El FMI podría ser clave ante la crisis

El director general del FMI, Dominique Strauss-Khan y el ministro de finanzas de Japón, Shoichi Nakagawa
Image caption Japón otorgó un préstamo de US$100 mil millones al FMI a fin de ampliar la capacidad crediticia del organismo.

No hace mucho tiempo que el primer ministro británico Gordon Brown quería eliminar la rama del Fondo Monetario Internacional que se encarga de préstamos para convertirla en un órgano independiente de supervisión financiera.

En un mundo con suficientes fuentes de capitales privados esta dependencia de préstamos parecía obsoleta.

Eso era antes de la crisis. En los últimos seis meses, el FMI ha aprobado paquetes de asistencia financiera para siete países por valor de US$46 mil millones.

Eso significa que le quedan unos US$150 mil millones disponibles para prestar durante este año, un fondo que disminuirá aún más si, como se espera, el organismo otorga unos US$20 mil millones a Turquía.

En circunstancias normales esa suma sería suficiente, pero como se han agotado los flujos de capitales privados, el FMI va a necesitar por lo menos unos US$250 mil millones.

Un estudio del FMI, publicado a fines de febrero, sugiere que 16 economías emergentes podrían sufrir una crisis similar a la de Tailandia, donde los inversionistas sacaron sus capitales llevándose así las reservas de moneda dura.

No se sabe con certeza qué países están en esta lista, pero analistas de firmas privadas sugieren que podría incluir a varios de Europa del Este, además de Sudáfrica y Pakistán.

Algunas de estas economías podrían necesitar fondos de asistencia por valor del 5% de su Producto Interno Bruto.

Y si se ayuda a unas dieciséis economías emergentes se necesitarían alrededor de US$230 mil millones.

Y éste es el problema en lo que toca a las economías emergentes.

Los países más vulnerables

El director del FMI, Dominique Strauss Kahn, ha subrayado, además, la vulnerabilidad en la que se encuentran muchos de los países más pobres.

Se calcula que al menos veintidós de estas economías pobres enfrentan constreñimientos financieros agudos y podrían requerir ayuda financiera por valor de US$25 mil millones, simplemente para asegurar el pago de sus importaciones.

Eso representa alrededor de 80% de la ayuda anual que recibieron todos los países de bajos ingresos en los últimos años.

Si la situación global se empeora, el Fondo Monetario Internacional calcula que el número de países en situación de vulnerabilidad puede duplicarse y las necesidades de fondos podrían aumentar a US$140 mil millones.

¿De dónde saldrán los fondos?

Apenas unos meses atrás, la mayoría de los gobiernos del G8 se mostraban escépticos sobre la necesidad de expandir el FMI. Algunos, como Alemania, todavía lo son.

Ahora, la mayoría de los miembros de la junta ejecutiva del FMI -que incluye a la mayor parte de los miembros del G8 y a varios del G20- apoyan que se duplique la capacidad prestataria del fondo en US$250 mil millones.

Los británicos esperan que el G20, en pleno, apoye la idea de expandir el papel del FMI durante la reunión del organismo aquí en Londres.

Japón ha salido al frente con un préstamo para el organismo de US$100 mil millones.

Image caption El primer ministro Gordon Brown favorece que se otorgue un papel prominente al FMI en la presente crisis.

¿Pero de dónde van a salir los restantes US$150 mil millones?

Aún no hay respuestas para esta pregunta, pero algunas de las opciones incluyen:

Que el FMI tome prestado el dinero, de algunos gobiernos, como en el caso de Japón, o expandiendo los acuerdos del organismo con varios países industrializados.

Un ejemplo de esto es el Acuerdo General para préstamos, conocido por sus siglas en inglés como GAB.

Este tipo de préstamos no es controvertido, pero es muy limitado. Parece difícil que el FMI logre juntar US$150 mil millones sólo por la vía de tomar prestado.

Creación de dinero

La segunda opción es más interesante, pero más difícil de tragar para los países industrializados.

Esto incluye la asignación de Derechos Especiales de Giro (SDR en inglés), una especie de moneda del FMI compuesta por una canasta de todas las monedas del mundo. Un SDR vale ahora alrededor de US$1.50.

La idea es que cada miembro del FMI obtendría un aumento de sus reservas en SDR, que podrían utilizar para adquirir recursos a las tasas de interés que aplica el FMI para estos derechos especiales de giro, que actualmente es de alrededor de 0.5%.

En la práctica, esto sería como darle a cada país miembro un mecanismo barato de sobregiro.

Dado que esto se asignaría en proporción a la cuota de cada país, 60 por ciento iría a los países desarrollados -18 por ciento iría a los Estados Unidos-.

Pero estos países también podrían optar simplemente por no tomar la parte que le corresponde y simplemente prestarla a otros. Por ejemplo, los países de la Unión Europea podrían prestarlo a sus vecinos de Europa del Este.

Fondos incondicionales

Ted Truman, ex alto funcionario de la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos aboga por una gigantesca asignación de estos Derechos Especiales de Giro equivalente a US$250 mil millones para responder a la crisis.

Truman señala que alrededor de US$17 mil millones se destinarían a los países más pobres y otros US$80 mil millones a otros países en desarrollo.

Un argumento que tradicionalmente se esgrime en contra de esta medida es que el dinero se otorga casi incondicionalmente, y que no habría forma de impedir que se desperdicien los recursos.

Pero Ted Truman señala que esto, en realidad, es una ventaja en un mundo en el que la mayoría de los países tienen que actuar rápido para estimular sus economías y no cuentan con los recursos.

El otro argumento en contra es que es inflacionario. Después de todo, esto equivale a que un banco central emita dinero.

Sin embargo, esto incrementaría significativamente la capacidad de acceso a recursos por parte de los países en desarrollo y además sería más barato.

Además, no requeriría la aprobación del Congreso de Estados Unidos.

Lo mismo no puede decirse de otras muchas propuestas que discute el G20.

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