Sarkozy: aniversario y decepción

Nicolas Sarkozy
Image caption La popularidad de Sarkozy ha bajado notablemente en medio de una creciente tensión social.

Dos años después de elegir a Nicolas Sarkozy como presidente, hoy los franceses se muestran desilusionados con su gestión pese al ritmo frenético que deslumbró a muchos.

Tampoco parecen contentarse con las reformas alcanzadas hasta ahora por Sarkozy, que incluyen modificaciones a la Constitución y cambios en algunos sistemas de jubilaciones.

Y aunque creen que su presidente le dio una mayor presencia a Francia en el escenario mundial, en estos días los franceses están concentrados en problemas domésticos.

24 meses después de haber ganado las elecciones con holgura, Sarkozy enfrenta una crisis de popularidad y una creciente tensión social en Francia, lo que abre dudas sobre los tres años de mandato que le restan.

Dichos y hechos

"La paradoja de Sarkozy es que tiene una fuerte actividad legislativa, de reformas, etcétera, pero esa actividad muy visible no ha desembocado en un gran cambio", opinó Nicolas Sauger, del centro francés de investigaciones políticas, CEVIPOF.

En diálogo con BBC Mundo, Sauger advirtió sin embargo que las reformas que Sarkozy pudo implementar han sido poco visibles para la opinión pública.

"Si queremos ver el cambio que ha operado la presidencia de Sarkozy, hay que interesarse menos en lo que dice", advirtió.

Entre los proyectos que sí ha logrado llevar adelante el presidente francés figuran hasta ahora medidas para disminuir gradualmente el número de funcionarios del Estado, aumentar la edad de jubilación de algunos empleados públicos y exonerar de impuestos a las horas extra de trabajo.

También consiguió que se aprobaran leyes para garantizar el servicio mínimo de transportes durante las huelgas, conceder más autonomía a las universidades y permitirle al presidente de la República hablar ante el Parlamento, mediante una reforma constitucional.

¿Un fiasco?

Según las encuestas, una mayoría de franceses juzga escaso lo hecho por Sarkozy, que asumió con la promesa de transformar Francia, darle dinamismo a su economía y mejorar el poder adquisitivo de la gente.

Un sondeo del instituto TSN Sofres publicado esta semana indicó que dos de cada tres franceses se manifiestan"decepcionados" con la gestión presidencial.

Image caption Este año hubo tres huelgas en Francia contra las políticas de Sarkozy.

La crisis económica global impactó en Francia, con 250 mil nuevos desempleados en lo que va del año, y llevó a Sarkozy a cambiar su discurso defensor del libre mercado por otro más paternalista, con promesas de más ayudas estatales.

Sin embargo, los franceses sienten que el peso de la crisis recae sobre los más débiles y eso ha minado el terreno social.

Este año hubo tres protestas masivas en las calles de Francia, la última el 1º de mayo cuando cientos de miles de personas de manifestaron en todo el país.

Algunos conflictos recientes incluyeron el secuestro de empresarios por trabajadores que sienten la amenaza del despido.

El diario Le Monde sostuvo en un editorial esta semana que el "voluntarismo del instante" de Sarkozy ante la crisis económica o durante la presidencia francesa de la Unión Europea contrasta con "un fracaso en la transformación profunda de Francia".

Riesgos

Una de las grandes diferencias de estilo de Sarkozy con anteriores presidentes franceses es que, además de desempeñarse como jefe de Estado, ha buscado ser un jefe de gobierno, minimizando el rol del primer ministro.

Image caption La mayoría de los franceses no cree que la oposición pueda hacer mejor las cosas.

Federico Vacas, director de estudios de la encuestadora IPSOS Francia, dijo a BBC Mundo que ese cambio implica riesgos crecientes para Sarkozy.

"En un contexto de crisis internacional que se vive en Francia con una suba del desempleo, Sarkozy empieza a aparecer también como responsable de esta situación, puesto que es él quien dirige de manera directa la política del gobierno", comentó

Vacas indicó que Sarkozy enfrenta "niveles de impopularidad mayoritarios" y genera una imagen negativa de su gestión para 55% de los franceses.

¿Consuelo?

Según pronósticos de la Comisión Europea divulgados esta semana, la economía francesa se contraerá 3% este año.

Esto representa la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, pero una más leve que en otros países del continente: la zona euro retrocederá 4% en promedio.

Una prueba de cómo la coyuntura impacta en el mapa político francés serán las elecciones europeas del próximo mes, para las que el partido de Sarkozy aparece como favorito ante una oposición dividida.

De hecho, según encuestas, una mayoría de los franceses descarta que la oposición podía hacer mejor las cosas que Sarkozy si estuviera en el poder.

La duda es si Sarkozy se consolará con esto o asumirá nuevos riesgos con las reformas pendientes de su agenda.

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