¿Fue una tormenta la culpable?

Avión de rescate
Image caption Los investigadores deberán encontrar los restos del avión para determinar las causas de la tragedia.

Es posible que la furia de una tormenta ecuatorial haya derribado el vuelo 447 de Air France.

La aeronave, en su trayectoria, parece haber atravesado lo que los meteorólogos llaman "zona de convergencia tropical".

Esto es cuando se encuentran dos masas de aire con grandes nubes de tormenta a más de 12.000 metros de altura.

Hace ocho años, Roger Guiver -entonces capitán de la British Airways- se enfrentó con una enorme tormenta mientras volaba desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hacia el aeropuerto londinense de Heathrow.

"Hay que considerar al clima como un asunto extremadamente serio", afirma. "No hay que acercarse a ninguna tormenta", agrega.

Los potenciales peligros son dos: los rayos y las fuertes turbulencias.

Rayos

Los rayos pueden golpear en cualquier parte del fuselaje y ocasionar daños en los sistemas eléctricos; aunque las alas de los aviones tienen lo que se denomina "mechas estáticas" que disipan la electricidad.

Roger Guiver dice que una dramática advertencia del posible golpe de un rayo es el "fuego de San Telmo", tal y como se conoce a la electricidad estática que parpadea en el parabrisas cuando se atraviesa una tormenta.

Pero casi nunca los rayos causan un accidente aéreo, al menos de manera directa.

Image caption El radar meteorológico no siempre puede detectar la presencia de cristales de hielo en las nubes.

En la base de datos de la Red de Seguridad de la Aviación sólo se registran 15 incidentes de ese tipo en más de 50 años.

El peor fue la pérdida de un Boeing 747 de la Fuerza Aérea Iraní en 1976 cerca de Madrid. Un rayo generó vapor en un depósito de combustible y eso provocó una explosión.

Fallas eléctricas

Si un rayo golpeó al vuelo 447 de Air France, es probable que haya causado las fallas eléctricas mencionadas en los mensajes automáticos que se enviaron a través de una red de satélites poco antes de que el avión desapareciera.

Esos problemas pueden dar lugar a la pérdida de sistemas de control de vital importancia para la tripulación o generar un incendio.

La principal arma que tienen los pilotos contra la turbulencia es el radar meteorológico que tiene un receptor montado en la nariz de la aeronave y que puede recoger señales de las nubes que aparecen por delante de la cabina.

El objetivo es que la tripulación pueda volar por lo menos a una distancia de 16 kilómetros del núcleo de la tormenta, por razones de seguridad y para comodidad de los pasajeros.

Pero no se trata una ciencia exacta. Los radares meteorológicos detectan principalmente la humedad; sin embargo, a veces tienen dificultades para identificar los cristales de hielo que pueden estar presentes en las nubes.

Durante la noche, además, las tormentas no pueden ser advertidas fácilmente a simple vista.

Turbulencia

Los pilotos tratan de evitar las grandes nubes de tormenta por la fuerza que pueden ejercer sobre el avión.

Image caption Las alas son diseñadas para resistir el impacto de las tormentas.

En su altura de crucero un avión debe mantenerse a una velocidad determinada. Pero en una tormenta el avión puede ser sacudido por la turbulencia, lo que hace difícil que el piloto automático pueda volar dentro los parámetros establecidos.

"No es una sensación aterradora para nosotros pero es horrible para los pasajeros de la parte de atrás", explica Roger Guive.

Los investigadores descubrirán si el Airbus de Air France sufrió una turbulencia severa que causó daños estructurales trágicos, la pérdida de un timón, de la potencia del motor o incluso la rotura de un ala.

Esa última posibilidad sería extremadamente rara.

Las alas de los nuevos aviones están diseñadas literalmente a prueba de destrucción por fuerzas superiores en un 50% a las producidas por las tormentas.

Como siempre ocurre con las investigaciones sobre accidentes aéreos, las claves están en la grabadora de voz y en el dispositivo que registra los datos.

Esos instrumentos deben estar a miles de metros debajo de la superficie del mar.

El Panel Internacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos sostiene que las balizas que llevan las aeronaves pueden ser detectables hasta 4.300 metros.

La recuperación de las piezas es complicada pero -como señalan los expertos militares en rescates - en la actualidad ya no hay lugares donde los vehículos teledirigidos no puedan llegar.

Los restos y las piezas claves pueden ser encontrados para que los investigadores inicien la tarea de explicar qué ocurrió con el vuelo 447 de Air France.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.