EE.UU.: ¿Un latino para el Supremo?

Corte Suprema de Justicia de EE.UU.
Image caption Muchos consideran que ésta puede ser una buena oportunidad para que un latino se convierta en magistrado.

El magistrado David Souter dejará el cargo en la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. que ha venido ejerciendo desde 1990, dándole al presidente Barack Obama su primera oportunidad para nombrar a un juez para el máximo tribunal estadounidense.

Souter se retirará a finales de junio, cuando el tribunal cierre su período de sesiones.

Incluso antes de que Souter hiciera oficial el anuncio se abrió la temporada de especulaciones sobre quién propondrá Obama al Congreso para su reemplazo.

Pocos tienen dudas de que el candidato será alguien identificado con el sector liberal de la política estadounidense -como ha sido Souter- por lo que el equilibrio ideológico de la Corte no parece que vaya a sufrir demasiadas modificaciones.

La tarde del viernes en una sorpresiva intervención durante la rueda de prensa diaria del portavoz de la Casa Blanca, el presidente Obama alabó la trayectoria de Souter y le agradeció su trabajo en las casi dos décadas en el cargo.

Ahora Obama debe nominar ante el Senado un reemplazo para el juez renunciante. El presidente dijo que será "alguien con una mente aguda y brillante, con historial de excelencia e integridad"

"Buscaré a alguien que entienda que la justicia no es sólo acerca de teorías legales abstractas", dijo el mandatario repitiendo la opinión que expresara varias veces como candidato de que un magistrado debe equilibrar conocimiento legal, sabiduría política y preocupación social.

Expectativa hispana

Muchos se preguntan si el sustituto de Souter será una mujer, ya que actualmente sólo hay una en la corte de nueve miembros: la jueza Bader Ginsburg, de 76 años, y cuyas recientes complicaciones de salud hacen presagiar su pronta salida del cargo.

Image caption Breyer es el último magistrado supremo designado por un presidente demócrata.

También crece el interés entre las organizaciones hispanas para que el nominado pertenezca a la comunidad, una manera de lograr una mayor representatividad de ese sector que alcanza el 13% de la población estadounidense.

A juzgar por los nombres que empiezan a surgir en medios de comunicación locales, el futuro juez del Supremo podría ser ambas cosas.

El que más fuertemente suena en Washington es el de Sonia Sotomayor, nacida en el Bronx, Nueva York, de padres puertorriqueños, quien es actualmente jueza del Segundo Circuito de la Corte de Apelaciones.

La Casa Blanca declinó hacer comentarios a BBC Mundo sobre la posibilidad de que un hispano integre el Tribunal Supremo por primera vez en la historia.

Pero en la Asociación de Abogados Hispanos consideran considera que un latino en la Corte "es una posibilidad real" y por eso su vicepresidenta, Liz López, aseguró que darán un listado de posibles candidatos hispanos al presidente Obama, con quien se reunirán la próxima semana.

"Creo que hay suficientes jueces latinos que tienen competencia legal y que mercen una posición en la Corte Suprema", le a BBC Mundo López, para quien la Corte debería reflejar la composición de la sociedad estadounidense.

"Es importante que los miembros de nuestra comunidad sean evaluados y que, en base a las excelentes credenciales, sean considerados para el puesto", aseguró López, quien sin embargo no considera que de no lograrse el nombramiento pueda considerarse un revés para la comunidad.

Oportunidad demócrata

Ésta sería la primera vez que un presidente demócrata designe a un juez para el Supremo desde que en 1994 Bill Clinton designó a Stephen Breyer.

Aunque es prerrogativa presidencial seleccionar a los magistrados, el Senado debe dar su visto bueno, por lo que se suelen generar agrios debates políticos sobre el efecto que cualquier nuevo juez puede tener en la composición ideológica del Supremo.

En este caso, dada la mayoría demócrata en el Senado no se esperan mayores complicaciones para confirmar una eventual designación, aunque sin duda el debate ideológico se reactivará.

Las dos nominaciones que le tocó hacer al ex presidente George W. Bush durante su presidencia., la del juez Samuel Alito y la del actual presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, inclinaron la Corte hacia la derecha para el gusto de algunos.

Y en ambos casos, Obama, entonces senador por Illinois, votó en contra de los nominados argumentando que los consideraba muy proclives a favorecer a los grupos de poder.

Aborto, política y justicia

El Tribunal Supremo es la última instancia legal del país y ante él suelen dirimirse casos que definen la vida nacional, cada vez más polarizada entre conservadores y liberales.

Image caption El aborto es uno de los temas más polémicos que maneja la Corte Suprema en EE.UU.

Uno de los temas más polémicos que maneja el Supremo es el derecho al aborto, que está consagrado desde 1973 por una decisión de la Corte Suprema conocida como Roe vs. Wae, y que cada tanto es desafiada por grupos tradicionalistas "pro vida" que quieren que sea revertida.

Los conservadores esperan que los magistrados corrijan los supuestos excesos de los que acusan a tribunales menores, según ellos "ideologizados" por los liberales que "legislan desde el estrado", es decir, anulan leyes dictadas por el Congreso.

El problema es que muchas veces el debate sobre el balance ideológico del tribunal es inútil porque la historia demuestra que los magistrados cambian de posiciones en el puesto, al que son elegidos de por vida.

Souter, por ejemplo, fue considerado una segura ficha conservadora cuando fue propuesto por George Bush padre, pero terminó votando a favor de temas considerados liberales. Igual habría sido el caso del fallecido William Renquist, anterior presidente del tribunal.

Los especialistas reconocen que al llegar a la máxima instancia legal estadounidense los jueces toman sus decisiones basados en posiciones políticas, pero también en sus convicciones legales con las que se siente profesionalmente obligados. Esos dos puntos no suelen coincidir.

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