Israel: contradicciones al poder

Un nuevo gobierno israelí encabezado por Benjamin Netanyahu, que reúne a extremos del espectro político como la derecha y los laboristas, fue juramentado este martes.

Image caption El nuevo primer ministro ha formado el gabinete más numeroso de la historia de Israel.

Netanyahu, perteneciente al partido conservador Likud, se convirtió por segunda vez en primer ministro tras un intervalo de diez años.

Le tomó varias semanas de arduas negociaciones conformar una coalición multipartidaria que, según los analistas, se caracteriza por su disparidad y sus contradicciones internas.

En su afán por superar las diferencias, Netanyahu ha creado el más numeroso gobierno en la historia de Israel en cuanto a la cantidad de ministros.

Los observadores afirman que su mayor logro ha sido persuadir al Partido Laborista, de centro-izquierda, de que se uniera a su gestión.

De este modo su gabinete contará, al mismo tiempo, con personalidades como el veterano laborista y ex primer ministro Ehud Barak y con políticos considerados de ultraderecha como Avigdor Lieberman, líder del partido Beitenu.

Los palestinos

Sobre Lieberman recayó el puesto clave de ministro de Relaciones Exteriores, en lo que muchos consideran una designación controvertida en vista del prolongado e irresuelto conflicto en Medio Oriente.

El propio Netanyahu ha dicho que no juzga necesario que los palestinos tengan un Estado separado y vecino a Israel, y hay temores de que Lieberman se convierta en un ferviente portavoz de su postura.

Sin embargo, la corresponsal de BBC Mundo en Israel, Jana Beris, afirma que "a pesar de su estilo generalmente poco diplomático, las posiciones políticas de fondo de Lieberman no siempre corresponden con su imagen de ultraderechista".

"No se opone en principio a las negociaciones con la Autoridad Palestina, ni la creación de un Estado palestino ni a la división de Jerusalén, de modo que los barrios árabes estén eventualmente bajo gobierno palestino y los judíos, bajo el israelí", completa.

En conversación con BBC Mundo, el profesor Gerald Steinberg, del Centro Begin-Sadat aclaró que Lieberman "dice que los árabes israelíes deben ser ciudadanos fieles a Israel y quien no está dispuesto, que pase al otro lado de la frontera, al Estado palestino, cuando sea creado".

La pregunta es si un ministro de Relaciones Exteriores que irradia una imagen polémica, más allá de cuál debe ser el verdadero análisis de sus posturas políticas, puede convertirse en una seria complicación para Israel, señala Beris.

Cuando la corresponsal de BBC Mundo consultó esa duda con Ygal Palmor, el portavoz de la cancillería israelí, este le pidió que recordara "que cuando Ariel Sharon y Menajem Begin asumieron como primer ministro, los comentarios en muchas partes del mundo eran negativos, vaticinando problemas, pero que cuando finalizaron sus funciones, los resúmenes tenían otro tono".

"Begin fue el primero que logró un acuerdo de paz con un país árabe -Egipto- y a Sharon se lo elogió por la retirada de Gaza", puntualizó.

¿Parálisis?

Image caption Lieberman es una de las figuras más controvertidas del nuevo gobierno.

Por otro lado, el ministro de Defensa Barak, quien conservará su puesto, es un promotor del la idea de los dos Estados e insistió en que servirá de "contrapeso" en el gobierno de Netanyahu, aunque algunos ponen en duda su margen de maniobra para lograrlo.

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Además, muchos temen que las contradicciones internas terminarán paralizando al nuevo gobierno al momento de encarar el proceso de paz en Medio Oriente.

"Avigdor Lieberman seguramente anulará a Ehud Barak", vaticinó Nehemia Shtrasler, columnista del diario Haaretz.

"No puede haber negociaciones con los palestinos con un gobierno así. La derecha bloqueará todo intento de ofrecer una rama de olivo a los palestinos", añadió.

En cualquier caso, según le dijo a BBC Mundo Dov Shmorak, embajador itinerante, "Netanyahu será determinante en la elaboración de la política exterior tanto por su experiencia como por el hecho que en Israel las consideraciones de seguridad también son claves en ese ámbito".

Y de él se señala que pese a haber expresado objeciones a un retiro del terreno ocupado a cambio de paz, Netanyahu, como primer ministro israelí en 1996, retiró fuerzas judías de parte de la ciudad cisjordana Hebrón bajo un acuerdo de paz interino.

Temen fracturas

Image caption Barak y Netanyahu: dos figuras contrapuestas en una misma gestión.

Por otra parte, el papel de Ehud Barak en la nueva administración amenaza con provocar una división dentro del laborismo, una fuerza histórica en la política israelí.

"El partido ha firmado su propia sentencia de muerte y está celebrando su funeral", opinó el comentarista político Ben Caspit.

El nuevo gobierno de Israel no sólo presenta un desafío para el laborismo y el Likud, sino también para Kadima, la agrupación liderada por la ministra de Relaciones Exteriores saliente, Tzipi Livni.

Si bien Kadima obtuvo la mayoría parlamentaria en las elecciones de febrero, los partidos derecha consiguieron un mejor resultado general.

De modo que el rival de Livni, Netanyahu, fue considerado como el más apto para formar una coalición de gobierno y fue invitado formalmente a hacerlo por el presidente Shimon Peres.

La conformación de la nueva administración pone fin a nueve meses de incertidumbre desde que el primer ministro saliente, Ehud Olmert, anunciara su intención de abandonar su cargo en medio de varios escándalos de corrupción.

Las conversaciones para sumar a Kadima a la coalición fracasaron porque Livni dijo que las plataformas de sus respectivos partidos eran "muy diferentes".

De modo que Kadima enfrenta ahora el reto de ser la mayor agrupación de oposición tras haber estado en el gobierno, y algunos analistas temen que acabe desbandándose.

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