La secreta red de gasoductos que ayudó a Reino Unido a ganar la Segunda Guerra Mundial

Un avión en pleno vuelo Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption La red de gasoductos sigue en uso, pero surte a la aviación comercial.

Si alguna vez tuvieses que sobrevolar por las zonas donde se localiza, nunca te darías cuenta de que está ahí.

Es uno de los proyectos de ingeniería más grandes de Reino Unido en el siglo XX, y se encuentra oculto a la mirada pública, a pesar de extenderse a lo largo de miles de kilómetros bajo el suelo británico.

No hay rastros aparentes de su existencia, salvo una serie de hoyos en el pavimento de los principales aeropuertos de Reino Unido, incluyendo Heathrow en Londres.

¿Por qué es secreta esta gigantesca infraestructura?

Oculto bajo tierra

Las dimensiones de este sistema de oleoducto son colosales, y transportan combustible directamente desde las refinerías hasta el tanque de los aviones en los aeropuertos.

Su localización exacta se mantiene en secreto.

Se sabe que existe un oleoducto entre la ciudad de Liverpool, al norte de Inglaterra, conectado a la refinería Stanlow, y los muelles de Avonmouth, en Bristol.

Este sistema incluye conexiones con el sistema ferroviario y de carreteras del país, pero no hay muchos detalles al respecto.

El origen

En septiembre de 1939 ya había comenzado la guerra, y los británicos consideraron que era una prioridad estratégica poseer un sistema protegido para el transporte de combustible.

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Image caption La red se amplió aun más cuando comenzó a usarse con fines comerciales, hasta una extensión de unos 2.400km.

A medida que Alemania conquistaba más territorios en Europa -luego de la ocupación de Holanda, Bélgica y Francia-, Reino Unido se hacía más vulnerable a los ataques de bombarderos provenientes de esos cercanos territorios.

Además, estaba la necesidad de transportar combustible desde los puertos en el oeste del país, a los aeropuertos militares ubicados en el este.

Trasladar esta preciosa mercancía a través del sistema ferroviario era demasiado peligroso, por su vulnerabilidad a ataques aéreos.

La solución fue construir un oleoducto fuera del alcance de los bombardeos enemigos.

El proyecto fue denominado Refinería y Sistema de Almacenamiento Estatal, o GPSS por sus siglas en inglés.

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Image caption En Londres no hay rastros del gasoducto, pero en algunas zonas emerge de la tierra por tramos.

Desde el principio fue clasificado como extremadamente confidencial: de hecho las zanjas por donde pasarían las tuberías eran hechas durante la noche, para que los aviones enemigos de reconocimiento no pudieran detectar la inusual actividad.

Rapidamente la red se transformó en una efectiva manera de proveer combustible a los aviones bombarderos británicos y estadounidenses, que atacaban desde Reino Unido a las ciudades alemanas y países ocupadas por el ejército nazi.

También fue utilizada por el ejército Aliado que desembarcó en Francia en junio de 1944, bajo el nombre código Pluto (PipeLine Under The Ocean o Refinería Bajo el Océano).

Vendida a empresa española

Sin embargo, el fin de la Segunda Guerra Mundial no representó el fin del secreto oleoducto. De hecho, fue el principio.

A medida que la aviación civil y comercial fue creciendo, la red de trasporte de combustible también se desarrolló más allá de las bases militares aéreas. Fue entonces cuando alcanzó una extensión de 2.400 kilómetros aproximadamente.

Image caption El gasoducto secreto cumplió su misión durante la Segunda Guerra Mundial.

Este crecimiento se puede apreciar en algunas áreas como en Gloucestershire, donde las enormes tuberías emergen de la tierra por unos metros, para luego desaparecer bajo la superficie nuevamente.

A pesar de seguir siendo una infraestructura confidencial, el oleoducto fue vendido a una empresa española en el 2015, cuando cambió de nombre a Sistema de Oleoducto CLH.

Un mapa de toda la red puede verse en la página web de CHL, pero su ubicación exacta permanece en secreto.

En ciertas zonas se pueden encontrar señalizaciones –algunas que datan de la guerra- que advierten a los agricultores y constructores que operen con cautela.

Después de todo, taladrar el suelo y toparse con una tubería que transporta combustible altamente inflamable es una experiencia que todos queremos evitar.

Lee la historia original en inglés en BBC Future

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