Gates y AIG reabren guerra de los bonos

Bandera de AIG.
Image caption AIG fue la empresa que más fondos públicos recibió en el plan de rescate de la administración Obama.

El ex director del gigante informático Microsoft, Bill Gates, criticó tanto las bonificaciones que reciben los ejecutivos de Wall Street como los planes del gobierno de limitarlas.

"Creo que las compensaciones son demasiado altas, pero es un problema de muy difícil solución", aseguró Gates este jueves en un acto filantrópico en Nueva York.

Bill Gates también cuestionó la participación del gobierno en la gestión de empresas privadas.

Bonos: ¿necesarios o excesivos? ¡Opine!

"Me preocupa que cuando el gobierno controla una entidad como AIG, ésta se devalúe enormemente al hacer que se comporte como si fuera parte del gobierno", aseguró el magnate.

Sin embargo algunos expertos sugieren que estos recortes en las bonificaciones son el precio que las empresas privadas tienen que pagar por haber aceptado la ayuda gubernamental.

"Si no hubiera habido apoyo del gobierno, estas compañías hubieran desaparecido. Así que éste es el coste de haber sido salvados por el Estado", afirmó el profesor de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, Campbel Harvey.

El tema vuelve a la palestra a raíz de la polémica causada por la amenaza de dimisión -y posterior rectificación- del director ejecutivo de AIG, Robert Benmosche, quien criticó duramente las limitaciones a los bonos impuestas por la administración Obama.

"Estamos trabajando intensamente para eliminar los límites a las compensaciones", afirmó este jueves Benmosche, en una nota dirigida al personal de la aseguradora.

Conflicto de intereses

Como telón de fondo, un debate de largo recorrido. En un extremo se encuentran los intereses particulares de las firmas que recibieron fondos públicos del plan de rescate financiero.

En el otro, la intención del gobierno de mostrar a los contribuyentes que el dinero que se invirtió esas compañías está siendo gastado con transparencia.

En este sentido, el caso de AIG resulta paradigmático. Hace casi un año, la aseguradora recibió cerca de US$180.000 millones de fondos públicos, la mayor ayuda destinada a una sola entidad.

Ahora el 80% de la aseguradora pertenece al Estado y, en consecuencia, debe someterse a la supervisión de Kenneth Feinberg, el "zar" de Obama para el control de las empresas que recibieron ayuda estatal.

Limitaciones

Image caption Feinberg, conocido como el "zar de los pagos", está a cargo del control del pago de bonos a los ejecutivos.

Recientemente, Feinberg obligó a las compañías "rescatadas" a aplicar recortes en los salarios y bonos que cobran los 25 ejecutivos principales y limitar los sueldos de los 75 siguientes.

"La administración Obama sintió que tenía que hacer algo ante el creciente sentimiento de odio de la gente de la calle hacia Wall Street. Muchos ven injusto que los jefes que ayudaron a crear esta crisis estén siendo recompensados meses después", aseguró en aquel momento el editor de la BBC para Estados Unidos, Mark Mardell.

Pero Benmosche y otros altos ejecutivos no están de acuerdo con los planes del gobierno estadounidense.

Su argumento principal es que, si empresas como AIG no son capaces de ofrecer a sus ejecutivos salarios "de mercado", se producirá una "fuga de talentos" y muchos de ellos serán fichados por la competencia.

"La gente está cansada de la inseguridad, de no saber lo que van a cobrar ni los impuestos que tendrán que pagar", apuntó Steven Eckhaus, abogado experto en compensaciones, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Reuters.

"Fuga de talentos"

Frente a estos razonamientos, algunos analistas ironizan sobre el "talento" de unos ejecutivos que llevaron a estas compañías al borde de la bancarrota y relativizan las consecuencias que su supuesta "fuga" tendría sobre las empresas.

"Hay mucha gente cualificada en la calle que estaría encantada de trabajar en AIG", aseguró Bill Fitzpatrick, investigador de Optique Capital Management, una empresa de análisis financiero, en declaraciones citadas por la agencia de noticias Reuters.

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