La crisis mundial en Cuba

Bahía de La Habana. Foto: Raquel Pérez
Image caption El gobierno ha reducido las importaciones, pero tiene que comprar en el exterior 80% de los alimentos.

La crisis mundial afecta duramente a la economía cubana. El golpe es tal que el crecimiento previsto para el presente año fue reajustado en dos ocasiones pasando del 6% inicial a un 2,5%, para finalmente terminar reduciéndolo al 1,7%.

Los sectores más castigados resultan ser justamente los que más divisas reportan al país, el níquel, el turismo y el tabaco. Mientras el aumento de los precios de los alimentos amenaza con disparar los gastos por importaciones.

Además, algunos economistas hablan de “crisis sobre crisis” porque el pasado año el país sufrió el paso de 3 huracanes que recorrieron la isla, provocando pérdidas por valor de más de US$10.000 millones, sobre todo en viviendas y agricultura.

Las autoridades redujeron las importaciones, limitaron la exportación de capitales, establecieron un estricto control energético, exigieron más eficiencia a las empresas y bajaron los precios de algunos productos y servicios, buscando extraer más recursos del mercado interno.

Escasez de divisas

Image caption El gobierno potencia el mercado interno. Este verano los cubanos ocuparon 10% de las habitaciones en los hoteles.

Según el doctor en economía Omar Everleny Pérez, las principales repercusiones se perciben en la caída de un 50% de los precios del níquel, en un 12% de los ingresos del turismo, 50% del valor de los mariscos, un 13% de las ventas de tabaco y en la contracción del crédito y la inversión.

Por otra parte, Pérez asegura que esto se agrava por los efectos del Bloqueo Económico de los EEUU, que se mantiene en pleno vigor, y por la ineficiencia del modelo económico cubano, las gratuidades, la política de empleo y la descapitalización acumulada.

El investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, dijo a la BBC que la estrategia del gobierno pasa por “limitar los gastos, revisar las inversiones, priorizar actividades generadoras de divisas, reducir importaciones y subsidiar los alimentos para la población”.

Sin embargo, según Omar Everleny Perez, quedan pendientes serios problemas económicos como la existencia de un sistema salarial “desconectado del costo de vida”, la escasa oferta a la población de productos y servicios, y la excesiva segmentación de los mercados.

Reformas más radicales

Image caption La propaganda oficial llama al pueblo a unirse contra la crisis, ahorrar más, ser eficientes y combatir la corrupción.

Dentro de la oposición la voz más reconocida en estos temas es la del economista Oscar Espinosa. Este dijo a la BBC que “el impacto de la crisis mundial es muy fuerte, sobre todo porque el pasado año tres huracanes causaron daños colosales en la infraestructura del país”.

Espinosa coincide en señalar que la caída de los ingresos por níquel y turismo golpea las finanzas cubanas “al punto que se han congelado las cuentas de empresas extranjeras en Cuba”, agregando que esto “dificulta aún más el ya escaso crédito del país”.

Respecto de las remesas familiares –entre US$600 y 1.000 millones anuales- el opositor afirma no tener datos pero cree que podrían mantenerse en esa cantidad ya que la crisis puede ser balanceada con el fin de las restricciones, decretado por Barack Obama.

Espinosa propone medidas más radicales, dar la tierra en propiedad a los campesinos, dedicar parte de las remesas familiares a la agricultura, aumentar el número de trabajadores por cuenta propia y autorizar las pequeñas y medianas empresas, como sucedió en Vietnam o China.

Mercado interno y ahorro

Image caption Economista disidente que pide una apertura económica más audaz, similar a la de China y Vietnam.

Entre las medidas adoptadas por el gobierno frente a la crisis está la ampliación del mercado interno, cuyo punto más conocido fue la autorización para que los cubanos se hospeden en hoteles turísticos. Este verano ocuparon el 10% de la capacidad hotelera del país.

A la venta de celulares, motos, computadoras y electrodomésticos, aprobada el pasado año, se le suman, durante el 2009, el acceso a internet en los hoteles, las rebajas en las tiendas de divisas y la reducción de las tarifas telefónicas internacionales, esto último solo para cubanos.

Bajo amenaza de apagones se logró el ahorro energético durante el verano, las importaciones se redujeron drásticamente y a los empresarios extranjeros se les limitó la posibilidad de extraer grandes sumas de dinero de sus cuentas.

Uno de ellos explicó a BBC, de forma anónima, que “en números el dinero está en tu cuenta bancaria pero no nos permiten sacar grandes cantidades”. De todas formas aclaró que “a los que insisten en retirarlo se les entrega todo pero no se vuelve a hacer negocios con ellos”.

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