¿"Super-impuesto" para banqueros británicos?

Alistair Darling, ministro de Economía del Reino Unido.
Image caption Darling recordó que el gobierno británico puede vetar los bonos en los bancos de propiedad pública.

El Tesoro en el Reino Unido se plantea aplicar un impuesto extraordinario a las bonificaciones que algunas entidades pagan a sus altos ejecutivos. Y los dirigentes de los bancos británicos ya reaccionaron contra estos planes.

El proyecto será desvelado en el informe sobre los presupuestos que presentará esta semana el ministro de Economía Alistair Darling.

El corresponsal de la BBC para asuntos financieros, Robert Peston, aseguró que este plan pretende que sean los banqueros, y no los bancos, quienes paguen más impuestos.

De este modo, los bancos no se debilitarán y el gobierno podrá recaudar varios cientos de millones de libras más.

Reacción en contra

Angela Knight, de la Asociación de Banqueros Británicos (BBA, por sus siglas en inglés) calificó este nuevo impuesto de "castigo populista y político".

Según Knight, estos cánones extraordinarios enviarían una señal equivocada al resto del mundo sobre la postura del Reino Unido como centro bancario.

"Ya hemos visto bastantes empresas abandonar el país. Podría ser popular subir mucho los impuestos a unos pocos banqueros, pero debemos ser conscientes de qué imagen daría esto a nivel internacional", agregó.

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La representante de la BBA también indicó que millones de trabajos en el Reino Unido están vinculados a la "industria bancaria".

Impuesto "popular"

Image caption Desde el sector bancario advirtieron que esta medidas podrían hacer que los bancos abandonen el país.

Entre las medidas que podría anunciar el ministro de finanzas, se encuentra un "super-impuesto" a quienes cobren bonificaciones cuantiosas o un aumento de los impuestos a la seguridad social que pagan los bancos por sus empleados.

"La ventaja de gravar las bonificaciones es que seguramente será una medida muy popular para todo el mundo menos para los banqueros. Al menos si creemos los datos de las encuestas de opinión", indicó Peston.

Las intenciones del gobierno se conocieron poco después de que se extendiera la información de que el Royal Bank Scotland (RBS) –una entidad pública desde que el Estado aplicara su plan de salvamento financiero- estaría planeando pagar cerca de US$2.400 millones en bonificaciones a sus ejecutivos.

La semana pasada, los directivos del RBS amenazaron con dimitir si el gobierno bloquea el movimiento.

Anuncio esperado

En declaraciones a la BBC, Alistair Darling intentó rebajar el nivel de especulaciones que está generando su anuncio de esta semana.

"De momento, el banco no ha venido a nosotros con ninguna propuesta ya que todavía no saben cuál será su situación a finales del año", afirmó el titular de Economía, que también recordó que el gobierno tiene derecho de veto sobre el pago de bonificaciones por parte del RBS.

"Estos bonos tienen que ser razonables y responsables. Creo que todo el mundo tiene que aceptar esto", añadió Darling.

Si finalmente se aplicara el impuesto extraordinario a los banqueros, señaló Peston, el gobierno británico podría recaudar más de US$1.600 millones extraordinarios.

La medida se aplicaría tanto a los bancos con sede en el Reino Unido –Barclays, HSBC y RBS- como a las filiales británicas de bancos de otros países.

Riesgos

Image caption Estos impuestos serían excepcionales y podrían suponer una recaudación extra de US$1.600 millones.

Sin embargo, el corresponsal de la BBC, también destacó que este tipo de impuestos podría tener consecuencias para el Reino Unido.

"No sería bueno para las perspectivas económicas británicas si los bancos emigraran a centros financieros competidores por temor a que el Reino Unido sea cada vez más hostil hacia ellos", sugirió.

A largo plazo, el primer ministro y el ministro de Economía pretenden aplicar un impuesto permanente a las transacciones bancarias, la llamada tasa Tobin.

Desde la oposición, el ministro de Hacienda en la sombra, George Osborne, -que forma parte del "gabinete" designado por la oposición para hacerle seguimiento al gobierno- aseguró que el Partido Conservador "no descartaría" un impuesto sobre las bonificaciones, pero preferirían que los bancos pagaran en función de sus beneficios futuros.

En cambio, los Demócratas Liberales defendieron los impuestos especiales sobre los bancos mientras estos sigan dependiendo del dinero de los contribuyentes.

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