Un Asterix frente a la crisis bancaria

Primera oficina del banco Airdrie, en Escocia
Image caption El banco abrió sus puertas en enero de 1835 en Lanarkshire, Escocia.

Estamos en el año 2010 después de Jesucristo. Toda la banca británica está tocada por la gran crisis financiera… ¿Toda? ¡No! En un pequeño condado al norte de Gran Bretaña un banco de irreductibles escoceses resiste todavía y se jacta de haber conseguido unos beneficios de 270.000 libras en el último año.

En Lanarkshire, cerca de la ciudad escocesa de Glasgow, el Banco de Ahorros Airdrie ha capeado la tormenta económica que arrastró a gigantes como el Royal Bank of Scotland, Lloyds y Natwest.

Como los personajes de la historieta francesa Asterix y Obelix -que resisten la conquista romana de la Galia-, el Airdrie lleva 175 años plantando cara a la competencia de los grandes bancos y a los tiempos de recesión, y no parece que la gran crisis le haya hecho un rasguño.

El secreto de esta entidad no es la pócima de unos druidas, sino más bien haberse mantenido fiel a su lema: ser "singular, seguro y social", según sus dueños.

El presidente de la junta de accionistas, Robert Boyle, asegura que "el banco ha sobrevivido cuando otros han caído porque practica lo que predica. Hablamos de ahorro y somos ahorradores, hablamos de precaución y somos cautos, hablamos de cuidado y somos cuidadosos...", dice.

"Nació con una conciencia social, y aunque se dirige como una organización eficiente, su responsabilidad social prevalece ante su responsabilidad comercial", añade Boyle.

La aldea, lo primero

El banco abrió sus puertas en enero de 1835 y no fue hasta 1916 que salió de Lanarkshire e inauguró una sucursal en la ciudad vecina de Coatbridge, explicó desde el condado escocés la periodista de la BBC Laura Pettigrew.

Ahora cuenta con siete oficinas en todo Lanarkshire y ofrece préstamos, hipotecas y banca en línea, como los bancos más grandes. Pero sigue siendo, insisten sus dueños, una empresa donde prima el cara a cara y la lealtad hacia sus clientes.

Image caption El "irreductible" Airdrie asegura que clientes de grandes bancos trasladaron sus ahorros al suyo durante la crisis.

Igual que en aquel rincón de la Francia ocupada, en este banco lo que importan son los aldeanos. El Airdrie "siempre se ha enfocado en la comunidad local, sin involucrarnos en todas esas cosas grandiosas en las que se meten los bancos grandes y comerciales", explica Charles Munn, autor de un libro sobre la historia de esta compañía.

"La gente es la que ha conseguido que este banco tenga tanto éxito. Hay una lealtad enorme entre el personal y de los clientes hacia la organización", asegura Munn, que fue director del Instituto de Bancos de Escocia.

Reputación de "invencibles"

El presidente del banco, Robert Boyle, asegura que la entidad tienen unas reservas de 14.7 millones de libras y que muchos clientes de otros bancos mudaron sus ahorros al suyo cuando la crisis mundial comenzó a arreciar.

Su fama le ha llevado incluso al Parlamento de Escocia, donde varios diputados quieren discutir una moción que reconozca los éxitos del banco en su 175 aniversario.

Tanto se habla de este pequeño grupo de incansables banqueros que en otras partes del Imperio -mejor dicho, de la industria económica- se ve al Airdrie con admiración.

"Creo que muchas instituciones financieras se van a plantear muy seriamente el tipo de cosas que el Airdrie hace y los servicios que ofrece a sus clientes", dice Munn.

Si en otras aldeas de la Galia se deslumbraban ante el éxito de Asterix y se discutía cómo vencer a los romanos, "en la industria de los servicios financieros hay mucho debate sobre la necesidad de hacer las cosas sencillas y comprensibles, y no dejarse llevar por las últimas modas", explica Munn.

"Y eso es precisamente lo que ya hace el Banco de Ahorros Airdrie".

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