La furia no entiende de cumbres

Afganos en las ruinas del pueblo bombardeado por EE.UU.
Image caption Los bombardeos de EE.UU. provocan furia.

Cientos de personas manifestaron su dolor y su furia en Afganistán por las vidas que se cobraron los bombardeos estadounidenses a principios de esta semana, mientras que en el noroeste paquistaní se intensificó la violencia de los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y el Talibán.

Ésa es la situación en el terreno pocas horas después de que desde Washington surgieran palabras alentadoras tras la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y sus homólogos de Afganistán, Hamid Karzai, y de Pakistán, Asif Ali Zardari.

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Como comenta el corresponsal de la BBC en Kabul, Martin Patience, para muchos afganos, la cumbre en Washington no significa gran cosa, particularmente cuando se dio poco después de la muerte de más de un centenar de civiles según estimaron las autoridades de Afganistán, en unos ataques que ensombrecieron el encuentro en EE.UU.

El duelo se tradujo este jueves en disparos al aire y lanzamiento de piedras contra edificios gubernamentales en las calles de Farah, en protestas que dejaron varios heridos.

Aunque la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, dijo que su gobierno sentía profundamente las muertes, Obama anticipó que se esperaban más problemas y más violencia en el futuro.

Al borde del enfrentamiento frontal

La cumbre buscaba implementar las recomendaciones del análisis de la situación en la región que hizo Washington, entre las que están un incremento dramático en las capacidades operativas y armamentísticas del ejército afgano.

Image caption Los enfrentamientos con los talibanes en Pakistán empezaron la semana pasada.

Además, se identificaron además los "refugios" de los insurgentes dentro de Pakistán, que socavan la seguridad de Afganistán.

Y el actual frente de guerra parece estar en lo que muchos observadores consideran como uno de esos refugios en ese país vecino

Los enfrentamientos se intensificaron en el noroeste paquistaní este jueves, donde el ejército está tratando de dominar a los rebeldes del Talibán.

Los choques más fuertes se dieron nuevamente en Mingora, la ciudad principal en el valle de Swat, cuyos alrededores fueron bombardeados mientras que adentro, según informan testigos, los talibanes se preparaban para atacar.

En conversación con la BBC, uno de esos testigos describió cómo los militantes radicales estaban plantando minas antipersonales, cavando trincheras y talando árboles para bloquear los caminos.

De malo en peor

La Cruz Roja, entre tanto, advirtió sobre el empeoramiento de la crisis humanitaria en la región, mientras que sus equipos se declararon incapaces de llegar a las áreas más afectadas.

Aunque la organización humanitaria aclaró que era difícil precisar el número de desplazados, estima que son al menos medio millón de personas.

Los enfrentamientos empezaron la semana pasada, luego de que el ejército afgano acusara al Talibán de violar un acuerdo de paz conseguido apenas en febrero.

Islamabad había cedido ante los deseos de los talibanes de imponer la ley islámica en el valle de Swat, a cambio del fin de la insurrección. El gobierno acusó a los rebeldes de no deponer sus y de operar más allá de los límites estipulados en el acuerdo. El Talibán respondió que el ejército rompió primero la tregua.

Lo que buscan los talibanes es que la población se comporte de acuerdo a su propia interpretación de los códigos de conducta islámicos, que incluye la prohibición de la educación a las mujeres y emplea a hombres enmascarados para castigar a los "infractores" en público y perseguir a los opositores y personalidades considerados demasiado liberales.

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