Bancos en la picota

Banco suizo UBS
Image caption UBS, JP Morgan Chase, Deutsche Bank, Depfa: los bancos en el banquillo.

El sistema financiero internacional ha escapado del abismo, pero sus bancos siguen en la picota.

En Italia cuatro pesos pesado del sistema financiero mundial están acusados de fraude contra la municipalidad de Milán.

Esta semana la justicia italiana dictaminó que el juicio contra el suizo UBS, el estadounidense JP Morgan Chase y los alemanes Deutchse Bank y Depfa por su papel en la emisión de bonos por casi dos mil millones de euros del municipio comenzaría el 6 de mayo.

El caso sigue de cerca el escándalo que produjo la revelación el mes pasado de que el Goldman Sachs ayudó durante años a que Grecia disimulara su creciente déficit fiscal que hoy está en el centro de la crisis que vive el euro, la peor desde su creación en 1999.

Un mundo de derivados

En el centro de estos escándalos está el uso de los derivados, un instrumento financiero especulativo que estuvo en el centro de la crisis financiera de 2008.

En su origen los derivados eran un intento de reducir el riesgo de una transacción. En su forma más simple, el contrato a futuro, es la adquisición a un precio fijo en el futuro (tres años, por ejemplo) de un monto X de un determinado producto (petróleo, maíz, etc): esto le garantiza al productor la venta y le ofrece al comprador la posibilidad de un lucrativo negocio si el precio sube más de lo que pagó.

En la práctica, la mayoría de los derivados son complejos mecanismos financieros cada vez más cuestionados por su extrema opacidad.

Segun la fiscalía italiana esta opacidad está detrás de la demanda entablada por la municipalidad italiana.

Milan, segundo municipio italiano, contrató los servicios de los cuatro bancos para reducir la tasa de interés que estaba pagando sobre cerca de dos mil millones de euros mediante contratos que cambiaban un régimen de tasa de interés fija por otro de tasa de interés flotante.

La fiscalía estima que el JP Morgan ganó 45 millones de euros con la operación, el Deutche Bank 25 millones, el Depfa Bank 21 millones y el UBS 10 millones mientras que el municipio de Milan salió perdiendo.

Fuentes legales italianas indicaron a BBC mundo que había un claro conflicto de interés porque los bancos actuaban como consultores del municipio y vendedores de los instrumentos financieros que terminaría usando Milán para reducir su deuda.

En la legislación italiana una operación financiera de reestructuración de deuda que no crea un ahorro al deudor es ilegítima.

Los cuatro bancos emitieron comunicados negando que hubieran cometido un acto ilegal.

La punta del iceberg

La causa podría convertirse en un caso testigo para una docena de municipios italianos que buscaron reestructurar unos 35.000 millones de euros de deuda emitida entre 2001 y 2008.

El abogado Dario Loiacono, de Loiacono y Asociados, asesor de varios de estos municipios, indicó a BBC Mundo que las autoridades no entendían los riesgos y costos en que estaban incurriendo.

Image caption Dario Loiacono: agujeros en la regulación.

"En muchos casos pesaba el prestigio de estas instituciones. ¿Cómo iban a pensar que el JP Morgan podía hacer algo ilegal?", señaló Loiacono.

Legalmente el tema es complejo porque se puede argumentar que nadie obligó a los municipios a entrar en este tipo de contratos. Según las fuentes consultadas por BBC Mundo, una buena parte de estos contratos se firmaban en inglés y bajo el código legal del país de la entidad bancaria.

Antes de la gran desregulación del sistema financiero italiano en los 90 un municipio sólo podía pedir prestado a un banco estatal y a tasa fija para evitar la posible vulnerabilidad de las tasas flotantes.

"En la Unión Europa no se ha avanzado en la homogeneización del sistema legal financiero. Coexisten sistemas legales asimétricos. Hay países, como el Reino Unido, que no están aplicando una regulación más estricta. Esto permite a bancos de Francia, por ejemplo, a realizar algunas transacciones en Londres bajo este sistema legal más laxo", explicó Loiacono.

La Unión Europea (UE) está debatiendo el tema que ha dejado en campos opuestos al Reino Unido, por un lado, y Alemania y Francia por el otro. Esta semana España, que ejerce la presidencia rotatoria de la UE, reconoció que faltaban semanas para que se llegara a un acuerdo sobre la regulación de los fondos altamente especulativos (Hedge Funds)

En Grecia también derivan

Mientras tanto la UE, la Reserva Federal y el ente regulador financiero estadounidenses están investigando otra variante de derivados utilizado en 2001 para enmascarar el déficit fiscal griego.

En la operación se ejecutaba un canje de contratos por los que se cambiaba la moneda en que se emitía la deuda y los vencimientos de la misma.

Con este mecanismo, el gobierno griego podía presentar ante los mercados financieros una posición fiscal más holgada que le permitía seguir endeudándose a tasas de interés razonables.

Tanto el gobierno griego como la estadounidense Goldman Sach, la institución financiera a cargo de la operación, fueron duramente criticadas por la misma.

Ambos se defendieron diciendo que no habían hecho nada ilegal.

En efecto en la época este tipo de operatoria no era ilegal: hoy lo es.

¿Será este el destino de otros derivados igualmente opacos o conseguirán sobrevivir de la mano del poder de cabildeo del sector?

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