Grecia: ¿qué sigue?

Protesta en Grecia
Image caption El paquete de medidas de austeridad del gobierno ha provocado violentas protestas en Grecia.

Los líderes de las naciones de la eurozona acordaron finalmente los detalles de un paquete de préstamos de emergencia valorado en US$41.000 millones diseñado para ayudar a Grecia a salir de su crisis financiera.

Los préstamos estarán a disposición del país sólo si pide asistencia.

El gobierno de Grecia aspira a no necesitar los préstamos, optando a cambio depender de un paquete de medidas de austeridad para reducir su déficit presupuestario y recuperar la confianza de los mercados.

El acuerdo de préstamo comprende un programa de financiación de tres años a tasas de interés que rondan el 5%. El dinero vendrá de los países de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La tasa de interés exacta de los préstamos se finiquitará en el momento en que Grecia solicite la ayuda.

Esta tasa es considerablemente más baja que el 7% que Atenas actualmente debe pagar a los inversionistas para recaudar fondos en el mercado abierto.

¿Por qué se necesitó un plan de rescate tan grande?

El paquete de US$41.000 millones es en realidad el segundo plan de rescate acordado por la eurozona.

El mes pasado, los países que tienen el euro como moneda común propusieron conjuntamente con el FMI un plan de US$30.000 millones para apoyar a Grecia.

Sin embargo, debido a la falta de detalles del plan, los inversionistas no quedaron muy convencidos de que la eurozona le daría un respaldo total a Grecia.

Como resultado, el euro continuó devaluándose a medida que aumentaba el costo para el gobierno griego de prestar dinero de los inversionistas internacionales.

¿Por qué necesitan los socios de la eurozona intervenir con semejante apoyo sin precedentes?

Grecia ha estado viviendo más allá de sus medios durante años y el continuo crecimiento de su deuda a puesto una enorme presión sobre la economía del país.

El gobierno griego asumió deudas profundas mientras, básicamente, empezó a gastar sin control durante la anterior década.

El gasto público se elevó por los cielos y los salarios del sector público prácticamente se doblaron durante ese período.

Sin embargo, a medida que el dinero salía de las arcas del gobierno, los ingresos impositivos se vieron afectados por una evasión fiscal generalizada.

Cuando llegó la crisis financiera global, Grecia no estaba preparada para lidiar con el golpe.

El déficit presupuestario griego el año pasado representaba 12,9% del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los más altos de Europa y más de cuatro veces por encima del límite establecido según las reglas de la eurozona.

Actualmente, la deuda se encuentra en unos US$400.000 millones.

Semejantes niveles de deuda significan que los inversionistas actúan con cautela a la hora de prestar más dinero a Grecia y exigen tasas mucho más altas para hacerlo.

La situación presenta problemas ya que Grecia debe renegociar más de US$66.000 millones en deudas este año.

¿De qué están preocupados los otros países?

Todos en la eurozona -y aquellos que comercian con la eurozona- se ven afectados por el impacto que tiene la crisis sobre la moneda común europea.

Hay temores de que los problemas griegos en los mercados financieros internacionales desaten un efecto dominó que haga tambalear otros países débiles de la eurozona como Portugal, Irlanda, Italia y España que, como Grecia, enfrentan el desafío de reajustar sus cuentas.

En marzo, la agencia calificadora Fitch rebajó la calificación crediticia de Portugal de AA a AA-.

Interrogantes sobre los altos niveles de deuda en Europa han sido motivo de preocupación en el resto del mundo.

¿Qué está haciendo Grecia al respecto?

Grecia ha diseñado un plan para reducir el déficit a 8,7% en 2010 y a menos de 3% para 2012.

Para lograrlo, el Parlamento griego aprobó un paquete de medidas de austeridad para ahorrar US$6.400 millones.

Se busca congelar los sueldos de los empleados públicos y elevar los impuestos, además de anunciar una subida en los precios de combustible.

También se pretende aumentar la edad de jubilación en un intento por rescatar el insolvente sistema de pensiones.

¿Cómo ha reaccionado el pueblo griego?

No del todo bien. Ha habido una serie de protestas públicas, algunas de ellas violentas. Huelgas desenfrenadas han impactado escuelas y hospitales y paralizado el transporte público.

Muchos trabajadores del sector público sostienen que la crisis fue creada por fuerzas externas, como especuladores internacionales y administradores de los bancos centrales de Europa.

Los dos principales sindicatos del país han tildado los recortes de austeridad de "antipopulares" y "bárbaros".

¿Qué pasa ahora?

Grecia deberá encontrar unos US$15.000 millones de euros en el próximo mes para cumplir con sus obligaciones financieras.

Para ello quiere subastar un paquete de más de US$1.500 millones en bonos del tesoro el martes.

Si tiene problemas recaudando el dinero, la confianza en la capacidad del país en pagar sus deudas recibirá otro golpe.

Esto aumentará las posibilidades de que Grecia pida ayuda a sus socios de la eurozona y al FMI.

Algunos analistas ya vaticinan que no tendrán otra opción que hacer uso del paquete de emergencia ofrecido.

¿Por qué no abandona Grecia el euro?

Comerciantes de divisas han temido que algunos países con grandes déficit presupuestarios -como Grecia, España y Portugal- podrían sentirse tentados a abandonar el euro.

El país que deje el régimen monetario podría permitir que su moneda se devalúe y, así, mejorar su competitividad.

Pero esta medida generaría enormes rupturas en los mercados financieros con el temor de los inversionistas que otros países sigan el ejemplo, potencialmente causando la disolución de dicha unidad monetaria.

No obstante, la Unión Europea se ha comprometido a mantener la unidad en la eurozona y desestimó rumores de países queriendo abandonar el sistema.

¿Cómo se compara la situación griega con otros países?

Como indica la gráfica a continuación, Grecia no es el único país que viola las reglas de la eurozona que estipula que el déficit presupuestario de cada uno de los 16 estados miembros no puede sobrepasar el 3% del PIB.

El Reino Unido, que registra un déficit de 13%, está muy por encima del límite, pero no es un miembro de la eurozona.

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