Adiós a la vieja guardia de General Motors

Fritz Henderson, ex director ejecutivo de GM
Image caption La de Henderson es probablemente la más sonada de una larga serie de salidas de altos ejecutivos.

Es difícil no ver la repentina renuncia del director ejecutivo de General Motors (GM), Fritz Henderson, como una continuación de la salida del ex jefe de la compañía Rick Wagoner en marzo de este año.

Henderson fue durante mucho tiempo la mano derecha de Wagoner y llevaba en la empresa desde que se graduó en la escuela de negocios de Harvard, en 1984.

Por eso, en el mundo de la industria automotriz, muchos ven la salida gradual de la vieja guardia de GM como un síntoma de la impaciencia del gobierno de Estados Unidos, listo para tomar el control de la compañía.

Este punto de vista se refuerza con el nombramiento de un desconocido en esta industria, Ed Whitacre (hasta ahora presidente del consejo de administración), como jefe interino de GM.

Dicho sin rodeos, se supone que Whitacre, que antes trabajaba para el gigante de las telecomunicaciones AT&T, representará los intereses de los contribuyentes estadounidenses, después de que la Casa Blanca apoyara un plan de rescate de US$50.000 millones para sacar de la bancarrota a GM, que todavía parece estar lejos de recuperarse.

¿Vuelta a la calma?

Sin embargo, que GM se haya desecho de Henderson no significa que las cosas vuelvan a la calma. Más bien podría haber añadido más leña al fuego.

La de Henderson es probablemente la más sonada de una larga serie de salidas de altos ejecutivos que han visto reducirse su salario en un tercio desde la bancarrota.

Esto podría poner en aprietos a GM, ya que será difícil encontrar un sustituto para este carismático hombre. Cualquiera que quiera asumir su cargo se encontrará con su salario recortado por decreto presidencial, o indirectamente, por el llamado "zar de los salarios" del gobierno, Kenneth Feinberg.

El jefe interino de GM, Whitacre, es consciente de ello.

"Encontrar personas de alto nivel cuando las necesitas es mucho más difícil con los salarios a este nivel", dijo. "No creo que se levanten (los límites a los sueldos), pero espero que se modifiquen", añadió.

Por eso, la espera para encontrar a un nuevo director ejecutivo podría durar meses.

La nueva GM

Image caption El freno a la venta de las marcas europeas de GM enojó a varios gobiernos del viejo continente.

A la vez que busca un recambio para Henderson, GM tendrá que hacer frente a otros problemas.

El director ejecutivo saliente fue el que frenó la acordada venta de la mayor parte de la división europea de GM a un consorcio liderado por la canadiense Magna y el banco ruso Sberbank, una decisión que enojó a los gobiernos de Berlín y Moscú.

Y luego llegó el colapso de otro acuerdo forjado por Henderson, la venta de la subsidiaria sueca Saab a la compañía Koenigsegg, del país escandinavo.

Todavía no se sabe si se culminará la venta a Shanghai Automotive, otro interesado en esa marca. Si este pacto tampoco se alcanza podrían perderse miles de empleos en las factorías de Saab, una derrota menor dentro del conglomerado financiero de GM, aunque mayor en lo simbólico.

Nadie sabe qué se puede esperar bajo el —en principio— breve mandato de Whitacre, aunque todos saben que nada será igual para la gigantesca General Motors.

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