Última actualización: miércoles, 10 de marzo de 2010 - 18:02 GMT

Vendimia en el país del Tannat

Hasta hace poco Uruguay no figuraba entre los vinos sudamericanos que los europeos y estadounidenses podían encontrar en supermercados o restaurantes. En 1997 el país inició una carrera exportadora que logró que en los últimos años los vinos uruguayos se hicieran conocer fuera.

Aunque los volúmenes de producción y exportación son mucho menores que los de sus vecinos más reconocidos en la industria (Chile y Argentina) las ventas al exterior se han incrementado año a año. Los principales compradores son Brasil, Estados Unidos y Canadá y varios países europeos como Rusia y Francia. En 2008, último del que se tiene registro, el aumento fue de 36% con respecto al año anterior.

"La marca Uruguay está muy bien ubicada a nivel de conocedores de vino. Pero el problema es que al ser pequeño, el país es desconocido en muchos lugares del mundo y cuesta más llegar al consumidor masivo", le dijo a BBC Mundo el enólogo Ricardo Calvo, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI).

La importancia de la marca

La cepa de uva característica en Uruguay es el Tannat, traída desde Francia en 1870.

Las bodegas uruguayas son en su casi totalidad establecimientos familiares que en algunos casos llevan más de tres generaciones en actividad. La producción media anual es de 95 millones de litros elaborados en 280 bodegas. Hace unos años el volumen de producción comenzó a superar la demanda interna por lo que las bodegas, con el apoyo del INAVI, comenzaron a buscar otros mercados.

"Exportamos vinos envasados de alta gama, que es el producto que más nos interesa porque permite sustentar la cadena productiva (por los precios a los que se vende). Si bien se vende vino a granel, que sirve para sacar stock, son commodities que no van con marca y lo que queremos es mejorar la marca del país", explicó Calvo

La variedad que caracteriza a Uruguay es el Tannat, una cepa introducida en 1870 desde Francia por Pascual Harriague y que por las condiciones climáticas y del suelo logró desarrollarse bien en Uruguay. Aquí se creó una variación del Tannat francés, y en las últimas décadas el país decidió identificarse con esa variedad, reconvertir sus viñedos y proyectarse al mercado internacional.

Otras variedades de uva que se producen en el país son Merlot, Cabernet, Malbec y las blancas Sauvignon, Chardonnay, Semillón y Riesling.

Acercar la bodega a la gente

En Uruguay la gente no estaba acostumbrada a ir a las bodegas. Hace un par de años un grupo de ellas lanzó una iniciativa turística "para humanizarla", y que se vuelva más común hacer una visita o pensar en una bodega como un lugar para realizar una fiesta o evento. Así surgieron "Los caminos del vino" y "Senderos del Tannat", dos propuestas lanzadas por la Asociación de Turismo Enológico, que promueve que locales y extranjeros conozcan las bodegas y degusten los vinos uruguayos, con el objetivo final de que los compren y los recomienden.

Los turistas que llegan acá se sorprenden de encontrar vinos uruguayos de tan buena calidad. Ellos son los mejores embajadores porque difunden nuestro vino fuera de fronteras

Virginia Moreira, bodega H. Stagnari

"Los turistas que llegan acá se sorprenden de encontrar vinos uruguayos de tan buena calidad. Ellos son los mejores embajadores porque difunden nuestro vino fuera de fronteras", le dijo a BBC Mundo Virginia Moreira, esposa de Héctor Stagnari, un enólogo que hace 10 años instaló su propia bodega, H. Stagnari.

Así nació también la iniciativa de celebrar el Festival de la Vendimia, una jornada en la que las bodegas abren sus puertas al público para aquellos que quieran conocer el proceso de elaboración de los vinos. BBC Mundo participó de uno de los recorridos de H. Stagnari, una de las 15 bodegas que se sumaron a esta iniciativa.

Introducción al mundo del vino

Botellas de vino.

Al final del recorrido los turistas degustan una copa del Tannat.

"A la uva hay que tratarla con cariño, para no golpearla" y que no pierda las propiedades a la hora de elaborarse el vino. Esa fue la primera lección de Moreira para decenas de personas de todas las edades que esperaban cortar racimos de uvas y colocarlos en cajones que luego continuarían la cadena de producción.

"Es un lindo paseo familiar. Los chicos, y nosotros también, aprendimos muchas cosas, como por qué se plantan rosas al costado del viñedo", indicó María Vignolo, que participó del recorrido por la bodega junto a su marido y sus dos hijos. (La rosa es muy sensible al ataque de plagas, por lo que se si observa que el rosal tiene alguna enfermedad se protege a las plantaciones).

"El vino es bueno. Y la bodega se ve bien", dijo al final del recorrido Delphine Larrouse, una francesa de paso por Uruguay, mientras degustaba una copa del Tannat producido. A Larrouse le llamó la atención que todo luciera tan nuevo. "En Francia estamos acostumbrados a ver bodegas más antiguas", explicó.

Este año, el segundo en que se realizó el festival, el evento tuvo más difusión y muchas bodegas vieron colmada su capacidad. "Nos sorprendió la cantidad de gente que ha venido hoy", aseguró Moreira, que en el tercer recorrido del día llegó a unas 100 personas. Quizás no suene demasiado, pero para una bodega artesanal y familiar la iniciativa puede resultar un tanto abrumadora, aunque altamente gratificante.

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