Colombia: concejal, oficio peligroso

Saira Vergara
Image caption Vergara afirma que un 70% de las amenazas son de los grupos guerrilleros de izquierda.

Ser concejal en Colombia se ha convertido en un oficio peligroso. En los últimos ocho años han sido asesinados 400 y 2.000 de los 12.500 concejales del país han sido amenazados por guerrilleros, paramilitares o narcotraficantes.

Las cifras son de la Federación Nacional de Concejos, Fenacón, cuya presidenta, Saira Vergara, relata que este año ya han sido asesinados cuatro concejales.

Vergara no duda en decirle a BBC Mundo que la situación "es alarmante" y precisa que casi un 70% de las amenazas son de los grupos guerrilleros de izquierda.

"En términos generales, el simple hecho de ser concejal convierte a las personas en amenazadas por los actores armados ilegales", añade.

Pero el gobierno colombiano, a través del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, responde que está haciendo todo lo que está a su alcance para proteger a los concejales amenazados.

Según Valencia, 1.400 concejales amenazados tienen alguna medida de protección, como chalecos antibalas, armas, escoltas o teléfonos celulares. Eso depende de cómo se clasifique el riesgo.

Sin embargo, Vergara lamenta que en muchas ocasiones los estudios que hacen las autoridades señalan que es bajo el nivel de riesgo de los concejales que denuncian amenazas.

Ese no es el caso de Eduardo Cedeño García. Él es el presidente del Concejo de San Vicente del Caguán, el poblado del sur del país que entre 1999 y 2002 fue sede del frustrado proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

En 2007 la policía desactivó una bomba que alcanzó a ser ingresada en la casa de Cedeño.

Debido a las amenazas de la guerrilla, él y otros nueve de los 15 concejales del pueblo tuvieron que trasladarse a vivir con sus familias a casas ubicadas dentro de un anillo de seguridad de 200 metros, en inmediaciones del cuartel de La Policía.

"La policía les dice a los concejales amenazados que si salen de esos anillos, no se hace responsable", anota Vergara.

Y el director ejecutivo de Fenacón, Fabio Estrada, considera que esos esquemas de seguridad terminan convirtiéndose en una especie de "secuestros voluntarios" para los concejales.

"Encierro, destierro y entierro"

En diálogo con BBC Mundo, el concejal Cedeño describe gráficamente la situación de San Vicente del Caguán. "Aquí vivimos entre el encierro, el destierro y el entierro", declara el concejal, de 36 años de edad.

En la última semana, 60 concejales del Caquetá, el Departamento donde está ubicado San Vicente del Caguán, denunciaron amenazas y algunos anunciaron la intención de renunciar.

Cedeño explica que salir del área de 200 metros donde vive para ir a un barrio a hablar con las comunidades implica todo un dispositivo de seguridad, que muchas veces no está disponible.

"Así no se puede aplicar la democracia, porque no hay garantías", se queja.

Cedeño relata que verbalmente han llegado amenazas de las FARC contra los concejales de San Vicente que, según la guerrilla, son amigos del gobierno del presidente Álvaro Uribe.

"No se le haga extraño si al Concejo de San Vicente le ponen un carro bomba o secuestran a los concejales", expresa Cedeño, quien desde 2004 tiene un chaleco antibalas, un arma de fuego y un escolta que le dio el Ministerio del Interior.

El concejal reconoce que el presidente Uribe ha tenido muchos logros en seguridad, pero explica que en San Vicente "la guerrilla anda, de civil, como Pedro por su casa".

Las amenazas del otro bando

Image caption Rincón recibió amenazas a través de mensajes de texto.

Joel Rincón representa otra cara de la moneda. A diferencia de Cedeño, este concejal de Pailitas, un pueblo de la región Caribe, limítrofe con Venezuela, está amenazado por paramilitares desde agosto de 2008.

El hombre, cuyo padre era alcalde del pueblo cuando fue asesinado a finales del año 2000, tuvo que salir de Pailitas y ahora está refugiado en Bogotá, donde hay otra treintena de concejales de diversas zonas del país en la misma situación, según Fenacón.

Las amenazas contra Rincón le llegaron en un mensaje de texto a su teléfono celular.

Rincón no las desestima y declara a BBC Mundo que, por ahora, él prefiere quedarse en la capital colombiana y participar en las sesiones del Concejo telefónicamente.

"Yo no he recibido escoltas. Tengo un celular y un chaleco antibalas, y no creo que haya condiciones para regresar, por ahora, a Pailitas, que fue el epicentro de los paramilitares en el Departamento del César y donde ahora se están reagrupando esos grupos", añade Rincón.

El hombre, de 29 años, anuncia que está dispuesto a seguir siendo concejal, "así sea desde otro lugar" y, a pesar de los riesgos, no descarta ser candidato a la alcaldía en las elecciones de finales de 2011.

Cedeño y Rincón son apenas dos de los casos que han salido a la luz pública, tras las denuncias de la Federación de Concejos. Dos casos que demuestran que la democracia colombiana está amenzada, especialmente en las zonas más apartadas del país.

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