Ejecutivos de alto vuelo

A318 de BA
Image caption El vuelo lleva el mismo número, BA001, que usaba el Concorde.

La línea aérea British Airways (BA) emprende un viaje a un territorio en el que sus rivales han fallado.

Tres aerolíneas -Silverjet, Maxjet y Eos, golpeadas por los altos precios del combustible- fracasaron en su intento de ofrecer vuelos sólo para ejecutivos entre Londres y Nueva York, dos de los más importantes centros financieros del planeta.

Desde este martes, un año después del fracaso de la última de esas compañías, Silverjet, BA prueba suerte con su propia versión de ese servicio.

BA apuesta por partir de una terminal aérea en el mismo distrito financiero de la capital británica, el City Airport, lo cual posibilita que los viajeros no tengan que desplazarse a mucha distancia de sus centros de negocios, algo que no ofrecían las líneas rivales, como informa Richard Scott, periodista de la BBC.

Scott, no obstante, destaca una desventaja de estos vuelos: debido a que la pista de este aeropuerto no permite el despegue de un A318 con el tanque totalmente cargado, los aviones tendrán que hacer escala durante el viaje de ida en el aeropuerto de Shannon, en Irlanda, para repostar combustible.

Sin embargo, para compensar por el tiempo perdido, los trámites de aduana e inmigración de Estados Unidos se podrán hacer en Irlanda en lugar de en el aeropuerto J.F. Kennedy, de Nueva York.

Tras la huella del Concorde

El vuelo -de 32 asientos y con sillas completamente reclinables hasta convertirse en camas- lleva el número BA001, que antes usaba el Concorde.

Image caption Los 32 asientos se reclinan completamente para convertirse en camas.

El periodista de la BBC Vincent Dowd comenta que esto es un signo de que BA espera capturar el mercado de servicio de lujo que este último aparato ofreciera hasta 2003.

Un pasaje de ida y vuelta en el nuevo servicio -que ofrecerá dos vuelos diarios desde mediados de octubre- cuesta como mínimo US$3.000.

En opinión de Richard Scott, BA considera que tiene todas las de ganar con la nueva apuesta y pretende que el sector bancario, en plena resurrección tras la crisis financiera, provea el número de clientes necesarios para mantener los aviones volando.

Sin embargo, añade Scott, la economía no ha terminado de recuperarse, las empresas están aún recortando gastos y algunos bancos siguen preocupados porque se les perciba como despilfarradores tras haber recibido ayudas del sector público, todo lo cual podría significar una carga extra para el servicio de BA.

Además, los vuelos han provocado el rechazo por parte de grupos ambientalistas, quienes alegan que cada viajero será responsable de emisiones de carbono tres veces superiores a las de un vuelo normal.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.