Colombia: militarizan a Medellín

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ordenó el envío de cientos de soldados adicionales a Medellín tras el aumento de la violencia relacionada con el narcotráfico, que ha provocado la muerte de docenas de personas en lo que va del año.

Image caption Cerca de 30 personas han muerto en Medellín en los últimos cinco días.

El propio Uribe regresó a Medellín, su ciudad natal, para enfrentar la crisis.

Desde el pasado viernes cerca de 30 personas fallecieron por los enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes que luchan por el control de una organización que fue iniciada por el desaparecido ex jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar.

El grupo mafioso, conocido como la Oficina de Envigado, fue creado por Escobar como un servicio de asesinato, pero tras la muerte del capo en 1993 se expandió al tráfico de drogas y la extorsión hasta convertirse en una de las más temidas bandas de Colombia.

Ante la situación, más de 600 militares y policías comenzaron a desplegarse en Medellín este miércoles para reforzar la seguridad de la ciudad.

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, indicó que los hechos de violencia "son enfrentamientos entre las bandas delincuenciales, entre ellos mismos se están acusando de sapos y hay que tomar las medidas para evitar nuevas muertes".

Regreso al pasado

En lo que va del año la escalada de violencia ha dejado 325 homicidios en Medellín, informaron las autoridades militares.

Image caption La presente violencia en Medellín recuerda los días en que dominaba la ciudad el capo Pablo Escobar.

Cientos de efectivos fueron desplegados en las zonas más violentas, principalmente en la comuna nororiental de la ciudad, que es un cinturón de barrios populares.

Desde Medellín, el corresponsal de la BBC, Jeremy McDermott, explicó que la situación que se vive en la ciudad colombiana "es como el retorno de los antiguos días de Pablo Escobar, con cadáveres apareciendo por toda la ciudad mientras se enfrenta la mafia".

McDermott indió que la violencia se desató tras el arresto de uno de los líderes de la Oficina de Envigado en la costa caribeña colombiana, donde supuestamente dirigía una operación de contrabando de narcóticos.

También han circulado denuncias de que uno de los dirigentes de la organización negocia un acuerdo con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) para entregarse, lo que significaría que todos los secretos de "la oficina" podría ser revelados.

"El resultado ha sido un baño de sangre causado por los miembros de las bandas que tratan de silenciar a quienes se atrevan hablar con las autoridades estadounidenses", agregó McDermott.

Además del narcotráfico, la llamada Oficina de Envigado realiza acciones de cobro de cuentas que en ocasiones terminan en asesinatos.

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