EE.UU.: retoman debate migratorio

Defensores y detractores de la reforma a las leyes de inmigración en Estados Unidos no tardaron en reaccionar a la confirmación de que el gobierno está dispuesto a avanzar con la propuesta, a pesar de la recesión y las batallas políticas pendientes.

Image caption Hubo reacciones a favor y en contra de la noticia de que Obama avanzará con la reforma inmigratoria.

El presidente Barack Obama "intentará iniciar el debate este mismo año", aseguró al diario The New York Times Cecilia Muñoz, directora de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca.

Muñoz dirige la poderosa oficina a cargo de la relación del gobierno con las administraciones locales y estatales y es uno de los funcionarios hispanos de más alto rango entre los colaboradores inmediatos de Obama.

Según el diario, el presidente podría pronunciarse públicamente sobre la necesidad de la reforma tan pronto como en mayo próximo, tras lo cual se crearían equipos de trabajo que incluyan a legisladores de ambos partidos y a las organizaciones comunitarias relevantes para comenzar a discutir los cambios necesarios.

Los comunicados a favor y en contra comenzaron a hacerse públicos apenas conocida la noticia.

Y también las campañas masivas para hacer llegar a la Casa Blanca y a los congresistas las expresiones de apoyo o desacuerdo.

Para los grupos que pugnan por una política migratoria restringida, es inconcebible la idea de facilitar la incorporación de trabajadores extranjeros al mercado local cuando más de medio millón de estadounidenses pierden sus empleos cada mes.

Para quienes cabildean por la legalización de los inmigrantes indocumentados en el país -unos 12 millones- sacar a todas esas personas de las sombras puede ser una de las claves para la recuperación económica.

La hora de los hechos

Durante la campaña electoral, Obama prometió abordar una reforma migratoria integral en su primer año de gobierno.

Image caption Barack Obama "intentará iniciar el debate este mismo año", según la funcionaria de la Casa Blanca.

Se estima que un tercio de los electores hispanos votaron por él, un apoyo que resultó clave en estados que ayudaron a dar vuelta la elección a su favor.

El compromiso surgió luego de tanto en tanto durante sus encuentros -ya como presidente- con representantes de la comunidad latina (la primera minoría de Estados Unidos), pero sin que fuera puesto a rodar como debate nacional.

Las declaraciones de Muñoz revelan ahora "una voluntad concreta", le aseguró a BBC Mundo Clarissa Martínez, directora de Inmigración y Campañas del Consejo Nacional de la Raza (NCLR, por sus siglas en inglés), la mayor organización hispana en Estados Unidos.

"Esto empieza a ser más específico. Confirma el compromiso presidencial pero, además, comienza a aclarar cuáles serán los pasos a seguir", señaló.

El NCLR lanzó inmediatamente una convocatoria para hacer llegar mensajes telefónicos y de correo electrónico al Congreso y la Casa Blanca para contrarrestar una acción similar "del bando de los 'No se Puede'", como califican a los grupos antiinmigrantes.

La Unión de Trabajadores del Campo inició la propia entre sus afiliados, y muchas otras organizaciones hicieron público su apoyo al anuncio de Muñoz.

"Esto demuestra que el presidente eligió la justicia en vez de la politiquería de siempre", dijo Angélica Salas, presidenta de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles.

En tanto que Alí Noorani, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración en Washington, elogió el liderazgo presidencial y a su equipo "por poner a rodar la bola".

Cuesta arriba

Pero, en medio de la peor crisis económica desde la Gran Depresión, y con otras prioridades más cercanas al grueso del electorado estadounidense -como la indispensable reforma al sistema de salud-, hay muchos que dudan de la conveniencia de embarcarse en lo que promete ser una dura batalla legislativa.

Una propuesta similar a la que ahora impulsa la Casa Blanca -mayor seguridad en la frontera, un programa de trabajadores temporarios y un camino a la ciudadanía para los indocumentados- ya fue derrotada en 2007 a pesar de cierto consenso bipartidista.

Y la recesión entonces ni siquiera estaba a la vista.

El propio vicepresidente, Joe Biden, puso en duda la oportunidad durante su discurso ante varios presidentes centroamericanos durante una gira por la región.

"Es difícil decirle a los habitantes de un distrito que, mientras el desempleo está subiendo y ellos están perdiendo sus empleos y sus casas, nosotros de hecho legalizaremos (a los inmigrantes indocumentados) y detendremos las deportaciones", aseguró en Costa Rica.

El debate desatado por Muñoz ya motivó incluso algunas respuestas desde el Congreso. Steve King, representante republicano por el estado de Iowa, criticó lo que califica como "una amnistía para los que están violando nuestras leyes".

"Obama está llevando a Estados Unidos hacia un abrupto y profundo desvío de los valores fundamentales que forjaron nuestra nación", advirtió el congresista.

Pisando el freno

Jack Martin, director de Proyectos Especiales de la Federación para la Reforma Migratoria en Estados Unidos (FAIR, por sus siglas en inglés), opina que esto no es más que un intento por dar la apariencia de que Obama intenta cumplir su promesa.

"Con el estado actual de la economía, sería políticamente demasiado costoso para el presidente meterse en esta pelea", le dijo a BBC Mundo el directivo de FAIR, uno de los grupos más visibles entre los que reclaman límites más estrictos al ingreso de inmigrantes.

Por lo pronto, portavoces del gobierno ya salieron a dejar en claro el orden de prioridades.

"Tenemos un montón de asuntos en el plato y muchas cuestiones urgentes relacionadas con la economía", señaló Robert Gibbs, secretario de Prensa de la Casa Blanca, en un encuentro este jueves con los periodistas.

"No creo que el presidente espere que (la reforma migratoria) se logre este año", afirmó.

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