2010: un Davos peliagudo para los poderosos

Davos
Image caption El Foro Económico de Davos cumple 40 años en 2010 con la crisis como telón de fondo.

Si quiere medir la temperatura a la economía y a las políticas mundiales, la reunión anual del Foro Económico Mundial, inaugurada este miércoles por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, es probablemente uno de los mejores lugares donde empezar.

Al mezclarse con cerca de 2.500 directivos de empresas y políticos, uno obtiene una buena impresión de cuál es su humor y su actitud: exultante o depresiva, arrogante o humilde.

Hace tres años, Davos era el símbolo de la burbuja económica. El año pasado se pareció más a un velatorio.

Los apocalípticos recorrían los salones de madera y cemento del centro de conferencias de la ciudad suiza, mientras que los optimistas escaseaban.

Representación nutrida

Así que, ¿qué se puede esperar de Davos 2010, la edición 40 de esta reunión?

En primer lugar, el interés por ir a Davos permanece intacto. La mayoría de las compañías importantes enviarán a sus jefes a los Alpes suizos.

Más de 55 gobiernos estarán representados por políticos de alto nivel.

Incluso los banqueros estadounidenses han vuelto, cuando hace sólo un año estaban escondidos tras los escritorios en sus despachos de Wall Street.

Pero Davos también ilustra los cambio de equilibrio en el poder mundial.

Países emergentes

Según los analistas de PricewaterhouseCoolpes, dentro de 10 años, las siete mayores economías emergentes (China, India, Brasil, Rusia, México, Indonesia y Turquía) producirán más que los miembros del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Canadá, Reino Unido e Italia).

Como prueba, basta echar una mirada a la agenda de Davos. Cada vez más sesiones tratan sobre asuntos relacionados con economías en desarrollo. También crece el número de empresarios procedentes de esos países.

En los paneles de las conferencias, los occidentales ceden cada año más espacio a representantes de estados como China, India y Corea del Sur.

Incluso el paisaje de los medios de comunicación está cambiando, con periodistas indios, chinos y de Medio Oriente que intentan situarse en el mismo nivel que la CNN, la CNBC o la BBC.

Agenda reformista

El tema oficial de Davos este año es "repensar, rediseñar y reconstruir". Es una agenda de reformas. Y hay muchas cosas que necesitan reformarse, desde la industria de servicios financieros y los controles gubernamentales hasta cómo luchar contra la pobreza y los problemas medioambientales.

¿Aportará Davos soluciones? No, por supuesto que no. No es de eso de lo que se trata. La idea del foro siempre ha sido generar ideas y juntar a quienes toman las decisiones –tanto en los negocios como en la política- para que puedan hablar sin necesidad de actuar ante las cámaras (aunque Davos también ofrece muchas oportunidades para eso).

Pero la razón principal por la que este año Davos no aportará resultados inmediatos es, sin embargo, que la experiencia de la crisis económica es muy diferente en distintas partes del mundo.

Los países occidentales fueron los más duramente golpeados por la debacle financiera. Sus economías sufrieron una recesión rápida y prolongada. En contraste, muchos países asiáticos padecieron como mucho un ligero decrecimiento o un pequeño freno en el crecimiento.

Mundo a "distintas velocidades"

Image caption En la ciudad suiza de Davos se reunirán muchos de los líderes políticos y económicos mundiales.

Mark Foster, jefe de la consultora Accenture, habla de un mundo "a distintas velocidades" donde una recuperación económica irregular resultará en un "mundo desigual". Esto, asegura, afectará a los flujos de capital, a las inversiones y al crecimiento.

Como siempre, las discusiones en Davos serán influidas tanto por lo que pasa afuera y como adentro.

Los líderes tecnológicos, por ejemplo, tendrán un ojo puesto en San Francisco, por si la nueva creación de Apple realmente tiene el potencial de revolucionar el paisaje mediático.

Muchos de los participantes británicos, por su parte, estarán pendientes de la comparecencia del primer ministro Tony Blair en la comisión de investigación sobre la guerra de Irak este viernes.

Y el jueves por la mañana, la mayoría de políticos prestarán atención al discurso del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la Unión.

Diga lo que diga en ese discurso, Obama y sus propuestas para una reforma general de la industria bancaria serán el tema estrella de las discusiones de Davos. Los banqueros ya están afilando los dientes.

Y además de todo esto, está la agenda ecléctica y amplia de Davos. Las sesiones van desde "la vida en otros planetas, cómo la investigación espacial redefine la vida que conocemos" hasta "talleres de comida sana", pasando por "soluciones a la pobreza rural".

Será un Davos inusual. Pero a fin de cuentas, con tanta gente inteligente y/o poderosa agrupada en ese pequeño valle suizo, Davos nunca es un acontecimiento normal.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.