Más presiones sobre China por el Yuan

Domique Strauss-Khan
Image caption China debe aumentar su consumo interno y la inversión, dijo Strauss-Khan.

Las presiones sobre China para que revalúe su moneda, el yuan, no cesan. Y ya no sólo vienen de países como Estados Unidos.

Las últimas provienen del Fondo Monetario Internacional, que pidió al gigante asiático que revalúe una moneda mantenida artificialmente bajo para favorecer sus importaciones.

La recomendación vino en la palabras del director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien aseguró ante el Parlamento Europeo, en Bruselas, que las principales economías del mundo debían cooperar para superar los desequilibrios, mejorar la regulación financiera y acelerar la recuperación.

Con el objetivo de salir de la crisis económica, la receta se aplica según la enfermedad. Países como Estados Unidos, dijo Strauss-Kahn, deben hacer depender su crecimiento de un ahorro interno, de un menor consumo, para depender más de las exportaciones. Lo contrario, de acuerdo con el jefe del FMI, debe ocurrir con China, donde debe aumentar la demanda interna con más consumo e inversión.

Este aumento de la demanda interna haría subir el valor del yuan, que, en la estimación de Strauss-Khan, se encuentra devaluado. Según el comentarista económico de la BBC, Andrew Walker, existe el consenso, dentro del FMI, de que el gran superavit económico de China es un factor del patrón de desequilibrios económicos que contribuyeron a la crisis financiera.

Ley contra un yuan bajo

Las declaraciones del director del FMI se producen en momentos en que el senado de Estados Unidos comienza a discutir un proyecto de ley para determinar sanciones contra China si este país no revalúa su divisa.

Pekín reiteró que centrar los dardos contra el yuan no ayudará a resolver los problemas comerciales entre China y Estados Unidos y rechaza las presiones aduciendo que la tasa de cambio no es ninguna varita mágica para solucionar los desequilibrios económicos de la economía mundial.

En Ginebra, un diplomático chino de alto rango afirmó que Estados Unidos buscaba en China un chivo expiatorio para justificar sus propios problemas.

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