Un joya medieval devastada

Catedral de L'Aquila, con la cúpula parcialmente destruida
Image caption Hubo desprendimientos en las más importantes iglesias de la ciudad medieval.

Sobrevivió al paso del tiempo; a la devastación de otros sismos, sitios e invasiones.

Hasta este domingo, la ciudad de L'Aquila -la más afectada por el terremoto que estremeció el centro de Italia y ha dejado dos centenares de muertos- se preciaba de conservar intacto una buena parte de su patrimonio arquitectónico y artístico medieval.

Pese a que la ciudad ha sido estremecida una y otra vez por sismos a lo largo de su historia, la capital de la montañosa región de Los Abruzos, preservó entre sus muros medievales una notable colección de monumentos románicos y góticos.

A la pérdida de vidas humanas, se agrega ahora la preocupación por la seguridad de las construcciones y la destrucción de un valioso legado cultural.

De acuerdo con informaciones de la prensa italiana, el centro histórico quedó devastado.

Giuseppe Proietti, secretario general del Ministerio italiano de Cultura reconoció que "el terremoto ha causado daños significativos a los monumentos".

"La situación es muy seria" explicó, y agregó que en estos momentos se efectúa una evaluación preliminar de las pérdidas materiales.

David Willey, corresponsal de la BBC en Italia, informa que un inventario completo de los daños se extenderá durante los días y semanas venideros.

Urbanismo medieval

Establecida en 1254 por orden de Conrado IV, hijo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico II, L'Aquila toma su nombre del águila presente en el escudo de armas de su fundador.

Se estima que L'Aquila es la primera y la única de las ciudades medievales planificadas en Italia.

Muchos de sus tesoros artísticos datan del tiempo de la dominación española, cuando la villa pasó a formar parte del reino de Nápoles, entre 1525 y y 1738.

Queda por ver cuál es la verdadera dimensión de los daños patrimoniales y cuáles monumentos podrán ser restaurados.

Image caption El inventario del patrimonio dañado durará semanas.

Por lo pronto trascendió que hubo un desprendimiento del ábside de la más popular de las edificiones de la ciudad, la basílica de Santa María di Collemaggio, la cual contiene pinturas de los siglos XVII y XVIII y en la que se efectuó la coronación del Papa Celestino V, en 1294.

También se desplomaron las cúpulas de las iglesias de las Ánimas Santas y San Agustín, y la Prefectura, con su archivo histórico, quedaron destruidos.

Se informa igualmente de daños parciales en iglesias como la del Sufragio y la de San Bernardino.

El mismo destino que L'Aquila -a unos 90 kilómetros al noroeste de Roma- lo sufrieron pueblos y aldeas en las montañas circundantes, e incluso los daños se hicieron sentir en la capital italiana.

Funcionarios italianos informaron que en las Termas de Caracalla, construidas en el siglo III, se agravaron grietas que deben ser evaluadas "con mayor precisión".

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