Vicio en Atlanta: ¿nueva meca de la droga?

Rascacielos de Atlanta
Image caption Los carteles mexicanos se aprovechan de la ubicación estratégica de la ciudad.

Atlanta se ha convertido en el principal punto de distribución de los carteles de la droga mexicanos, quienes desde allí abastecen a la costa este y el sur de Estados Unidos, aseguran funcionarios estadounidenses.

"Si hoy hicieran el programa Vicio en Miami, probablemente sería más apropiado titularlo Vicio en Metro Atlanta, aunque hay algunas diferencias", dice Jack Killorin, director de la unidad de Tráfico Intenso de Drogas (HIDTA, por sus siglas en inglés) del Área de Atlanta.

Las HIDTAs son programas antidrogas dirigidos por la Oficina de Políticas Nacionales de Control de la Droga de EE.UU.

Sus afirmaciones sobre la seriedad del problema en Atlanta han provocado sorpresa y concitaron la atención de los medios en las últimas semanas.

Vea el mapa de las rutas de ingreso y distribución

Atlanta, después de todo, es vista como el corazón energético del sur estadounidense, hogar de poderosas multinacionales como Coca Cola o el servicio de correo privado UPS. Parece quedar a miles de kilómetros de distancia de las imágenes de violencia callejera alimentada por la droga, o de los llamativos coches y estilos de vida de la década de los '80 que mostraba Vicio en Miami.

La violencia de los carteles colombianos, que entonces dominaban el mercado, ha desaparecido hace rato de las calles de Miami, aunque se recuerde aún perfectamente.

Image caption Killorin entiende que los carteles mexicanos quieren "desaparecer" en el paisaje.

"Creo que los carteles mexicanos, cuando tomaron el control de la distribución de los narcóticos y la cocaína en EE.UU., aprendieron la lección de los colombianos", afirma Killorin.

"Una de esas lecciones es que llevar un estilo de vida muy llamativo es la fórmula perfecta para que los defensores de la ley y el orden te presten mucha atención", agrega.

Los carteles, especialmente los de Sinaloa y el Golfo, mantienen un perfil mucho más bajo. No son para ellos los vistosos autos deportivos ni las mansiones que precipitaron la caída de los traficantes colombianos en Miami.

Amalgamándose

La Oficina de Políticas Nacionales de Control de la Droga de EE.UU. calcula que las drogas que entran por contrabando a través de la frontera sur generan unos US$28.000 millones anuales. Ése es el motivo por el cual mantener el perfil bajo en una ciudad como Atlanta tiene bastante sentido práctico.

"Los miembros de los carteles mexicanos que operan aquí no están para los coches grandes o los Rolex. Si los tienen, están en México. Aquí sus operaciones están puramente concentradas en el negocio, en el trabajo, y su objetivo es desaparecer lo más posible en el paisaje", sostiene Killorin.

Los funcionarios antidrogas de EE.UU. afirman que los carteles mexicanos han convertido a Atlanta y las zonas aledañas en un gran meca de la droga, desde la cual distribuyen cocaína, marihuana y otros estupefacientes.

Y la clave está en la ubicación privilegiada de la ciudad: está conectada por tres rutas importantes a otras regiones de EE.UU.

Desde aquí se puede distribuir a Washington, Nueva York o Miami en menos de 12 horas, y sin llamar mucho la atención.

Una de las zonas álgidas para la actividad del narco en los últimos meses son los suburbios de clase media de Gwinett County.

Image caption Benson reconoce que la violencia en Atlanta ni le llega a los talones a la que se vive en México.

El director regional de la Agencia Antidroga de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés), Rod Benson, me llevó a una casa de dos pisos que parecía de lo más normal en una pintoresca calle arbolada.

A pesar de las apariencias, estaba siendo utilizada por supuestos miembros de un cartel para acumular paquetes de droga.

Una vez de vuelta en el automóvil, Benson me cuenta qué ocurrió. "Teníamos a un tipo de Rhode Island, ciudadano dominicano, que les debía a los representantes del cartel del Golfo en Atlanta unos US$300 mil. Lo trajeron a esta casa, donde lo mantuvieron cautivo durante una semana, y lo golpearon", dice.

Afortunadamente, los investigadores se las ingeniaron para arrestar a tres mexicanos armados que estaban dentro, y pudieron rescatar al hombre.

"Que la legalicen"

Benson se apresura a señalar que este tipo de violencia es poco frecuente, y que no se compara con la que se vive a diario en México.

Pero la presencia creciente de carteles mexicanos, y el problema sin fin aparente de la drogadicción, ha llevado a muchos a insistir sobre la necesidad de legalisar al menos algunas de las drogas que se introducen en territorio estadounidense, especialmente la marihuana.

Tarde por la noche, en uno de los centros nocturnos típicamente frecuentados por grupos de jóvenes, algunos reaccionan ante la noticia de que los carteles mexicanos han convertido su ciudad en centro de distribución.

"Me tiras este peliculón de Vicio en Miami y supuestamente tendría que aterrorizarme de estos mexicanos de los carteles que vienen a EE.UU.", dice uno de ellos.

"Adivina qué: las drogas existen. Deberían usar el dinero para ayudar a los adictos", añade.

"Me da más miedo que un borracho que vaya manejando me mate en la ruta, que lo que me asusta un narcotraficante mexicano", dice una chica llamada Lucy.

Jack Killorin desestima los pedidos de legalización.

"¿Legalizar qué?", pregunta.

"¿Estamos hablando de legalizar la hierba con 5% de THC (uno de los elementos psicoactivos principales de la marihuana), que fumó alguna vez la abuelita de alguien en 1960, o de legalizar la marihuana hidropónica y genéticamente alterada con 30% de THC, que circula ahora y tiene gran demanda?", añade.

"Cuando se habla de 'legalizar' parece que todo el mundo entiende lo que se quiere decir, y sin embargo si se profundiza un poco resulta evidente que todo el mundo quiere decir cosas distintas", asegura.

Cualquiera sea el caso, la legalización de sustancias como la marihuana como solución a la violencia relacionada con la droga no parece estar ni cerca de convertirse en una realidad, a pesar de algunas leyes aprobadas en algunos estados que aprueban el uso terapéutico de la hierba, o despenalizan la posesión de pequeñas cantidades para uso personal.

Mientras, EE.UU. y México se encaminan hacia una mayor cooperación en la lucha contra el narco, tanto en las ciudades del lado mexicano de la frontera -arrasadas por la violencia- como en los nuevos centros de distribución al norte, como Atlanta.

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