Miles de Rojos protestan en Bangkok

Manifestantes en Bangkok.
Image caption Los manifestantes aseguran que miles más se les unirán en las protestas.

Decenas de miles de manifestantes en Tailandia rodearon la residencia de un importante asesor real, el general Prem Tinsulanonda, a quien acusan de organizar el golpe de Estado que obligó a Thaksin Shinawatra a dejar su cargo de primer ministro hace tres años.

Se trata de la más reciente protesta de una serie en una crisis política de larga data.

Como señala el corresponsal de la BBC en Asia, Alistair Leathead, hay que saber distinguir entre los rojos y los amarillos en el complicado mundo a color de los movimientos políticos tailandeses.

Esta semana, explica Leathead, es de los "Camisas Rojas", opositores al gobierno de todo el país que acudieron a Bangkok a exigir la renuncia del primer ministro, Abhisit Vejjajiva, y a presionar para que se convoque a elecciones.

Las marchas de colores no sólo son populares en Tailandia sino también efectivas.

A finales del año pasado, los "Camisas Amarillas" dominaban, cuando se tomaron los dos aeropuertos de la capital y la sede gubernamental.

Con ello lograron el cambio político y ahora los Rojos están utilizando la misma táctica.

El gobierno, por su parte, está tratando de evitar la confrontación y hasta el momento la protesta ha sido pacífica.

Uno por otro

De lograrse lo que los Rojos quieren -la renuncia del actual primer ministro, otras elecciones y la victoria de Shinawatra-, se añadiría otro mandatario a una extensa lista.

En 2008, Tailandia tuvo tres primeros ministros.

El último, Abhisit Vejjajiva, resultó electo tras derrotar a Somchai Wongsawat, cuya lealtad a Shinawatra fue lo que denunciaron miles de manifestantes a finales de ese año.

A principios de diciembre, la Corte Constitucional de Tailandia disolvió al oficialista Partido del Poder Popular por acusaciones de fraude durante las elecciones anteriores.

La medida obligó a Wongsawat a renunciar.

Así, el camino libre para la oposición, Vejjajiva se convirtió en el quinto mandatario en asumir las riendas de Tailandia en poco más de dos años.

Se pensaba que con su nombramiento, se pondría fin a la ola de protestas que se habían convertido en el pan de cada día.

El momento más dramático se vivió a principios de septiembre, cuando el primer ministro de entonces, Samak Sundaravej, declaró un estado de emergencia en la capital, después de que los enfrentamientos dejaran un muerto y decenas de heridos.

Días después, la situación de Sundaravej dio un giro inesperado.

Tras aparecer cocinando en un programa de televisión, el Tribunal Constitucional de Tailandia determinó que el primer ministro y todo su gabinete debían dimitir tras el escándalo por la aceptación de dinero de una compañía que producía programas de cocina del jefe de gobierno para la televisión.

"Su cargo como ministro ha terminado", señaló el veredicto.