Policía israelí destruye colonia judía

Colonos entre estructuras destruídas en Maoz Ester
Image caption Los habitantes de Maoz Ester prometieron que reconstruirían el asentamiento.

La policía de Israel destruyó el pequeño asentamiento ilegal Maoz Ester en los territorios ocupados de Cisjordania, pero las pocas familias que lo habitaban prometieron que reconstruirían la colonia.

Para las Naciones Unidas los asentamientos judíos en territorios palestinos son ilegales y considerados una barrera para la paz.

Maoz Ester, unas siete casitas metálicas convertidas en caravanas no lejos de Jerusalén, también era ilegal bajo la ley israelí, construido sin la autorización del gobierno.

Su destrucción ocurre poco después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, regresará de Estados Unidos, donde sostuvo conversaciones con el presidente Barack Obama sobre el futuro del Medio Oriente.

Durante la visita de Netanyahu, Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, urgieron a Israel a frenar toda actividad de los asentamientos.

Cerca de medio millón de colongos judíos viven en comunidades alrededor de Cisjordania, incluyendo el este de Jerusalén.

Escena incongruente y familiar

Pero el círculo de destrucción y reconstrucción de estos terrenos habitados por colonos es periódico, sobre todo en colonias pequeñas como Maoz Ester.

"Este asentamiento ha sido demolido y levantado de nuevo varias veces en el pasado", afirma Katya Adler, corresponsal de la BBC enviada al lugar.

"Las máquinas demolieron las casuchas en unos cuantos momentos. Ahora los niños juegan con las pilas de libros y ropa de cama, al tiempo que sus padres trabajan a martillazos para levantar de nuevo las casas".

Según la corresponsal la escena es incongruente pero familiar para los colonos, "quienes creen que Dios les ha dado todos los derechos sobre esta tierra".

Y aunque el gobierno israelí ha acordado detener esta actividad, se siguen construyendo colonias en bloques en la parte occidental de la barrera de Cisjordania, áreas que Israel espera mantener después de un eventual pacto de paz.

Para los palestinos se trata de "un juego cínico", señala Adler.

"Los sucesivos gobiernos israelíes aún tienen que demostrar que son realmente serios cuando hablan de desmantelar asentamientos ilegales, la mayoría de los cuales son más grandes y mejor establecidos que éste", concluye la corresponsal.

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