también hay buenas señales. La población de la ciudad apenas ha bajado.

Nadie confía en que los niveles de desarrollo urbanístico de años anteriores vayan a ser como antes, y dicen que la ciudad ha aprendido su lección.

Pero en EE.UU., el desempleo puede ser una carga muy difícil de abandonar: 7.5 millones de estadounidenses han perdido su trabajo desde que comenzó la recesión.

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