Tras el golpe, los desafíos

Chinos en una moto
Image caption Para analistas, estimular el consumo interno de economías emergentes como la china es clave.

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre una recesión y una depresión? Respuesta: En una depresión la política no funciona.

Hace sólo seis meses, parecía que no veríamos la luz en el oscuro túnel de la crisis financiera global.

Pero, por consenso, el riesgo de una depresión global equivalente a la de los años treinta ya no es tan inminente como a principios de año.

Las medidas políticas extraordinarias implementadas por gobiernos y bancos centrales desde el gran pánico de septiembre de 2008 (los aprietos en los que se vieron los bancos, el recorte histórico de las tasas de interés, los billones de dólares destinados a paquetes de estímulo económico) parecen haber funcionado. Al menos por ahora.

Pero, los gobiernos actuales todavía tienen que resolver cuándo y cómo arreglar el desorden que esas medidas de emergencia han dejado a su paso. Eso podría ser, incluso, un reto mayor que la misma crisis.

Crecimiento

Un breve resumen de las buenas noticias.

Se registró crecimiento entre abril y junio. Quizás no es el caso de Estados Unidos y el Reino Unido, los países en el centro de la tormenta, pero sí es el caso de Francia, Alemania y Japón, naciones que reportaron crecimiento, en el segundo trimestre de 2009.

Image caption Uno de los sectores más afectados por la crisis es la industria automotriz.

Al mismo tiempo, las economías emergentes –China, especialmente- han regresado a su ágil ritmo de crecimiento y lo han hecho más rápido que cualquier otro país al inicio del año.

Las más recientes estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre las economías de los países que integran el G7 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón) apuntan a que en 2009 éstas economías se contraerán en su conjunto en un 3,7%. En junio se pensó que se trataría de una contracción de 4,1%.

Pero no nos hagamos ilusiones: el 2009 puede seguir siendo un año diabólico.

Como lo señalaron los ministros de finanzas del G20, la semana pasada en Londres, los países más pobres sufrirán las peores consecuencias de la crisis. Esas naciones dependen del apoyo de un más nutrido Banco Mundial o Fondo Monetario Internacional.

En esa reunión, los ministros confirmaron que casi todos los US$850.000 millones que se iban a destinar a las instituciones financieras internacionales, como habían acordado los líderes del G20 en abril, han sido prometidas por países individualmente.

Pasará un tiempo antes de que el Fondo Monetario y el Banco Mundial obtengan el dinero y mucho más tiempo antes de que lo reciban los países que lo necesitan.

No obstante, ahora estamos en el aniversario del hundimiento de Lehman Brothers y si consideramos los acontecimientos del año pasado, con toda seguridad las cosas pudieron verse mucho peores.

La economía estadounidense podría recuperar la senda del crecimiento en los últimos meses de este año e incluso la economía británica no estaría muy lejos de también mostrar signos de recuperación.

Desafíos pendientes

Entonces, ¿qué es lo que mantiene a los ministros de Economía despiertos en la noche? Son varias las respuestas. Una de ellas y la que más escuchamos es: cómo y cuándo empezar a implementar los planes de estímulo económico.

Image caption Tras la reunión de los ministros de finanzas del G20, viene el encuentro de los mandatarios.

Sin embargo, hay otras dos respuestas significativas que se han discutido en los corredores de la reciente reunión del G20.

La primera es la situación en la que se encuentran los bancos.

Pese a que algunas de estas instituciones financieras están volviendo a obtener ganancias más rápido de lo que se esperaba, las estadísticas del Fondo Monetario Internacional relacionadas con pérdidas ocultas o pérdidas que no habían sido contabilizadas en los libros de los bancos -como consecuencia de la crisis- sugiere que hay suficientes razones para estar preocupados.

Existen temores por la Europa continental (especialmente por Francia y Alemania). Hay preocupación porque a los bancos franceses y alemanes se les ha permitido ignorar un importante paquete de activos tóxicos.

Los ministros de esas naciones viven en ascuas ante la posibilidad de que las instituciones bancarias vuelvan a pedir costosos auxilios financieros.

Incluso, en países donde los gobiernos no han escatimado esfuerzos por asegurarse de que los bancos tengan suficiente capital para sobrevivir (como Estados Unidos y el Reino Unido), la gran preocupación es que todavía hay muchas deudas -y muy poco capital- para estar dispuestos a prestar.

Más ahorros

La segunda preocupación es que no se ha hecho lo suficiente por establecer las bases de un crecimiento global más balanceado.

Los ahorros personales en Estados Unidos representan alrededor del 5% del Producto Interno Bruto de ese país. El año pasado representaron cero.

Para poner su casa en orden, Estados Unidos necesita continuar ahorrando a ese ritmo, pues de esa forma podrá dejar de amontonar deuda externa.

Eso es sólo posible con un rápido crecimiento global y si otros países promueven la demanda interna como una alternativa a las exportaciones a los Estados Unidos.

Alemania, uno de los países con los más grandes superávit en el mundo, ha rechazado esta opción.

En China, por el contrario, los funcionarios insisten en que se enfocarán más en la demanda interna, aunque es muy difícil predecir cómo y cuándo ese compromiso dará frutos.

Si no se estimula la demanda interna en economías “salvadoras” como la china y la alemana, con toda seguridad no habrá suficiente crecimiento. Tan sencillo como eso.

El desempleo se mantendrá alto en todas las economías desarrolladas y la deuda pública continuará aumentando, incluso se extenderá durante los años de la recuperación económica.

El problema es fácil de detectar, pero la solución no.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.