La corrupción, otro enemigo de Irak

Nuri al-Maliki, primer ministro de Irak
Image caption Al-Maliki dijo que la corrupción es un problema grave en Irak.

El hermano del ministro de Comercio de Irak fue arrestado por acusaciones de corrupción, informaron funcionarios de ese país. Horas antes, el primer ministro iraquí anunciaba una campaña para combatir la corrupción con firmeza.

El imputado es Sabah Mohammed al-Sudany, quien fue detenido en un puesto de control de seguridad en el sur de la nación árabe.

La noticia del la captura de al-Sudany se produce el mismo día en que el primer ministro, Nuri al-Maliki, dijera que su país necesitaba luchar contra la corrupción con la misma energía y énfasis que combate los grupos insurgentes.

Los dos hermanos del funcionario de la cartera de Comercio iraquí trabajaban junto a él, pero desaparecieron a finales de abril.

Cuando las fuerzas iraquíes fueron a entregar las órdenes de arresto, fueron recibidos por los guardias del Ministerio que hicieron algunos disparos al aire.

Los dos hermanos escaparon por las puertas traseras del edificio.

Acusaciones

La policía señaló que había arrestado a uno de los hermanos, quien -cree- buscaba salir del país, y acotó que está tras la pista de otros nueve funcionarios de alta jerarquía del Ministerio de Comercio.

De acuerdo con las autoridades de Irak, a los imputados se los acusa de delitos de malversación y corrupción.

El Ministerio de Comercio está a cargo de los programas de racionamiento de alimentos y de importaciones de granos, estas últimas valoradas en millones de dólares.

El organismo anticorrupción de Irak señaló que ambos programas han sido afectados por actividades fraudulentas.

El ministro de Comercio niega todas las acusaciones.

Horas antes al operativo policia, Al-Maliki había indicado que la corrupción es uno de los más graves problemas de su país y que debe ser enfrentado.

Sin embargo, sus críticos cuestionan si el despacho gubernamental está realmente libre de fraudes y sobornos.

Combatir la corrupción en Irak es una labor no sólo muy difícil, sino peligrosa. El último jefe del organismo anticorrupción tuvo que abandonar el país.