Última actualización: viernes, 22 de mayo de 2009 - 17:16 GMT

¿Desilusiona Obama?

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En los días previos a la toma de posesión de Barack Obama, el principal asesor político de George W. Bush, Karl Rove, escribió un artículo en The Washington Post advirtiéndole al nuevo mandatario que "gobernar no es como hacer campaña".

Es muy probable que el ahora presidente esté releyendo la columna de Rove por estos días y recordando ese "consejo-advertencia".

Obama ha tomado decisiones impopulares y quienes le apoyan se han sentido defraudados tanto por algunas medidas adoptadas como por algunas medidas no ejecutadas.

Las últimas quejas se han escuchado desde el campo de los grupos defensores del medio ambiente, que han criticado las declaraciones que dio a la BBC el Secretario de Energía, Steven Chu, sobre cómo algunas medidas ambientales se van a demorar por presiones de la política interna.

¿Empiezan los compromisos?

Hasta ahora la "desilusión" había cundido más en el campo de los grupos defensores de los derechos humanos donde sentó mal la reactivación de los juicios militares en Guantánamo que tanto criticó Obama y que había suspendido apenas llegado al poder.

Estos grupos ya estaban indignados desde que se supo que la nueva administración no promovería el enjuiciamiento de los responsables del uso de tortura en las prisiones militares implementadas durante el gobierno anterior -por aquello de no mirar atrás y no pasar facturas políticas- y cuando Obama dio un paso atrás y decidió no entregar las fotos que ya había ofrecido sobre el tratamiento de detenidos en prisiones militares.

Opine: ¿Fin de la luna de miel con Obama?

Tras los pasos de Bush

Medio Ambiente, Guantánamo y las guerras en Irak y Afganistán son lo más destacado de una agenda presidencial en la que no se han emprendido acciones tan agresivas como algunos habrían esperado.

El presidente de EE.UU., Barack Obama

Obama ha tenido que tomar algunas decisiones impopulares.

En economía hay quienes critican que el nuevo gobierno demócrata haya continuado y profundizado políticas como el rescate de bancos e instituciones financieras o el apoyo a la maltrecha industria automotriz.

Pero lo que quizás afecte más a ciertos simpatizantes de Obama es que la Casa Blanca esté usando argumentos de "seguridad nacional" similares a los de la era Bush para explicar la inconveniencia de entregar las fotos prometidas o eliminar los juicios militares.

El analista político Robert Naiman aseguró a BBC Mundo que para "los activistas que participaron en la campaña de Obama lo que han visto en los últimos días es un asunto muy serio".

Según Naiman, "esas fueron cosas que (Obama) prometió durante la campaña, así que es visto como un retroceso y lleva a grupos activistas de derechos humanos a hablar de 'traición' porque Obama está contradiciendo sus promesas".

Sin embargo, Naiman hace una diferencia entre los activistas políticos y la población en general -la mayoría de los electores- quienes asegura que no hacen ese seguimiento tan detallado y crítico del trabajo presidencial, lo que le estaría permitiendo a Obama mantener buenos números en las encuestas de opinión.

"No prometió tanto"

En medios políticos de Washington muchos reconocen que la exitosa campaña que llevó a Obama al poder dejó muchas cosas sin decir y muchos temas sin tratar, lo que en buena medida le garantizó una amplia convocatoria electoral en la que se contaron desde liberales e independientes hasta republicanos moderados.

Sin embargo, cuando en los últimos días muchos republicanos han alabado la "fibra patriótica" de un presidente dispuesto a desilusionar a los suyos en beneficio de la seguridad nacional, algunos en el lado liberal podrían empezar a sentirse preocupados.

Si lo que desea es tener éxito y ser reelegido es posible que lo logre siguiendo el curso que lleva

Mark Weisbrot, analista

"Creo que Obama no está prestando mucha atención a su base" aseguró a BBC Mundo el analista Mark Weisbrot.

El experto reconoce que muchos ciudadanos pueden estar desilusionados, particularmente con el manejo del caso de las llamadas "fotos de la tortura" porque toca el delicado tema de la libertad de expresión en el que muchos esperaban radicales diferencias frente al gobierno anterior.

Pero Weisbrot recuerda que "Obama manejó una campaña de centro y no prometió tanto, así que hasta ahora no puede decirse que está trabajando en contra de lo que prometió".

"El problema es que hay un gran distancia entre muchas de las políticas del presidente y lo que la mayoría de la población estadounidense piensa", afirmó Weisbrot, para quien esa distancia se percibe en la decisión de involucrarse más en Afganistán cuando según él la mayoría esperaba el fin de las aventuras militares en el exterior.

Esa sospecha se refuerza cuando se considera que la semana pasada la Cámara de Representantes aprobó más de US$ 96.000 millones para el financiamiento de esas guerras con el voto contrario de 51 demócratas, avanzada de una rebelión incipiente que podría estar cocinándose entre los partidarios de gobierno.

Camino a la reelección

Según encuestas publicadas por The New York Times en ocasión de los primeros cien días de Obama en el poder, el presidente mantenía una popularidad del 68%, mayor que cualquiera de sus predecesores al llegar a esa marca artificial de evaluación de desempeño que se ha hecho costumbre en la política estadounidense.

Esas encuestas fueron hechas antes de que Obama anunciara sus recientes y polémicas medidas, pero especialistas en medición de opinión pública dan por descontado que sus niveles de aprobación se mantienen elevados.

(Para) los activistas que participaron en la campaña de Obama lo que han visto en los últimos días es un asunto muy serio

Robert Naiman, analista

El problema para Obama, sin embargo, no es ahora, cuando apenas lleva cuatro meses de gobierno, sino podría presentarse en el futuro con respecto a sus aspiraciones políticas.

"¿Se verán afectadas las posibilidades de Obama de ser reelegido dentro de cuatro años?" se pregunta el analista Robert Naiman, quien inmediatamente responde: "Seguramente no mucho" aunque aseguró que se "desmoralizará la base demócrata".

Para otros, evitar que esa desmoralización se produzca puede lograrse si éste define la misión de su gestión.

"Si Obama quiere ser un presidente transformador como lo fue Ronald Reagan para la derecha, tendrá que acercarse más a lo que la mayoría quiere. Si lo que desea es tener éxito y ser reelegido es posible que lo logre siguiendo el curso que lleva", dijo Mark Weisbrot.

Pero a lo mejor el cambio radica en que Obama se convierta en un raro tipo de político, que no tiene miedo de desilusionar a los suyos, aunque a veces, esto le acarree costos políticos.

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