Cuando la política se engripa

Niña mexicana espera cruzar la frontera hacia EE.UU.
Image caption Se han intensificado las demandas para cerrar la frontera.

Pandemia. México. Inmigración. Fronteras. Son factores de la ecuación que tienen en su cabeza muchos estadounidenses cada vez que escuchan las noticias sobre el desarrollo de las noticias sobre la gripe porcina.

La muerte del bebé de 22 meses ocurrida en Houston pero venido de México no sólo disparó las alarmas de muchos ciudadanos, sino que intensificó las demandas de algunos de cerrar la frontera sur para evitar la propagación de la enfermedad dentro de EE.UU.

El representante por California, Duncan Hunter, urgió al gobierno a considerar la restricción de todo tráfico entrante a los EE.UU por la frontera con México.

También el representante de Nueva York, Eric Massa, pidió cerrar la frontera con México "inmediata y completamente".

Opiniones de este tipo son la cara más visible de un debate que se va esparciendo en la misma medida en que lo hace la enfermedad, y aunque por ahora inunda blogs y radios de tendencia conservadora, está llegando a los medios masivos de comunicación.

No se trataría sólo de poner barreras temporales, sino de aprovechar el impulso para establecer cambios radicales en la política migratoria, un punto pendiente en la legislación estadounidense.

Virus y burocracia

Pero como los virus no entienden de controles burocráticos o barreras físicas, en el gobierno federal afirma no tener planes para cerrar las fronteras, porque consideran que sería una medida inútil para controlar el esparcimiento de la enfermedad.

"Estamos tomando todas nuestra decisiones basados en la ciencia y la epidemiología (...) La comunidad de salud pública y la Organización Mundial de la Salud han dicho que cerrar las fronteras no tiene utilidad en este caso", dijo la tarde del miércoles en su rueda de prensa diaria la Secretaria de Seguridad Interior Janet Napolitano.

Image caption Napolitano no cree en cerrar las fronteras pero sí hacerle seguimiento a los que han entrado al país.

El Departamento de Seguridad Nacional ha sido el encargado de centralizar los esfuerzos federales en la lucha contra la gripe porcina, en gran parte debido a que el Departamento de Salud ha estado acéfalo. La Secretaria Kathleen Sebelius fue confirmada por el Senado apenas el martes.

Washington descarta que se vayan a producir cuarentenas dentro del país y hasta ahora sólo aconseja no viajar a México de no ser "estrictamente necesario".

Pero Napolitano informó que eso no significa que no se esté haciendo seguimiento a las personas que entran al país y aseguró que 49 personas han sido sometidas a un análisis para descartar la enfermedad.

De ellas ocho deben cumplir exámenes adicionales. Todas entraron por vía terrestre al país.

Cortar la inmigración

En una interpretación de que las crisis son oportunidades, algunos piensan que la fiebre porcina puede ayudar a "despertar" a quienes acusan de no tomarse en serio los supuestos peligros sanitarios de la inmigración ilegal.

"A lo mejor lo haga la amenaza de que sus hijas e hijos contraigan un virus mortal que se esparció desde la frontera sur hasta las escuelas de Manhattan" escribe en su sitio de internet Michelle Milkin, una de las bloggers más leídas entre los ínternautas conservadores.

Según Milkin, "enfermedades contagiosas de todas partes del mundo han entrado a los EE.UU. como resultado de la inmigración incontrolada" en los últimos años, aunque no específica cuáles o cuándo, o cuál fue el impacto en la salud pública.

En otro sitio, John Whitehead, presidente del Insituto Rutherford -un grupo que se define como promotor de la libertad religiosa- asegura que "se ha dicho poco sobre el peligro que representa la gente que cruza la frontera ilegalmente".

Whitehead advierte que "los inmigrantes no vienen solos" y cita el informe "Inmigración silenciosa. Mortales consecuencias" del Consejo de Ciudadanos Conservadores, una organización vinculada a grupos de derecha cristiana estadounidense.

"Sus cuerpos pueden cargar hepatitis A, B y C, tuberculosis, lepra o Mal de Chagas, un desagradable parásito común en América Latina" es el listado de esa "compañía" que traen los inmigrantes según el informe del Consejo.

Opiniones minoritarias

El Consejo Nacional La Raza, CNLR -la mayor organización de defensa de los derechos de los hispanos en EE.UU.- consideran "lamentable" que esos grupos estén "explotando un emergencia de salud pública".

Liani Arroyo, directora del Instituto de la Salud Hispana del CNLR aseguró a BBC Mundo que se trata de "opiniones minoritarias" pero que distraen del esfuerzo de control en el que debería estar empeñada la sociedad estadounidense.

"Aunque algunos estén hablando del virus y la migración, creo que la mayoría de los estadounidenses está más preocupado en cómo prevenir en vez de estar culpando al grupo que supuestamente lo trajo" afirmó Arroyo.

Sin embargo, en el CNLR temen que de ampliarse esas opiniones, el estigma social podría intimidar a algunos grupos de inmigrantes y haría que estos no busquen la ayuda de salud que necesitarían en casos de potencial contagio del virus.

El efecto mayor podría estar en la efectividad de los mecanismos de supervisión, porque entre la potencial pandemia y la crisis económica hay poco espacio por estos días en Washington para hablar de la siempre pendiente reforma migratoria.

Lo que se diga en estos momentos de emergencia es poco probable que defina el futuro de la discusión, que en todo caso podría verse mas afectada por la coyuntura económica y la eterna sospecha de que los inmigrantes "le quitan" el trabajo a los locales.

Pero el argumento "sanitario" que algunos introducen al vincular el virus con la entrada de extranjeros -mexicanos sobre todo- da idea de lo complicado que puede ser acercar las posiciones en una sociedad cada vez más escindida por el tema de la inmigración.

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