La pesada sombra de la deuda

Cristina Fernández, presidenta de Argentina
Image caption Cristina Fernández: los vericuetos de la deuda.

El trasfondo de la crisis entre el gobierno y el hoy ex presidente del Banco Central Martin Redrado es la pesada sombra de la deuda pública argentina que se disparó durante el último gobierno militar (1976-83) y creció como una bola de nieve durante las dos décadas siguientes.

En 2001 Argentina entró en cesacion de pagos. En 2005 el gobierno de Nestor Kirchner reestructuró la deuda con una reducción de un 76% del monto total.

A pesar de esta reducción, se sabía que los vencimientos de deuda en 2009, 2010 y 2011 eran críticos.

El gobierno ha logrado canjear parte de estos vencimientos con nuevos bonos a pagar más adelante, pero todavía enfrenta un agujero que varía entre unos US$2.000 milloens y US$6.000 millones, dependiendo de quién haga la cuenta.

Senderos que se bifurcan

El 14 de diciembre, la presidenta Cristina Fernández anunció en un mensaje por cadena nacional la creación de Fondo del Bicentenario para el desendeudamiento y la estabilidad: US$6.500 millones que están en el centro de la polémica.

El objetivo manifiesto era acceder a los mercados internacionales mostrando la voluntad y capacidad del gobierno para cumplir con sus compromisos externos.

Esto le permitiría tomar nueva deuda a menor interés -venía pagando entre el 13 y el 14%- y despejar el panorama de los vencimientos.

El fondo debía salir de las arcas del Banco Central, lo que generó el tironeo que terminó con la salida del presidente de la entidad, Martin Redrado.

Pero más allá de las implicacioness políticas y constitucionales, lo cierto es que en los últimos dos años diversas medidas del gobierno apuntaban en esta dirección.

A fines de 2008, el gobierno nacionalizó el sistema jubilatorio, lo que entre otras cosas, facilitó la renegociación de unos US$2.600 millones que estaban en manos de las compañías privadas.

Además, el gobierno retomó conversaciones con el FMI, está dialogando con el Club de París para resolver unos US$6 mil millones de deuda y aceptó una propuesta de los bancos Barclays, City y Deutsche para saldar los US$20 mil millones pendientes con bonistas que no entraron en el canje de deuda de 2005.

Según los críticos de esta estrategia, el gobierno debería achicar el gasto fiscal para poder hacer frente a los vencimientos de la deuda, una estrategia poco seguida hoy en día en medio de la crisis económica mundial.

¿Era necesario?

En todo caso, el duro enfrentamiento con Martín Redrado abre un interrogante: ¿por qué el gobierno se arriesgó a una crisis política de esta envergadura?

¿Es una acción desesperada que refleja un agujero fiscal mayor al que se esperaba?

¿O forma parte de la polarización política argentina?

Según el director del Centro de Estudios para una Nueva Mayoría Rosendo Fraga, se trata del estilo político del Kirchnerismo.

"Durante seis años y medio, el kirchnerismo ha ejercido el poder con notoria prevalencia del Ejecutivo, generándose una suerte de hiperpresidencialismo a costa del Legislativo y el Judicial. Martín Redrado dice no a esta intromisión del Ejecutivo sobre la autonomía de la institución que preside y en ello tiene razón y fundamento ", indicó Fraga a BBC Mundo.

Y agrega: "pero se trata de un técnico con olfato político que supo navegar por las aguas de tres gobiernos peronistas: los de Menem, Duhalde y Kirchner. En septiembre vence su plazo como Presidente del Banco Central y es probable que el oficialismo decidiera no renovar su mandato".

Por su parte José Natanson, autor de "La nueva izquierda", un detallado análisis de las alternativas de izquierda en la América Latina del siglo XXI, considera que el gobierno no previó la reacción de Redrado.

"Hasta esta crisis Martín Redrado había sido bastante contemplativo con la política de los Kirchner. Ahora bien, una vez desatada la crisis, el gobierno no tenía mucho margen porque se vuelve muy difícil gobernar enfrentado al presidente del Banco Central. Es difícil saber si hay un agujero fiscal, como dice la oposición, lo que sí se nota es un autofinanciamiento del gobierno argentino, que toma recursos de distintos sectores del Estado", puntualizó a BBC Mundo Natanson.

En todo caso, el problema no lo tiene sólo el actual gobierno: la deuda es un pesado lastre que Argentina seguirá arrastrando durante mucho tiempo.

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