Insisten con el "Dream Act"

El Congreso de Estados Unidos reintrodujo este jueves en la agenda parlamentaria un proyecto de ley que abre el camino a la ciudadanía para quienes hayan ingresado ilegalmente al país antes de su edad adulta.

Los beneficiarios recibirían un estatus de residentes temporarios a condición de que luego completen estudios superiores o sirvan al menos dos años en las Fuerzas Armadas.

Una vez cumplido este requisito, su estatus legal condicional se transformaría en permanente, permitiéndoles la posibilidad de convertirse en ciudadanos.

El proyecto ya había sido presentado en los dos últimos períodos legislativos, pero en ambas oportunidades fue derrotado por la oposición de legisladores del Partido Republicano.

La presencia ahora de una administración demócrata en la Casa Blanca y el hecho de que la propuesta fue esta vez avalada simultáneamente en ambas cámaras por legisladores de los dos partidos, le da como nunca este año posibilidades de lograr su aprobación.

Un sueño de muchos

Se estima que la aprobación de la denominada propuesta para el "Desarrollo, Asistencia y Educación de Menores Extranjeros" (DREAM ACT por sus siglas en inglés, palabra que en este idioma también significa "Sueño") permitiría salir de las sombras a más de un millón de jóvenes indocumentados.

En su mayoría son hijos de inmigrantes que fueron traídos por sus padres cuando niños, que luego crecieron y se asimilaron a la cultura local.

El senador Harry Reid, líder de la mayoría demócrata en la Cámara Alta y uno de los patrocinadores originales del proyecto, dijo que este era "un paso hacia adelante para arreglar nuestro sistema de inmigración disfuncional".

"Para muchos de estos jóvenes, Estados Unidos es la única madre patria que conocen. Darles la oportunidad de educarse o de defender el país es tan favorable para ellos como lo es para la nación".

Para el senador es una idea que beneficia al país "además de ser inteligente y justa".

"Mensaje equivocado"

Pero no todos coinciden con esta visión. Parte de la opinión pública estadounidense y numerosos legisladores, así como organizaciones que promueven una política migratoria restrictiva, consideran el DREAM ACT como una masiva amnistía de indocumentados.

Image caption El camino a la ciudadanía sólo se abrirá para aquellos que tengan menos de 30 años.

Jack Martin, director de Proyectos Especiales de la Federación para la Reforma Migratoria en Estados Unidos (FAIR, por sus siglas en inglés), opina que, de convertirse en ley, el proyecto alentaría a los inmigrantes a seguir ingresando ilegalmente al país.

"Envía al exterior el mensaje de que Estados Unidos no es un país serio a la hora de hacer cumplir sus leyes inmigratorias", afirmó al diario St. Petersburgh Times este directivo de FAIR, uno de los grupos más visibles entre los que reclaman límites más estrictos al ingreso de inmigrantes.

En el frente opuesto, los grupos que cabildean por los intereses de los inmigrantes salieron rápidamente a celebrar el regreso de la propuesta legislativa.

"Estos jóvenes se merecen esta inversión de Estados Unidos, un país que se ha convertido en su casa y su nación, y en muchos casos el único que conocen", dijo a BBC Mundo Jorge Mario Cabrera, portavoz de CHIRLA, la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles.

Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza, la mayor organización hispana en Estados Unidos, señaló que es el país es que más se perjudica cuando "se impide a los jóvenes trabajadores inmigrantes profundizar su educación y contribuir a nuestra economía".

En tanto, Ali Noorani, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, expresó en un comunicado que "era hora de restaurar el sueño americano de la igualdad de oportunidades para estos jóvenes que desean hacer una contribución productiva a la sociedad".

Requisitos

Se estima que cada año egresan de las escuelas secundarias de EE.UU. unos 65.000 estudiantes indocumentados.

Image caption Los beneficiarios recibirían un estatus de residentes temporarios.

Para la mayoría, su estatus migratorio los deja sin posibilidades de afrontar el ingreso a la educación superior -no pueden beneficiarse de las tarifas para estudiantes locales, no tienen acceso a préstamos o becas- ni tampoco para trabajar legalmente en el país.

El DREAM ACT es la respuesta para la regularización de esta situación, aunque existe una serie de requisitos indispensables para resultar elegible.

El camino a la ciudadanía sólo se abrirá para aquellos que tengan menos de 30 años en el momento en el que eventualmente sea aprobada la ley y deberán haber entrado al país antes de cumplir los 16 años.

Se requiere que hayan vivido al menos cinco años continuos en Estados Unidos, que se hayan graduado de instituciones educativas locales o pasado un examen de equivalencia, que tengan "buen carácter moral" y carezcan de antecedentes criminales.

Los patrocinantes de la reintroducción de la propuesta en el Senado fueron Richard Durbin, demócrata por el estado de Illinois, y Richard Lugar, republicano por Indiana.

En la Cámara de Representantes el proyecto fue presentado por los congresistas demócratas de California Howard Berman, Zoe Lofgren y Lucille Roybal-Allard; Jared Polis de Colorado y John Conyers de Michigan.

A ellos se sumaron los republicanos Lincoln y Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, todos ellos de Florida, Joseph Cao de Louisiana; y Devin Nunes de California.

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