¿Podrá China salvar al mundo?

Un barco cruza cerca del puerto de Dalian
Image caption El puerto de Dalian, en el noreste de China, se está expandiendo rápidamente.

En la orilla del Mar de China, varios bulldozers escavan el terreno en el nuevo y pujante puerto de la ciudad de Dalian, en el noreste chino, abriendo paso a una nueva línea para transportar mineral de hierro.

La linea permitirá que el metal sea llevado desde la costa noreste de China hasta fábricas de acero en el interior del país. El aire está cargado de partículas de polvo provenientes de las montañas de hierro apiladas aquí.

La construcción es parte de los planes de inversión del puerto para mejorar su infraestructura, a fin de aumentar su capacidad de carga.

El paquete de US$580 mil millones de dólares que China ha destinado a estimular la economía está aumentando la demanda de materias primas.

El hierro que pasa por el puerto de Dalian proviene de Australia, Brasil y Canadá. Desde hace poco ha comenzado a recibir también cargas desde Mauritania y otras partes de África.

En el puerto también se está construyendo un taque de petróleo enorme conjuntamente con la empresa estatal Corporación Nacional de Petróleo que controla a PetroChina. El capital total invertido en 2009 será de US$120 a US$150 millones.

Desaceleración

Durante un recorrido por las instalaciones aún en proceso de construcción, Xu Shengke, uno de los gerentes ejecutivos admite que, en general, el negocio está más lento debido a la crisis económica.

La unidad del puerto dedicada a embarques desde y hacia Hong Kong reportó una caída de 49% en sus beneficios en la primera mitad de 2009, en buena medida gracias a un desplome del comercio mundial.

"Definitivamente la crisis financiera nos ha impactado, pero como ves nuestros planes de inversión no han sido afectados en lo más mínimo", dice Xu. "Nuestra expansión es parte de una estrategia nacional de más alcance".

En Julio, el Consejo de Estado Chino declaró de máxima prioridad el plan para el desarrollo de una zona económica costera y un centro internacional de embarques en la zona de Dalian.

Como parte de ese plan, se ha acelerado la construcción de una línea ferroviaria por valor de US$10 mil millones uniendo a Dalian con la norteña ciudad de Harbin, que se espera esté lista en dos años.

También se han anunciado otras inversiones en el sector ferroviario.

La inversión en infraestructura, incluyendo algunos megaproyectos, constituye la pieza clave del plan chino en respuesta a la crisis económica. Como quien sigue los principios clásicos del Keynesianismo, Pekín está saliendo de la crisis sobre la base de una expansión del gasto.

Paquetes de estímulo

En noviembre de 2008 se anunciaron inversiones de US$580 mil millones, pero muchos expertos creen que el gasto real podría ser aún más alto.

Image caption Líderes mundiales han analizado la respuesta china a la crisis en un reciente encuentro en Dalian.

Los bancos chinos prestaron en conjunto la cifra record de un billón de dólares en la primera mitad de 2009, pero recientemente comenzaron a reducir la oferta de créditos.

Las compañías estatales, incluyendo el puerto de Dalian, han sido las principales beneficiarias de los paquetes de estímulo, con frecuencia en forma de préstamos baratos y otorgados de forma expedita.

En la ronda del Foro Económico Mundial realizado en Dalian a principios de septiembre, la élite mundial de negocios analizó las implicaciones de la respuesta del gobierno chino a la crisis.

Hay quienes creen que el paquete de estímulo económico podría ayudar a que China sobrepase a Estados Unidos como la principal economía del mundo para el 2030.

¿Podría China salvar al mundo? "No, pero puede ayudar" dice John Zhao, director ejecutivo de Hony Capital, una de las principales firmas de capitales del país.

Él destaca que países que tienen minerales, hidrocarburos y otras materias primas serían las principales beneficiadas de este gran apetito chino por los commodities.

Bajo fuego

John Zhao y otros argumentan que, aunque efectivo, el paquete de estímulo económico no está combatiendo algunos problemas económicos que subyacen.

Stephen Roach, gerente de Morgan Stanley Asia, es uno de esos críticos. Él considera que el consumo de productos chinos en Occidente será débil por muchos años, y señala que inyectar más recursos del Estado a obras públicas es insostenible.

Contrario a eso, Roach insta a Pekín a invertir más dinero en proveer un mejor servicio de salud, mejores pensiones y beneficios de desempleo a fin de promover el gasto doméstico.

La inversión social constituye apenas una fracción del paquete de estímulo económico, cuya implementación llegará hasta noviembre de 2010.

"China es todavía una maquinaria de exportación", señala Stephen Roach.

"Como una economía que depende del exterior, es casi matemáticamente imposible que China pueda salvar al mundo".

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