Condena internacional a la prueba norcoreana

Análisis de las ondas provocadas por el ensayo
Image caption El ensayo fue atentamente seguido por los sismógrafos.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que su país deberá trabajar junto a sus aliados para "hacerle frente a Corea del Norte".

"Corea del Norte se comprometió anteriormente a abandonar su programa nuclear. En vez de actuar de acuerdo a su compromiso, eligió ignorarlo", señaló el mandatario y agregó:

"Sus acciones son también una afrenta a las resoluciones de Naciones Unidas. Como resultado, Corea del Norte no sólo profundiza su propio aislamiento sino que también invita a la comunidad internacional a ejercer una mayor presión".

Obama hizo estas breves declaraciones después de que el gobierno de Pyongyang informara sobre la realización de un ensayo con armamento nuclear y del lanzamiento de dos misiles de corto alcance.

Tras este segundo ensayo -el primero tuvo lugar en octubre de 2006- el Consejo de Seguridad de la ONU decidió organizar este lunes una reunión de emergencia en Nueva York, para decidir cuál será la respuesta del organismo.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó su "profunda preocupación" por la prueba llevada a cabo por ese país.

Condena internacional

La condena a la prueba nuclear fue generalizada.

Según Corea del Sur, el test fue una "provocación" intolerable, mientras que Japón lo consideró "inaceptable".

La representante de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Benita Ferrero-Waldner, calificó el ensayo nuclear de Pyongyang como "muy preocupante" y en el Reino Unido, el primer ministro, Gordon Brown, dijo que éste "compromete las perspectivas de paz en la península coreana".

E incluso China, el aliado tradicional de Corea del Norte, parece estar perdiendo la paciencia con Pyongyang, señaló el corresponsal de la BBC en Pekín, Quentin Somerville.

El canciller chino dijo que Corea del Norte está ignorando la oposición internacional y afirmó que su gobierno se opone cabalmente a la prueba efectuada por el gobierno norcoreano.

En 2006, China condenó la primera prueba nuclear de Corea del Norte y, al igual que ahora, urgió a las autoridades de ese país a regresar a la mesa de negociaciones. Pero al parecer, Pyongyang no está dispuesto a escuchar.

Aunque dependa de China en términos de protección y apoyo -el gigante asiático es su principal socio comercial así como su principal proveedor de alimentos y combustible- Corea del Norte ha dejado en claro que no es el títere de nadie, concluyó Somerville.

Habrá que esperar para ver qué decisiones se toman en el seno del Consejo de Seguridad este lunes, aunque hasta el momento, EE.UU. no ha logrado persuadir a China que le otorgue su respaldo para imponer sanciones más severas a Corea del Norte.

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