¿Es justo que 20 decidan por todos?

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Image caption Son los más poderosos pero ¿deben decidirlo todo?

Los latinoamericanos que no están en el G20, que se reúne este fin de semana, aseguran que el Fondo Monetario Internacional es un mejor espacio para coordinar políticas globales.

El que Argentina, Brasil y México hayan sido incluídos en el Grupo de las 20 economías más grandes del mundo y que como tales hayan participado en la toma de decisiones para atacar la última crisis internacional es considerado por muchos como demostración del cambio en la dinámica del poder globlal.

En septiembre de año pasado, en la reunión del grupo que se realizó en la ciudad estadounidense de Pittsburgh, los tres presidentes latinoamericanos aprovecharon para promover temas de interés regional, como el acceso al crédito.

En esa cumbre, los latinoamericanos pidieron reforzar los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el principal prestamista oficial en el continente, y elevar el porcentaje de voto de los países en desarrollo dentro del FMI del actual 43% actual a un 48%.

Sin embargo, la satisfacción por la inclusión de los tres grandes de América Latina en el grupo de los poderosos no es considerada por muchos como una "representación regional", en parte porque sus intereses no necesariamente coinciden con los de los demás latinoamericanos.

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Gracias, pero no

A finales de mayo, en un debate entre ministros de economía latinoamericanos que promovió el Fondo Monetario Internacional en Lima, los ministros de Bolivia, Uruguay y Perú, le dejaron claro a su colega de México, que no piensan que su presencia en el G20 sirva para representar a la región en el foro.

La ministra peruana de economía, Mercedes Araoz, le dijo al Secretario de Hacienda mexicano, Ernesto Cordero, que las gestiones de su país, así como las de Argentina y Brasil, ante el G20 en beneficio de la región eran bienvenidas pero no suficientes, y resaltó que se trata de una representación no delegada por nadie.

Los ministros Luis Arce, de Bolivia, y Fernando Lorenzo, de Uruguay, coincidieron en señalar que los países más pequeños no necesitan representación sino canales de participación equilibrada para contribuir en la toma de decisiones.

En el debate en Lima, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Khan, apoyó esas quejas e insistió en que el espacio natural para esas negociaciones globales es el organismo que preside.

El Fondo es el foro

"El G20 es muy importante porque es el 80% de la economía global y porque el consenso que se logra en el G20 es una de las maneras cómo logramos evitar un crisis económica mayor de la que tuvimos", afirmó Staruss-Khan.

Sin embargo, recalcó que "son sólo 20 países y en el FMI tenemos 186 miembros", por lo que "dejar 166 países fuera" de un espacio en el que eventualmente se tomarán decisiones que afectarán a todo el planeta "es simplemente inaceptable".

El directivo del FMI alegó que las discusiones que se realizan en el G20 deberían ser sometidas a consideración de todos las naciones y que "allí es donde el FMI es verdaderamente útil".

"No hay razón para que veinte países, incluso si representan el 80% o algo así de la economía mundial, tomen decisiones que involucren a otros", aseguró el director del organismo multilateral.

Para Strauss-Khan, el FMI es el "lugar indicado donde se puede construir el consenso entre otros países" porque el organismo garantiza la correcta representación proporcional de todos los miembros.

De hecho, así como el G8 tuvo que ser ampliado por el creciente importancia de las economías emergentes y la disminución relativa de poderes tradicionales, el FMI promueve una reforma interna para representar mejor el nuevo equilibrio, que Staruss-Khan ha calificado como "la mayor" de su historia.

"El mundo es desigual"

"El FMI no da para eso", sentenció en conversación con BBC Mundo el economista Isaac Cohen, ex director de la Comisión Económica para América Latina, Cepal.

Cohen recuerda que espacios como el G20 -una evolución del grupo de las 7 economías industrializadas- surgieron para agilizar la coordinación de políticas, precisamente por las dificultades que surgen al negociar en los organismos multilaterales ampliados, como el FMI.

"Hay cosas que no se pueden hacer dentro del FMI, razones por las cuales nació el G7 y luego el G8 para incluir a Rusia y ahora el G20. Temas como el de la reforma financiera", aseguró Cohen.

Los programas de estímulo económico adoptados, la reforma financiera actualmente en discusión o la cotización del valor de las monedas, como en el reciente caso del yuan chino, son algunos de los asuntos que según Cohen no "tienen nada que ver con el FMI".

Cohen asegura que en todo caso, se trata de foros complementarios y que hay que tener en cuenta que en clubes restringidos siempre habrá falta de representatividad "el mundo es así, el mundo es desigual, ¿qué podemos hacer?".

"Es algo muy parecido a lo que pasa con en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde no puede estar todo el mundo", señaló Cohen, quien considera que el G20 es una evolución positiva y democrática.

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