La coalición de Berlusconi hace agua

Aldo Brancher
Image caption Aldo Brancher: enfrentando a la justicia.

La coalición de centro derecha que lidera Silvio Berlusconi hace agua.

La renuncia este lunes del ministro para el Federalismo de Italia, Aldo Brancher, es un nuevo golpe a un gobierno que parece anegado por las divisiones internas del Partido de la Libertad a poco más de dos años de recuperar el poder con la más amplia mayoría de la historia italiana.

Brancher renunció ante la ola de críticas que despertó su nombramiento el mes pasado, interpretado como una maniobra para otorgarle inmunidad en el juicio que enfrenta por corrupción.

En un comunicado, el primer ministro Berlusconi manifestó su apoyo a Brancher, pero dijo que estaba de acuerdo con su decisión.

Impedimento legal

La renuncia de Brancher evitó que este jueves el Parlamento votara una moción de censura en su contra que buscaba quitarle la inmunidad que le daba la ley del "impedimento legal" aprobada en marzo.

Según esta ley, el primer ministro y el gabinete tienen derecho a demorar durante 18 meses su comparecencia ante la corte alegando sus funciones de gobierno.

El primer ministro Berlusconi fue el primer beneficiario de la norma, que invocó en dos oportunidades para evitar presentarse ante la justicia.

La medida fue duramente cuestionada por la oposición. Según Massimo Donadi, de la Italia de los Valores, segundo partido de la oposición, es una manera de legitimizar la delincuencia.

"Hay dos maneras de evitar la justicia en Italia: una es convertirse en un fugitivo, la otra es formar parte del gobierno de Berlusconi", indicó.

La declaración de Donadi no preocupa tanto al premier italiano como su enfrentamiento con Gianfranco Fini, presidente de la Cámara y cofundador del Partido de la Libertad, quien viene cuestionando abiertamente el liderazgo de Berlusconi.

Este enfrentamiento explica la dimisión de Brancher. Sin garantías de que la moción de censura fuera rechazada por la propia coalición de gobierno, que goza de una amplia mayoría en el Parlamento, la suerte del ministro estaba echada.

Pero la crisis va más allá de la suerte de un ministro.

Es la economía, estúpido

Como la mayoría de los países de la eurozona, Italia anunció a fines de mayo un fuerte plan de ajuste.

El "plan bienal de austeridad" italiano es un intento de ahorrar a las arcas estatales 24.000 millones de euros (US$29.500 millones) entre 2011 y 2013 para reducir el deficit fiscal.

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Image caption Gianfranco Fini cuestionando a Berlusconi: ¿adiós al Pueblo de la Libertad?

El rechazo de los sindicatos a este plan era previsible, pero la medida ha generado fuerte resistencia en la coalición de centro derecha y en los gobernadores regionales.

Según Il Corriere della Sera, el ministro de Economía Giulio Tremonti amenazó este fin de semana con dimitir luego de una discusión con el premier italiano.

Pero además, el plan profundizó la clásica división norte-sur.

El sur, la zona más pobre, carga con la mitad de los 25.000 millones de euros de ahorro fiscal.

Las impericia del ministro de finanzas aumentó la temperatura política.

Tremonti acusó de "canallas" a los gobernadores del sur por derrochar los fondos de la Unión Europea.

En el sur del país su nombre es anatema.

La ley mordaza

A este panorama, se añade la controversia provocada por la denominada ley mordaza.

Esta ley pone límites a la utilización de las escuchas telefónicas en las investigaciones judiciales e impide la publicación de los resultados.

La norma provocó multitudinarias protestas en toda Italia y ahondó las diferencias de Berlosconi con Fini.

Berlusconi amenazó con expulsar a Fini del Pueblo de la Libertad.

Fini recogió el guante respondiendo que estaba dispuesto a encabezar una escisión partidaria.

"Que intente echarme. Yo me planto del lado de Constitución y la legalidad. Si se rompe el Pueblo de la Libertad no pasa nada, nacería una cosa nueva", señaló Fini.

Si a esta virtual escisión, se le suma el descontento del principal aliado del PDL, la Liga del Norte de Umberto Bossi, que ve cada vez más lejos sus sueños federalistas, y se agrega que la perspectiva económica para Italia y la Unión Europea no es muy halagüeña, se ve por qué algunos analistas empienzan a hablar de elecciones anticipadas.

Esta vez, a diferencia de 2006, Italia no tiene una Copa del Mundo en la que concentrar sus miradas.

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