Pakistán intenta frenar al Talibán

Militante paquistaní del Talibán (Foto: Archivo)
Image caption El Talibán avanzó más allá del valle de Swat.

El gobierno de Pakistán envió tropas para hacer frente a los militantes del Talibán, quienes han avanzado dentro de una región a sólo 100 kilómetros de la capital, Islamabad.

Funcionarios informaron que las fuerzas de seguridad custodiarán los edificios oficiales ubicados en el distrito de Buner -que forma parte de la región de Malakand- donde los insurgentes han comenzado a patrullar las calles y a instalar puntos de control.

Al tiempo que las tropas se desplazaban hacia la región, un grupo de insurgentes atacaron al convoy en el cual viajaban los militares lo que le causó la muerte a por lo menos un soldado.

Los militantes avanzaron desde el valle de Swat -en el noroeste de Pakistán- una región que ya estaba bajo su poder.

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El corresponsal de la BBC en Islamabad Mark Dummet indicó que si el gobierno paquistaní intenta reafirmar el control sobre la región, sus esfuerzos podrían ser percibidos como insuficientes y tardíos.

Según las informaciones que llegan de la región, el Talibán ya desplazó a cientos de hombres hacia Buner desde el valle de Swat.

El gobierno paquistaní, por su parte, envió unos 300 soldados para enfrentarlos.

Trampolín

La confrontación se produce sólo semanas después de que el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, firmara un acuerdo de paz que permite la introducción de la ley islámica en Swat.

El acuerdo pretendía poner fin a 18 meses de conflicto con el Talibán en Swat, cediendo a algunas de sus demandas.

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Sin embargo, los críticos indican que los militantes ahora pueden usar a Swat como un trampolín para dominar nuevas áreas en Pakistán.

Y muchos piensan que Buner podría convertirse en el próximo campo de batalla para las fuerzas de seguridad paquistaníes, señala otro corresponsal de la BBC en Pakistán, Ilyas Kahn.

Poco antes, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, declaró que la insurgencia en Pakistán representa un "riesgo mortal" para la seguridad mundial.

En su intervención en un comité del Congreso de EE.UU., Clinton señaló que el gobierno paquistaní estaba "básicamente abdicando frente al Talibán y a los extremistas", concluyó.

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