Patrulla fronteriza contra el carrizo

Chris Evans-River to River Cooperative Weed Management Area
Image caption El "pecado" de los carrizos es ocultar a las personas que cruzan la frontera.

Aunque es un forastero muy distinto a los que usualmente persigue, la Patrulla Fronteriza parece dispuesta a combatirlo con la misma energía que a los inmigrantes indocumentados o a los traficantes de drogas.

El carrizo es una variedad de caña traída desde la Península Ibérica que se ha adaptado excepcionalmente bien en la frontera entre México y Estados Unidos y que ahora está en la mira de las autoridades.

Desde su introducción en la región en tiempos de la Conquista, esta especie foránea ha prosperado hasta convertirse en inmensos matorrales en las márgenes del río Bravo, límite natural entre ambos países.

Y son tan altos y densos que facilitan los cruces ilegales y representan un riesgo para la seguridad de los agentes fronterizos.

Pero ya no más. Las primeras pruebas de erradicación comenzarán este miércoles en unos dos kilómetros de la costa del río junto a la ciudad estadounidense de Laredo y frente a la vecina Nuevo Laredo, en la margen mexicana.

"Lo que tratamos de hacer es mejorar nuestra movilidad y visibilidad a lo largo del río para poder hacer más efectivamente nuestro trabajo", le explicó a BBC Mundo Roque Sariñana, portavoz local de la Patrulla Fronteriza.

Imágenes del pasado

Pero el proyecto gubernamental ha desatado la controversia.

Organizaciones ambientalistas y grupos que defienden los derechos humanos de los inmigrantes comparan la planeada fumigación aérea con el uso del "Agente Naranja" durante la guerra de Vietnam.

Este desfoliante, utilizado para desmalezar la selva y dejar sin escondites a los enemigos del Vietcong durante la guerra de Vietnam, fue responsabilizado muchos años después como el causante de cáncer y malformaciones en la población local, así como en lo mismos soldados estadounidenses.

"Es una inmoralidad. Nos están utilizando una vez más como conejillos de indias con el pretexto de la seguridad nacional", le dijo a BBC Mundo Jay J. Johnson Castro, director ejecutivo del Centro Internacional para Estudios del Río Grande (Río Bravo, para los mexicanos) en el Sur de Texas.

"Para los que vivimos en la zona, un 70% de nuestros cuerpos viene del río Bravo. Y ellos han lanzado este programa sin consultar ni siquiera avisar a los pobladores de las dos ciudades que tienen sus tomas de agua frente al lugar donde planean fumigar", aseguró.

El químico en cuestión

El componente activo del herbicida que será utilizado para esta primera etapa de pruebas es el imazapyr.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) califica a este compuesto químico como "elegible" para ser utilizado como herbicida, en tanto se aplique según dosis y métodos adecuados.

"Los riesgos para la salud humana están por debajo de los niveles de preocupación establecidos por la Agencia", asegura la EPA.

El organismo gubernamental también señala que "no existen riesgos para las aves terrestres, los mamíferos, abejas, invertebrados acuáticos o peces" que eventualmente vivan en la zona donde el imazapyr sea utilizado.

Pero para Johnson Castro esto no representa seguridad alguna.

"En su momento, el gobierno aprobó el 'Agente Naranja' como algo que no perjudica la salud humana y sostuvo esto incluso mucho después de comprobado el daño que había causado a los soldados".

"Nuestro punto es que aún no hay hoy suficientes datos y no queremos que nos usen a los ciudadanos de Laredo y Nuevo Laredo como especímenes de prueba. Y mucho menos sin consultarnos", afirmó.

Anatomía del proyecto

El agente Sariñana, de la Patrulla Fronteriza, explicó que se ensayarán tres métodos para ver cuál resulta más eficiente y seguro.

En un sector se cortará manualmente el carrizo y luego se pintará el residuo que quede en tierra con el herbicida para matar la raíz.

En otro se utilizarán excavadoras mecánicas para remover el cañaveral. El restante será rociado con el herbicida desde un helicóptero.

Aunque la EPA desestima el efecto del imazapyr sobre los humanos y animales, advierte, sin embargo, que "existen riesgos ecológicos asociados con su uso para la vegetación terrestre distinta de la que se quiere erradicar y para las plantas acuáticas vasculares" en la zona de aplicación.

Por esta razón, la Patrulla Fronteriza se hará responsable de la reforestación de la zona.

"Vamos a gastar un millón de dólares en deshacernos del carrizo y otro 1,1 millón en repoblar el área con especies nativas de Texas", aseguró Sariñana.

En función de los resultados obtenidos, la idea es aplicar el método de erradicación escogido en otras zonas de la frontera.

Pero un grupo de pobladores de Laredo ya ha presentado una demanda ante la Justicia Federal, temerosos por el efecto a largo plazo de las fumigaciones.

Del otro lado del río, en tanto, hay funcionarios mexicanos que expresaron a los medios locales su preocupación por la seguridad de la provisión de agua.

Todo parece indicar que el plan para deshacerse de las cañas invasoras aún tiene un largo camino por recorrer.

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