Papa concluye visita a Medio Oriente

El papa Benedicto XVI culminó su visita a Medio Oriente con un discurso de despedida pronunciado en el aeropuerto Ben Gurion de Israel.

Image caption El Papa dedicó su último día a compromisos estrictamente religiosos.

Allí el pontífice expresó su horror por el Holocausto y repitió sus llamados por un Estado palestino soberano.

Benedicto XVI habló de la brutal exterminación de los judíos europeos a manos del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Dijo que lo sucedido no debe olvidarse ni negarse.

Durante su visita, el Papa fue criticado por algunos israelíes por no seguir la línea de Juan Pablo II, quien se disculpó por el rol de la Iglesia Católica en la histórica persecución de los judíos.

Viernes de retiro

El corresponsal de la BBC en Jerusalén David Willey informó que tras haber lidiado con los conflictivos temas políticos del Medio Oriente, Benedicto XVI dedicó su último día en la región sólo a compromisos religiosos.

El Papa rezó en la Iglesia del Santo Sepulcro, lugar al que han acudido por 17 siglos peregrinos cristianos de todo el mundo a recordar la crucifixión, muerte y resurrección de Cristo.

"Pero incluso allí sus palabras tuvieron un trasfondo político", señaló Willey.

"La muerte de Jesús y su resurrección es un mensaje de esperanza, dijo el pontífice, en particular para la gente de Medio Oriente, que muestra que la historia no tiene por qué repetirse, que las memorias pueden ser sanadas y que la recriminación y la hostilidad pueden ser superadas", concluyó el corresponsal.

La visita

El Papa Benedicto XVI inició el viernes pasado una gira de una semana por Jordania, Israel y los territorios palestinos que fue descrita por el pontífice como una peregrinación.

En Jordania condenó lo que llamó "la manipulación ideológica" de la religión.

En un discurso dirigido a los líderes musulmanes locales reunidos en la mezquita Rey Hussein, en Amán, la más grande de Jordania, el Papa sugirió que esta manipulación -provocada a veces con fines políticos- contribuye a generar división, tensión y violencia.

A su llegada a Israel, y tras ser recibido por el presidente, Shimon Peres, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, Benedicto XVI dijo que el antisemitismo es totalmente inaceptable y deber ser combatido donde sea que se encuentre.

A su llegada a Belén, Benedicto XVI fue recibido por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas.

Allí apoyó al creación de un Estado Palestino y calificó de "trágica" la barrera que separa Israel y Cisjordania.

Además, habló a cristianos y a musulmanes y llamó a la reconciliación de ambas comunidades en la misa que brindó en la ciudad de Nazaret.

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