Líder del Jemer Rojo se disculpa

Kaing Guek Eav, conocido el "camarada Duch"
Image caption Kaing Guek Eav espera que su disculpa sirva para la reconciliación.

El carcelero a cargo de la mayor prisión de Camboya durante la época del Jemer Rojo, conocido como el "camarada Duch", asumió su responsabilidad en los crímenes perpetrados por el régimen de Pol Pot.

En el primer juicio por el genocidio camboyano, respaldado por Naciones Unidas, Duch pidió disculpas por los abusos cometidos en el país entre 1975 y 1979.

"Sé muy bien que mis crímenes no pueden ser tolerados. Pero les ruego que me dejen un resquicio para poder pedir perdón", declaró ante el tribunal, en una declaración que fue transmitida por televisión a toda Camboya.

El ex carcelero de 66 años, cuyo nombre verdadero es Kaing Guek Eav, enfrenta cargos por violaciones de los derechos humanos y crímenes de guerra.

Acusaciones

Duch era profesor de matemática hasta que su compromiso ideológico con el Jemer Rojo lo puso al frente del presidio de Tuol Sleng, también denominado S-21.

Allí unas 16.000 personas, incluyendo mujeres y niños, fueron brutalmente torturadas antes de ser asesinadas.

Al comienzo del juicio, Duch debió escuchar la lectura de 45 páginas de denuncias en su contra.

Y ante la posibilidad de pasar el resto de sus días en prisión, les solicitó a los jueces considerar su caso a la luz de su confesión.

Duch no pertenecía a la alta jerarquía del Jemer Rojo, pero su abogado francés, Francois Roux, dijo que esperaba que su disculpa ayudara a cerrar algunas heridas.

"Estoy seguro de que él no tiene todas las respuestas, pero creo que su voz es útil después de esta admisión", completó Roux.

Abandono y muerte

El régimen del Jemer Rojo comenzó a perder poder gradualmente en Camboya -a la que había rebautizado como Kampuchea Democrática- luego de que el país fuera invadido por las fuerzas de Vietnam.

Mantuvo el control de su último bastión hasta 1988, fecha de la muerte del líder del movimiento, Pol Pot.

Se estima que 1.700.000 personas perecieron por inanición, abandono, condiciones de trabajo forzado y ejecuciones.

Entre los asesinatos se cita que los verdugos les daban garrotazos a las víctimas y les abrían el vientre para que se desangraran.

El régimen de Pol Pot tenía una conocida máxima para sus enemigos: "Mantenerte no es ganancia, destruirte no es pérdida".

El camarada Duch esgrimió ante el tribunal una defensa también conocida: él sólo cumplía órdenes.