Colombia: el legado económico de Uribe

Lustrabotas en Bogotá
Image caption El subempleo ha crecido a pesar de la inversión extranjera y el crecimiento económico.

Tras ocho años de gobierno de Álvaro Uribe, Colombia es campeón latinoamericano en inversión extranjera, pero también en desempleo. Y pese a que la economía crece a buen ritmo y a que la inflación ha caído, el país sigue siendo uno de los más desiguales del mundo.

El gobierno asegura que las cosas van por buen camino, destaca que la economía colombiana hoy es la cuarta más grande de América Latina y que el ingreso por habitante creció 2,3 veces.

Pero críticos, como el analista económico Aurelio Suárez, advierten que, por culpa del desempleo, la informalidad laboral y la pobreza, Uribe le deja una bomba social a Juan Manuel Santos. "Colombia es el quinto país más inequitativo del mundo, según los índices de desarrollo humano", agrega, basándose en el Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, de 2007.

Si se mira hacia atrás, el crecimiento económico promedio de Colombia con Uribe fue levemente superior al 4% anual, similar al de otros países de la región, pero muy por debajo de Brasil, Perú y Chile.

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Cuando Uribe llegó al poder, en 2002, más del 53% de los colombianos estaban en la pobreza. Logró bajarla al 46%, pero no pudo cumplir su promesa de reducirla al 35%.

Esa pobreza está relacionada con insuficientes puestos de trabajo, pero también con la calidad del empleo. En 2002 la tasa de desempleo era del 14%. Y aunque hoy es del 11,6%, no bajó al 8,8%, como prometió reiteradamente Uribe, quien atribuye parte de la culpa a la crisis económica mundial de 2007 y 2008.

Flexibilidad laboral

A finales de 2002, el gobierno de Uribe hizo una reforma laboral que redujo sustancialmente los pagos de las empresas en materia de horas extras, nocturnas y días festivos. Y de acuerdo con un reciente estudio de la firma Ernst and Young en siete países, Colombia es el que tiene mayor flexibilidad laboral en materia de contratación y jornadas de trabajo.

"Cuando esa ley se aprobó en el Congreso, se dijo que se iban a crear medio millón de empleos nuevos, pero sólo se crearon 120.000", subraya Aurelio Suárez.

Jorge Humberto Botero, quien fue ministro de comercio de Uribe en su primer gobierno, le dice a BBC Mundo que las medidas tomadas en materia de flexibilización laboral "son tímidas" y estaban más enfocadas a reducir la informalidad laboral que a crear empleos formales.

Sin embargo, la informalidad laboral creció bajo la era Uribe. Las informaciones más recientes del gubernamental Departamento de Estadísticas (DANE) indican que la tasa de subempleo llega al 32,8% de la población económicamente activa.

Esos subempleados, que suman más de 7 millones de personas, tienen ingresos variables, a veces no reciben ni siquiera el salario mínimo y en muchas ocasiones no cotizan para una pensión.

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Haciendo milagros

John Cortés es un típico subempleado. Tiene 30 años de edad y es padre de dos hijos. Desde hace siete años conduce un taxi.

"No me quejo, porque me gano 700 mil pesos al mes (unos US$380), soy beneficiario de salud de mi esposa, que sí tiene un trabajo formal, pero yo no cotizo para una pensión, porque no me alcanza", le dice Cortés a BBC Mundo.

Image caption Andrea Garay "hace milagros" con sus US$205 mensuales.

Pese a todo, el taxista elogia los logros de Uribe. "Hay más seguridad, más inversión y más fuentes de empleo", declara.

Luis Alberto Martínez perdió su empleo formal hace cinco años. Ahora se gana la vida como lustrabotas. Le dice a BBC Mundo que le va bien, que gana más dinero ahora, pero que ya no está cotizando para una pensión,

En cambio, María Andrea Garay, de 31 años y madre de dos hijos, tiene un empleo formal, donde sí cotiza para la seguridad social. La paradoja es que solo se gana 380 mil pesos al mes (unos US$205) porque su trabajo es de medio tiempo y no tiene otras fuentes de ingreso.

"Yo con esto hago milagros", le comenta a BBC Mundo la mujer, que es aseadora de un edificio y que no recibe dinero del padre de sus hijos.

Hace poco, en una de las muchas despedidas y homenajes que le han hecho los gremios de la producción, Uribe reconoció: "nosotros quisimos haber rebajado mucho más la pobreza y el desempleo".

"Confianza inversionista"

El logro más importante es en inversión extranjera. Medida como porcentaje de la producción total, la inversión extranjera creció un 50% en estos ocho años en Colombia, cuando en el resto de América Latina subió un 20%.

Image caption Luis Alberto Martínez gana más de limpiabotas que en su antiguo empleo, pero no cotiza para una pensión.

Ese aumento se debe a una de las tres políticas impulsadas por Uribe desde cuando llegó al poder: la confianza inversionista.

Jorge Humberto Botero, investigador asociado de Fedesarrollo, un reputado centro de estudios económicos, no tiene duda de que "la política de confianza inversionista tuvo éxito".

"Esa dinámica está estrechamente asociada al restablecimiento de la seguridad pública y menos, aunque es imposible decir en qué proporción, a medidas de estímulo tributario, contratos de estabilidad jurídica, el notable crecimiento de las zonas francas y beneficios a la inversión de capitales", asegura Botero.

Bajo los ocho años de gobierno de Uribe, Colombia logró acuerdos de inversión con 55 países y con otros 29 selló acuerdos sobre doble tributación.

Suárez indica que buena parte de la inversión extranjera que ha llegado en estos años ha sido al sector minero y petrolero, y añade que aunque las exportaciones del país han crecido, la revaluación del peso les ha quitado competitividad a los productos colombianos en el exterior.

Sin embargo, la visión del ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, es optimista. Según él, Uribe deja "una economía con fundamentos sólidos, con un norte claro, una economía que genera confianza, una economía apetecida por la comunidad internacional".

Pero el balance de otros expertos es mucho menos optimista que el del gobierno. Alejandro Gaviria, decano de economía de la Universidad de los Andes, y quien fue viceministro de Planeación de Uribe, escribió en el diario El Espectador que en estos ocho años hubo mayor inversión, igual crecimiento, más desempleo y más pobreza.

Los subsidios no impidieron la exclusión económica asociada con la informalidad laboral, con la desaparición del empleo para amplios sectores de la población, concluye Gaviria.

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