Cuba: los gays salen a la calle

Daniela, transexual cubana que participó en las marchas en contra de la homofobia, 16 de mayo de 2009. Foto: Raquel Pérez.
Image caption Daniela reconoce que se ha avanzado, pero dice que aún existe homofobia, incluso entre la policía.

A ritmo de conga santiaguera, marcharon por las calles de La Habana gays, lesbianas, transexuales y travestis. Es la primera vez en la historia de Cuba que los homosexuales realizan un desfile público, parte de la conmemoración del día contra la homofobia.

Las actividades están organizadas por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela Castro, la hija del presidente de Cuba, quien se ha convertido en la más importante defensora del derecho a la diversidad sexual.

En el acto central participaron varias organizaciones políticas, desde la Juventud Comunista hasta Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, organismo que tiene en sus manos un proyecto de ley que incluye los derechos de los homosexuales.

El ambiente era de fiesta, los participantes entrevistados por BBC MUNDO reconocían que se había avanzado mucho en Cuba, pero que aún queda un largo camino por recorrer, aunque todos recalcaban que debe transitarse "poco a poco".

Seguir trabajando

Mariela Castro confesó a la prensa que "yo tengo mis altas y mis bajas, momentos en los que pienso que estamos muy adelante y otros en los que me parece que vamos muy despacio. Lo que sabemos es que tenemos que seguir trabajando".

"Tenemos que educar mucho más, en la población hay gente que acepta el tema y otros que no, nos consta por las cartas que llegan al Comité Central del Partido quejándose de lo que nosotros hacemos. Sin embargo también nos llegan muchas felicitaciones", dijo.

Mariela y el CENESEX presentaron al Parlamento un proyecto de ley que contempla algunos derechos de las minorías sexuales. Se pide reconocer las uniones entre personas del mismo sexo -aunque no el matrimonio- y el derecho a heredar entre otras cosas.

Sin embargo, más de un año después el Parlamento aún no lo lleva a discusión plenaria. Ricardo Alarcón -presente en el acto de este sábado- no concretó fechas, sólo dijo a la prensa que "en mi opinión es un proceso complejo, largo".

El presidente del Parlamento aceptó que deben respetarse los derechos de "las personas con otra orientación sexual" pero agregó de inmediato que "también tenemos que respetar las opiniones, los puntos de vista, incluso los prejuicios que tienen otros sectores de la sociedad".

"El problema es la homofobia"

Image caption Entre los cubanos más jóvenes la diversidad sexual se toma con más naturalidad, dicen algunos participantes.

Daniela, una de las transexuales presentes en el acto, dijo a la BBC que aún hoy "existen muchos homofóbicos que nos agreden por la calle, nos ofenden. Además, la policía nos detiene, no nos dejan estar en el malecón, nos tratan como prostitutas".

Daniela estudia informática, acude a la escuela vestida como mujer gracias a una autorización firmada por la propia Mariela, una situación similar a la de Jessica, una técnica de salud que trabaja en un policlínico del centro.

"Hemos avanzado muchísimo, mira la cantidad de gente que ha venido hoy a protestar contra la homofobia. Todavía queda un camino por recorrer pero esto es poco a poco. Hemos avanzado mucho y es gracias a Mariela Castro", dice Jessica.

Cuando Mariela apareció en el escenario todo el mundo la aplaudió de pie. Es una especie de heroína para los que pertenecen a minorías sexuales. Los aplausos se redoblaron cuando expresó que "los gays no son un problema, el problema es la homofobia".

"Un poco chocante"

Carlos Presa fue uno de los cientos de cubanos que se pararon a mirar el desfile que transcurría por la calle principal de la capital, "me extrañó ver a todo este elemento que nunca había circulado por la vía publica, yo nunca había visto esto", dijo a la BBC.

"A nosotros los cubanos nos parece todavía un poco chocante por las costumbres machistas que tenemos arraigadas en la sociedad. Yo no soy homofóbico y lo veo hasta cierto punto normal", nos comenta Javier, quien se niega a dar su apellido.

"Hay que apoyar a los homosexuales, ellos son iguales a nosotros, el hecho de que tengan una preferencia sexual diferente no significa que no tengan derecho a trabajar y a ser felices", dicen Adriana Castillo y Ariana Serguera, dos veinteañeras que contemplaban la marcha.

Lucia Sotolongo, una guardia de seguridad, afirmó que "esta actividad debe ser vista con normalidad, ellos forman parte de nuestra sociedad, ellos son personas igual que nosotros, todos tenemos nuestros defectos".

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