Tan gringo como los nachos

En el Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos, BBC Mundo celebra el sabor latino.

Image caption Los sabores llegan hasta en lugares donde no hay grandes comunidades latinas.

Si le preguntan ¿cuál es la comida típica estadounidense?, quizá piense que son las hamburguesas. O las pizzas, omnipresentes pese a lo italianas que son. O tal vez el pollo frito al estilo del sur. ¿O a lo mejor serán los tacos, nachos, enchiladas?

¿Pero estos últimos no eran mexicanos?, considerará inmediatamente. Bueno, tan mexicanos como alguna vez lo fueron Texas, California o Arizona, regiones que hoy son estadounidenses por excelencia.

Un fenómeno similar, menos violento y políticamente polémico, parece estar pasando con una comida que alguna vez fue considerada "étnica" pero que hoy domina el gusto de buena parte de los ciudadanos de EE.UU. y no sólo de la minoría hispana que vive en este país.

Se percibe empíricamente, como cuando recientemente traté de saciar unos antojos mexicanos en Leesburg, un pequeño pueblo de Virginia de tan sólo 39.000 habitantes pero con decenas de restaurantes mexicanos. Incluso hay una cuadra en la que se agolpan cuatro de ellos.

Tras varios minutos y varias vueltas finalmente opte por uno en el que noté que los clientes eran todos no hispanos. Quizá el que los mexicanos no frecuenten el sitio podría hablar mal de la autenticidad de los platos que allí se ofrecen, pero dice mucho de la penetración de esa cocina en el gusto local.

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Parte del panorama

Según un reciente informe presentado por la firma estadounidense de investigación de mercados, Marketresearch.com, la "comida y bebidas hispanas se han hecho parte tan común del menú estadounidense que muchos consumidores tiene que pensar dos veces antes de caracterizarlo como una cocina étnica distinta".

"Cada vez es más difícil distinguir lo que es el núcleo de la dieta norteamericana y separarlo de la comida internacional", le dijo a BBC Mundo, David Sprinkle, director de investigaciones de Marketresearch.com, quien aclaró que la cocina estadounidenses "siempre ha sido muy internacional", como corresponde a una nación de inmigrantes.

De acuerdo con la cuarta edición del informe titulado "Tendencias del mercado y los consumidores en la cocina latina", las ventas de este tipo de productos estuvieron cercanas a los US$7.000 millones en 2009, un aumento del 28,7% respecto al 2005.

El estudio predice además que la popularidad continuará a tal ritmo que para 2014 las ventas serán de US$10.000 millones.

Dos ingredientes se mezclan en este crecimiento del mercado de productos: por un lado el gusto que desarrolla la población en general por estos sabores y por otro el crecimiento de la población de origen hispano en EE.UU. Unos 49 millones de personas, de las cuales el 70% es de origen mexicano.

La comida hispana está creciendo a un ritmo que es el doble del resto del mercado y esta es la razón por la que se tata de un nicho tan preciado.

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Global y local

Sprinkler asegura que en el sur de EE.UU., de fuerte tradición hispana y en las grandes ciudades, la comida latina no es vista como foránea. Sobre todo entre los jóvenes que han desarrollado un gusto más variado que las generaciones anteriores.

Pero vale la pena señalar que el crecimiento del mercado se ha notado incluso en lugares con muy pocos o ningún residente de origen suramericano.

Image caption Una gran variedad de productos hispanos se puede encontrar en supermercados estadounidenses.

"El aprecio de los norteamericanos por la comida hispana es parte de la tendencia de reconocer lo auténtico y lo local en la comida", explicó Sprinkler y dijo que esa corriente la encabezas los "foodies" o "gastronómos aventureros", un grupo de consumidores que tiende a experimentar con los sabores.

Al final, la pregunta vuelve a ser qué es lo que puede considerarse auténticamente estadounidense cuando se trata de alimentación y qué es lo realmente extranjero.

"Aún las comidas que consideramos hispanas tienen raíces en ambos lados de la frontera en culturas indígenas precolombinas, como el caso de las tortillas de maíz o el chile rojo. El plátano o la yuca viene de Africa a través del Caribe. Es que la comida hispana en sí también es multicultural", aseguró Sprinkler.

Los analistas de tendencias observan que esa curiosidad se ve reflejada no sólo en supermercados y las alacenas de las casas, sino en las calles donde cada vez hay más restaurantes hispanos, no sólo mexicanos, sino de otros países de la región.

Mercados en español

Aunque en el área de Washington el fenómeno de la inmigración hispana es menos intenso que en otras partes del país, cada vez hay más restaurantes y mercados que ofrecen los sabores del sur del continente.

También las grandes cadenas de supermercados han ido incorporando productos hispanos que suelen colocar en los anaqueles bajo el ambicioso y abarcador cartel de "comida hispana", destinados a un sector de la población que crece rápidamente, pero también a quienes, sin tener una herencia hispana tienen gusto por esos sabores.

Algunos prefieren ir a los mercados latinos que hay afuera de la ciudad, donde apenas pasar la puerta se siente uno en cualquier país al sur de la frontera, con "exóticos" productos, anunciados en español, con locutores promoviendo, a veces en spanglish, las ofertas del día y hasta con piñatas guindando encima de las verduras.

Quizá el mejor resumen del mestizaje gastronómico fue el que le dio a BBC Mundo Arthur, un universitario de Maryland, quien, saliendo de uno de estos mercados hispanos del norte de Washington, quien exclamó: "yo soy tan gringo como los nachos", mientras nos mostraba las bolsas con la "compra latina" que hace todas las semanas.